Crónica enredada de un viaje animado

La invitación era irresistible: viajar a los estudios de animación Disney a la presentación de una versión todavía no terminada de Enredados, la película número 50 del estudio, realizada en 3D, y conocer la cocina de la cuestión. El afortunado fue Santiago Idelson, animador local que charló con artistas, directores, productor, gente de efectos y con un tal John Lasseter. Para alguien que ama la animación, lo suficiente como para festejar saltando por los aires y quedar congelado en cuadro fijo.
Santiago Idelson, en los estudios Disney

La historia que inspira la película es conocida, la de Rapunzel, el cuento de hadas de los Hermanos Grimm que narra la historia de la adolescente de larguísima trenza encerrada por la hechicera malvada en una torre en medio del bosque. La versión de Disney suma como protagonista a Flynn, un ladrón aventurero que la ayudará a escapar de su encierro. También hay dos personajes animales que suman mucho humor a la historia: Maximus, el caballo-sabueso, y Pascal, el camaleón mascota de la protagonista. Es una historia de autodescubrimiento y aventura, sí, con todos los elementos que esperaríamos de una película Disney. Pero Enredados es además un film técnicamente revolucionario. La expresión de los personajes modelados en 3D, especialmente los humanos, es de lo mejor que se haya visto. Al mismo tiempo el arte y diseño de fondos tiene detalle y riqueza que alguna vez fueron exclusividad de películas de animación tradicional. El mismo John Lasseter, director de las Toy Story y actual Chief Creative Officer de Walt Disney y Pixar Animation Studios explica esta combinación:“Queríamos crear un universo e historia únicos, que evocaran el sentimiento y riqueza dramática que son clásicos en Disney, y que a la vez fuera algo fresco y gracioso; darle a la audiencia algo nunca visto en animación digital. Un mundo construido sobre el legado Disney, pero que a la vez nos transportara a un lugar completamente nuevo”.

Los Estudios de Animación Disney están ubicados  en Burbank, a 15 minutos de Hollywood, montados en un moderno edificio fácil de identificar por un gigantesco sombrero azul de brujo en su techo. Por dentro, es un enorme espacio de varios niveles, en cuyas paredes pueden verse -pero no fotografiarse- cientos de imágenes pertenecientes al concept art de películas del estudio. Pinturas, dibujos a lápiz, fondos: una locura. El edificio estaba también ambientado para la ocasión, como una rústica taberna medieval europea, recreando uno de los escenarios donde transcurre el musical más divertido de la película.

El extenso día comenzó en la sala de cine del edificio, con la proyección, para unas 60 personas acreditadas de distintos medios y países, de la película en su extensión completa. Pero con un importante plus: poder verla en sus diferentes instancias de terminación. La introducción-prólogo consistió en un montaje de cuadros de storyboard. Algunas secuencias de acción aparecían en un modelado 3D básico, sin texturas ni iluminación, aunque la gran mayoría ya permitía apreciar la impecable calidad técnica y artística. Recién con la película terminada se realizará el proceso estereoscópico para poder exhibirla en las salas acondicionadas.

Lo que siguió fue un recorrido por los departamentos implicados en la producción de la película. En la sala de edición se graban pruebas de voces hechas por los mismos empleados de Disney, al menos los que tienen mejores dotes actorales, y se trabaja en un armado de la historiaa partir de cuadros de storyboard, para ir palpando un montaje rústico y aproximado de la película. Aquí ya pueden sumar, mejorar o descartar elementos particulares, o incluso escenas. Es un proceso de ida y vuelta con los directores y el guionista.

Una tarea participativa y de colaboración constante,  que también resulta clave a la hora de crear los personajes, tanto sus características físicas como la personalidad y el lenguaje corporal.

Un rato después, reunidos en una gran sala con los directores y supervisores de cada área, hablarían sobre un momento clave en el proceso de trabajo: la reunión diaria que convoca a directores, animadores, productores y todas las demás partes intervinientes. Allí se hace la visualización, discusión y corrección del trabajo en marcha. Intercambian críticas y opiniones para mejorar el trabajo. Desde la sutileza en la reacción de un personaje hasta el montaje interno de una toma, sacando frames para sumarle efectividad a un gag.

No sólo los directores marcan el camino, sino que también otros animadores aportan su parecer sobre el trabajo de sus colegas de manera colaborativa. Dentro del equipo me llamó la atención un hombre que por edad podía ser el padre de cualquiera de ellos, que dibujaba velozmente personajes con pocas líneas en una pantalla interactiva, ilustrando los comentarios de los directores. Había algo innovador en esto. Y es que detrás de la expresividad en el diseño de personajes y la elaborada animación -su “actuación”- descubrimos que había un hombre que era un pionero de la animación tradicional. Acá viene la ruptura y la revolución: Glen Keane tiene 35 años como animador en Disney y es considerado un verdadero maestro contemporáneo del medio.

