El amigo argentino

El pasado Octubre, la productora norteamericana D Street Group, liderada por Dexter Davis, compró la distribuidora argentina Americine. Javier Krause, flamante CEO, nos explicó cuáles son los nuevos objetivos que nacen a partir de la fusión de ambos proyectos. También repasó algunos de los motivos que generaron su partida del INCAA.

La compra de Americine por parte de D Street Group abre una nueva etapa para ambas empresas. Javier Krause, que en el INCAA trabajó en la Gerencia de Asuntos Internacionales, como Asesor de Acción Federal y como Director del Programa Espacios INCAA, es el actual CEO de la nueva versión de Americine. Javier se sentó con nosotros para conversar acerca de las nuevas expectativas y horizontes en los que está embarcado. 

¿Cuál es la relación entre lo que era Americine y lo que va a ser a partir de ahora?

Si bien vamos a respetar cierto espíritu de Álvaro (N. de R.: Martínez Toledo, anterior dueño de la empresa), esa cosa de tener 30 años en el cine y creer en lo que hacemos, entendemos que se había cerrado un poco y perdió perspectiva. No queremos que sea solamente una agencia de ventas. La idea es que vuelva a distribuir mucho mejor y, fundamentalmente, a producir nuestros contenidos latinoamericanos. Absorbemos a la gente que estaba, conservamos los puestos de trabajo e incorporamos gente de a poco. Firmamos una carta de intención con Patagonik para coproducir películas juntos. A ellos les costó mucho ingresar al mercado norteamericano y Dexter viene trabajando en eso hace 15 años. Es el momento.

¿Qué proyectos están desarrollando en este momento?

Americine tiene un catálogo de casi 300 películas y eso tiene un valor enorme. Tiene películas como El Crack, Junco. Ser dueño de estos títulos es increíble. Además compramos un guión que se llama Camino a Nueva Orleáns, de Fabián Iriarte. Y estamos con un proyecto muy grande que se llama The Blue Mauritius, una película 80 por ciento europea para filmar en Berlín, Londres y París el año que viene. El director es Alexander Witt, que es la segunda unidad de Ridley Scott. The Blue Mauritius sigue a cinco ladrones: un alemán, un norteamericano, un inglés, un francés y un latinoamericano, que será Natalia Oreiro. Es una película grande, el presupuesto más grande que he visto.

A ustedes entrar de la mano de Patagonik les da visibilidad.

Sí, y nos ayuda un montón a conseguir financiación. Nuestro compromiso es traer inversión a la región, no sólo a Argentina. Armar cine latinoamericano para el resto del mundo será el core bussiness de Americine de ahora en más. Tenemos un modelo en la cabeza que es Polygram. Muchas alianzas estratégicas con distintas productoras.

¿Por qué te fuiste del INCAA?

En el INCAA yo siempre era demasiado inquieto. Estaba perdido en la academia, estaba aburrido. Todavía vivía con mi familia, no necesitaba el laburo en el INCAA. Me apareció y lo agarré. Me dio un montón de oportunidades, pero no es que entré por amigos, mandé mi CV. Y yo sentía que no podía estar en el INCAA y a la vez tener una película en preclasificación. Y, la verdad, tenía ganas de producir. Para mí esa era la barrera, el día que pasara esa línea, me iba. Pero en el medio hice de todo. Y eso por ahí caía mal en el INCAA. Amaba ese trabajo hasta que descubrí que lo que yo quería hacer no era lo que quería hacer el INCAA. Y sentí que tenía que probarme. Lo estiré lo más que pude. Hice crecer los números en el Gaumont a tal punto que a los cines que estaban cerca los reventamos. Siempre tuve un camino y lo fui construyendo. Yo no soy un funcionario, yo soy del palo.