Mujer Fatal

Boarding gate

Olivier Assayas sabe. El director de Irma Vep y Demonlover tiene la capacidad intacta para cautivar al espectador, removerlo en su silla, incomodarlo y llevarlo cual sonámbulo hacia su imaginario gris y despiadado.

Boarding gatees la historia de Sandra, una ex prostituta que desea su redención, para comenzar a reconstruir su vida y dejar en las telarañas del olvido su tormentoso pasado.

El director francés divide el film en dos partes bien opuestas. La primera está centrada en la relación de Sandra, una genial Asia Argento, y su amante, un empresario agobiado por las deudas, encarnado por Michael Madsen. La cámara sigue a los dos, se inmiscuye en su intimidad, y logra así revelar una relación tensa donde la pasión, el sexo y la violencia brotan a cada paso y donde sólo resta esperar a que la burbuja del dolor estalle.

En cambio, la segunda parte da un giro drástico a la historia, para rendirle homenaje a Johnnie To. Tras la ayuda de una pareja que la envía a Hong Kong, ella decide huir. La metrópoli es la esperanza de su renacer, pero el caos de la ciudad y la muerte la esperan agazapadas.

Assayas nos sube al carro de una montaña rusa sin frenos, para caer hipnotizados en la narrativa de un thriller rudo y salvaje donde la historia de amor da paso a la venganza y nuevamente cede hacia el perdón sin tregua ni respiro.

El mayor acierto del film es la femme fatale Asia Argento, que conmueve y transmite con su mirada, mezcla poderosa de erotismo y furia.

El director elabora una visión apocalíptica del sistema, de la corrupción de las corporaciones y la soledad de los individuos en un mundo globalizado.

Olivier Assayas sabe, se apasiona y nos vuelve a mostrar la decadencia de una mujer que sólo quiere huir de su pasado, y la esperanza de que su futuro no sea tan oscuro como su presente.