Keane fue creador y supervisor del personaje de La Sirenita(1989), Aladino (1992), Pocahontas (1995), entre otros. Es un animador de la vieja escuela, y enseña a una nueva generación de artistas 3D a animar, pero no en el manejo de la herramienta, sino en los secretos de dotar de vida a un dibujo. Y es que a medida que desaparecen las limitaciones técnicas y se desarrolla un nuevo software, las posibilidades expresivas se vuelven enormes, y muchos de los principios básicos de la animación cuadro a cuadro comienzan a poder ser aplicados en el mundo del 3D. Es tener lo mejor del dibujo tradicional y el modelado por computadora. En definitiva, personajes humanos tridimensionales con una gestualidad y unos movimientos imposibles de concebir unos años atrás. (Yo, personalmente, espero que estos avances no seduzcan a Zemeckis de volver a hacer un Tom Hanks animado como en Expreso polar).

Terminando la jornada, la sensación no es sólo la de haber conocido por dentro la escala industrial de un proyecto Disney, sino también un profundo y exhaustivo compromiso artístico con el trabajo.Pienso en la instancia inicial de dirección de arte -fondos y personajes desarrollados en papel y lápiz-, que es donde en muchas producciones se dedica poca atención y tiempo por estar concentrados mayormente en el aspecto técnico.

Y como yo quiero dirigir una película animada, hablando con los directores Byron Howard y Nathan Greno, les pregunté: “¿Es posible hacer una película de animación independiente?”.

Después de escuchar sus risas y un “¡imposible!” al unísono como respuesta, procedieron a responderme de una forma en que el mensaje sea, en realidad, alentador:

Hay diferentes escalas y tamaños de estudios productores. Hicimos esta película en dos años con un staff de 400 personas. Pero nos encanta ver todo tipo de animación. Perfectamente pueden haber pequeñas películas y otras más grandes”, concedió Greno. Howard, en la misma senda, me dijo que “no debe existir un estilo único de películas animadas. Desde el 3D a la animación a mano, solemos ver excelente animación proveniente de escuelas y pequeños estudios de animación de todas partes del mundo.”

 

 

La ciencia del cabello

Siempre me asombró escuchar hablar sobre el hecho de crear un software especial para una película. Crear nuevas herramientas, métodos o posibilidades, reinventando constantemente la manera de trabajar. En Enredados la complejidad del pelo de Rapunzel era tal quejustificóla creación de un software llamado Dinamic Wires.

Eric Daniels, que ocupaba el curioso cargo de “hair-creative”, comentaba sobre el desafío: “En general, en las películas 3D, el pelo suele ser muy corto y se ve de manera muy sencilla, no es un desafío estético importante. Pero con Rapunzel el pelo era tan largo, y en tal cantidad, que debíamos encararlo de una manera totalmente diferente”. Kelly Ward, “hair-technical”, sumaba detalles: “El ser humano tiene mas de 100.000 hebras de cabello, las cuales son muy finas y están en permanente colisión. El cálculo de estas interacciones es algo muy complejo

Nos terminó de asombrar Jesus Canal, supervisor de animación por computadora (CGI): “Para cada toma, se deben animar 147 tubos diferentes que representan la estructura del pelo. Luego, son renderizados en una imagen final con hasta 140.000 cabellos individuales”.

 

Mucha gente, poco tiempo

  Si bien la película estuvo en proceso por cuatro años, el tono, el rumbo y gran parte de la producción arrancó al año dos, cuando Nathan y Byron tomaron la dirección del proyecto. Ellos impulsaron una reelaboración de la historia, un nuevo enfoque. Por lo que en realidad casi toda la película se hizo en 2 años. Un tiempo muy acotado para los parámetros habituales: “Hemos hecho películas en tres años y medio, otras en cinco, pero dos...es duro, un desafío”, me decía el productor Roy Conti.

  Las voces originales de los protagonistas fueron interpretadas por Mandy Moore  (Rapunzel) y Zachary Levi (Flynn); también participa Ron “Hellboy” Perlman como uno de los villanos. De las 400 personas que conformaron el equipo de producción, cerca de la mitad -incluyendo a los directores- trabajó previamente en Bolt, otra película animada 3D de los estudios Disney, estrenada en 2008. La mitad restante fue especialmente convocada, llegando de todas partes del mundo. Tanto estudiantes provenientes de escuelas como CalArts, como animadores con experiencia previa en películas de otros estudios, como Lluvia de Hamburguesas, o Reyes de las Olas.

Al encuentro con John Lasseter
John Lasseter

Inesperadamente se hizo presente John Lasseter, director de la saga Toy Story y actual Director Creativo de Disney, y descubrí un factor de “cholulez” que creía ausente en mí. Generosamente nos tiró sus máximas, compartió su visión de la película y aspectos del cine de animación en general.

