Cine porno en chino y en 3D

Desde China llega Sex and Zen: Extreme Ecstasy la película china que permite apreciar orgasmos y demás chanchadas como nunca antes. Larga vida al porno en 3D.
 Sex and Zen: Extreme Ecstasy

A diferencia de lo que sucede con gran parte de la industria del entretenimiento, el mundo del cine para adultos nunca se mostró demasiado escandalizado por el avance de Internet como plataforma -legal o ilegal- para distribuir contenidos. A pesar de haber recibido el mismo golpe, que afectó tanto a las salas de cine condicionado como a las distribuidoras de video triple x, los productores de cine porno han tenido la cintura necesaria para acomodarse en la Web y establecer alianzas con un batallón de sitios que ofrecen contenido gratuito para los visitantes moderados y material premium pago para los más exigentes. De hecho, todavía hay quienes aseguran que el 50 por ciento del material que circula en Internet es pornografía. Esa capacidad de adaptarse a los cambios culturales y tecnológicos que siempre ha ostentado el cine condicionado permite empezar a hablar por estos días, no sin cierta polémica, del nacimiento del porno 3D. Sex and Zen: Extreme Ecstasy es un film rodado en China con las mismas herramientas tecnológicas que utilizan los estudios más reconocidos del mundo para producir cine ATP en tres dimensiones. Contradiciendo a quienes usualmente señalan la falta de argumento de estos films, para esta gran apuesta, el escritor y productor Stephen Shiu  decidió adaptar la tradicional novela china del siglo XIX The Carnal Prayer Mat. Para los papeles protagónicos se utilizaron actores japoneses que al parecer rinden más y están más acostumbrados a trabajar en estudios con mucha gente alrededor. Y si bien el rodaje no presentó mayores problemas, la película sí se vio afectada de cara al estreno por las estrictas leyes que impone el gobierno chino. Se dispuso que sólo en Hong Kong y Taiwan la película podría ser vista en su versión completa sin censura, lo que motivó la organización de tours desde otros puntos del país para poder ver la película. Más allá de esta experiencia puntual, la repercusión que este film viene acaparando desde que comenzó a filmarse inspiró a otros proyectos de cine porno 3D como el del célebre director Tinto Brass de hacer una remake de Calígula o el de Larry Flynt, director de la revista Hustler, de encarar su propia versión de Avatar.