Cine de género a la criolla

De 100% Lucha a Historias Extraordinarias. Esta nota rinde homenaje a aquel cine argentino reciente que supo expandir y reformular los géneros.

Western/Noir Bonaerense
Súbitamente, el conurbano se volvió un territorio apto para el mejor cine de género. El pionero fue Adrián Caetano que, con Un oso rojo (2002),estampó la marca indeleble del western en la geografía bonaerense. Bares de mala muerte con aires de saloon, tiroteos rápidos y a quemarropa, calles de tierra que podrían ser recorridas por carretas de diligencias y un héroe caído en desgracia conforman el áspero horizonte de la película. Años después, con Carancho (2009), Pablo Trapero descubre en su transitada La Matanza los signos de un cine negro visceral. Resulta que la provincia y sus paisajes nocturnos repletos de violencia, trampas, amores truncos y muerte nos estuvieron hablando durante mucho tiempo de un clima que recuerda demasiado a las pesadillas de los film noir de los 40. Trapero supo escuchar esa música desconsolada; su protagonista está condenado a fracasar una y otra vez hasta perderlo todo. El Oso y Sosa se parecen en algo más que el nombre: uno se ve obligado a abandonar a su familia y el otro presumiblemente muere, los dos son medidos y ajusticiados en las tierras del conurbano por la ley implacable de los géneros.
Diego Maté


La nota completa se pude leer en el número 112, publicado en el mes de Marzo de 2011.