 

¿Cuál es la clave del éxito en una película de animación?

Tenés que hacer tres cosas para tener una película exitosa. Primero, contar una historia atrapante, no predecible,  que ponga al espectador sentado en la punta de la butaca, ansioso por saber qué es lo que sigue. Luego, poblar esa historia con personajes atractivos e inolvidables, la clave está en la emoción. Una vez logrado eso, tomás esa historia y esos personajes y los pones en un mundo creíble. No digo realista, eso es para las películas con actores, sino creíble para el mundo que estás narrando. Credibilidad no es sólo cómo se ve; es la lógica de la historia.

 

¿Qué diferencias hay en una película Disney con respecto a una de Pixar?

Desde el momento en que llegamos supimos que trabajar en Disney sería muy diferente que en Pixar, porque un estudio no es un edificio, sino sus artistas. Y es un grupo diferente de artistas, con diferentes gustos. Y estamos hablando de Disney. Este estudio no ha cerrado sus puertas desde 1923, y siempre ha estado haciendo películas de animación. Aquí es donde comenzó todo, mucha gente ha estado trabajando aquí desde entonces y eso es un capital, un legado. Saber que esa clase de talento está aquí es emocionante. Por eso un cambio fundamental que hicimos fue hacer de Disney un estudio manejado por cineastas y no por ejecutivos, como solía ser. Todos los otros, excepto Pixar, son estudios manejados por ejecutivos. Y cineasta no es sólo el director (que es una pieza clave), sino también el productor, el guionista, el supervisor de animación, todos aquellos que hacen posible la película. Y es por eso que impulsé a Byron Howard y Nathan Greno para que hicieran  la película que ellos querían ver. Eso es clave, cada película que hice en Pixar era una película que yo quería ver.

¿Cómo fue el proceso de realización de la película? ¿Cuáles fueron los desafíos?

Había trabajado previamente con Greno y Howard en Bolt. Y realmente los últimos 2 años de realización de Enredados fueron divertidos, ya desde el armado de la historia. Pero también ha sido un gran desafío, creo que subimos la vara, especialmente en lo que respecta al diseño de personajes, su modelado y animación. Animar personajes humanos y hacerlos creíbles es algo muy difícil de hacer, porque todos en el público ven un humano en el espejo cada mañana, y frente a ellos a la noche cenando. Entonces tenés que hacerlo realmente bien. ¿Un caballo que habla? ¿Un juguete? Ahí tenemos camino libre, porque estamos inventando. Con los humanos el desafío era mucho mayor. Queríamos que estos personajes fueran los mejores humanos jamás hechos en animación por computadora, y creo que lo logramos.

Siguiendo la tendencia actual, ¿Enredados será proyectada en 3D?

Todo lo que estamos haciendo en Disney Animation y Pixar será hecho en 3D. Yo amo trabajar en 3D desde que en 1989 hice un corto en Pixar llamado Knick Knack. El mayor problema era que en ningún cine del mundo podía verlo de esa manera. Pasaron muchos años. Fui un gran impulsor de la proyección estereoscópica en 3D para la animación  por computadora, porque en ella estamos creando un mundo que es realmente tridimensional. Igualmente es un desafío constante para los directores no hacer las cosas como normalmente se hacen en 2D y simplemente pasarlas a 3D, sino empezar a pensar qué es lo que esta técnica puede hacer, y hacerlo especial.  Así es como surgió la idea de hacer la escena de las lámparas de papel que se elevan en el cielo en la noche, y los reflejos en el agua. En la animación por computadora se crean reflejos verdaderos. Decíamos “será como estar allí, porque no sólo va a ser como tener las lámparas alrededor sino que los reflejos van a ser tridimensionales también, va a ser casi como estar flotando allí, va a ser asombroso”.

 

 

Disney y Pixar, la fusión

En el año 2006, dos años después de romper relaciones comerciales, los Estudios Disney adquirieron la totalidad de Pixar en 7.400 millones de dólares, transformándola en una empresa subsidiaria. A su vez los directores y creativos de Pixar se hicieron cargo del control de los estudios de animación Disney. Entre ellos está Steve Jobs (además de su trabajo con Ipods y Ipads, dirige Pixar), quien dijo en su momento: “Ambas compañías pueden ahora colaborar sin las barreras que antes existían. Podemos enfocarnos en lo más importante, crear historias, personajes y películas innovadoras, para el deleite de millones de personas en todo el mundo”.  John Lasseter es, desde entonces, cabeza creativa de ambos estudios, que por ahora mantienen diferenciada su identidad original. Es así que tenemos películas animadas de Disney, y las “Disney – Pixar”.