Producir en Córdoba

Cómo es la resolución, sin carácter de ley, que rige la política de fomento a la producción en Córdoba. Los productores de tres películas beneficiadas por la misma destacan sus buenas intenciones y aspiran a que se solucionen ciertas inconsistencias en su implementación.

El objetivo es claro y noble: el fomento de la producción audiovisual en la Provincia de Córdoba. Gracias al mismo, el último año se filmaron cuatro largometrajes de ficción, tres documentales por vía digital y más de 40 cortometrajes, además de productos televisivos para canales como Encuentro o Canal 7, según calculan distintas productoras locales. Es un caso con pocos precedentes de fomento provincial, en busca de enmendar el viejo reclamo del inerior del país: la verdadera federalización de los presupuestos de las estructuras nacionales de cultura (el INCAA. la Secretaría de Cultura de la Nación, la TV Pública, entre otros).

Claro que la implementación de las buenas intenciónes deben sortear, muchas veces, una larga cadena de obstáculos. La batalla fue ardua para los films Hipólito, De Caravana y El invierno de los raros, pero hoy están en la recta final de la post producción. Otros no han tenido la suerte.

El almanaque deshojaba los últimos meses de 2006 cuando el INCAA y la Secretaría de Cultura organizaron unas clínicas de capacitación cinematográficas. “Surgió un pre-acuerdo donde el Instituto aceptaba que las tres ganadoras ingresaran al Plan de fomento sin antecedentes, y el Gobierno de la Provincia se comprometía a otorgarles créditos. Pero finalmente no se hizo por cuestiones burocráticas y legales”, rememora la productora ejecutiva de Hipólito, Paola Suárez. Ese hecho motorizó iniciativas conjuntas entre distintas empresas locales, que en 2008 dieron como resultado el programa de “Aportes reintegrables para la industria cinematográfica cordobesa”, bautizado así por el Decreto del Poder Ejecutivo Provincial número 1748, que la Secretaría de Cultura reglamentó meses más tarde.

Cine serrano

La normativa propone un “estímulo a la realización cinematográfica dentro de la Provincia de Córdoba, mediante el otorgamiento de aportes reintegrables, cuyo monto no podrá superar el importe de subsidio de la preclasificación del INCAA” y declara a la Secretaría de Cultura provincial como Autoridad de Aplicación. El Fondo es de 2, 5 millones de pesos a repartirse en sumas de hasta “500 mil pesos por cada proyecto de largometraje a realizar”, según reza el inicio del Anexo. 

El requisito básico es que esté preclasificada por el INCAA”, asegura Suárez, quien debió acreditar tres años de residencia en la Provincia, y que el 50 por ciento del elenco artístico y el 70 por ciento del plantel técnico estuvieran domiciliados en esas tierras. Ese es sólo uno de datos artísticos, técnicos y económicos del proyecto que deben presentarse en una carpeta ante la Autoridad de Aplicación, tal como pide el tercer artículo. El productor también debe celebrar un Contrato de mutuo con la Secretaría de Cultura, y presentar los correspondientes “avales o garantías que alcancen a cubrir el 100 por ciento del monto solicitado”.

El texto también contempla la creación de un Comité Ad honorem integrado por un representante del Departamento de cine y TV de la Facultad cordobesa de filosofía, un productor local con experiencia en el INCAA y un representante de la Secretaría de Cultura, a quienes la ley le otorga quince días desde la presentación de la solicitud para “recomendar o no la concesión del beneficio”, basándose en una valoración de “todos los requisitos de admisión, como así también los referidos a avales o garantías”.

Recién cuando este Comité irga el pulgar el proyecto está en condiciones de materializarse en una película.

La liberación del dinero será en dos entregas donde cada una representará la mitad del total previamente acordado a entregarse de forma consecutiva luego de la aprobación. “Es un préstamo a tasa cero. El Contrato de mutuo establece que debemos abonar la deuda con el segundo subsidio de medios electrónicos que otorga el INCAA. Cuando se cobra ese dinero va directo a la caja del Estado provincial”, explica Suárez quien no estuvo en el comienzo del armado del plan. Después de lidiar con la inmensidad burocrática que cualquier organismo supone, Hipólito cobró sendas cuotas en agosto y octubre del año pasado, e inició su rodaje un mes más tarde. Un periplo similar vivió El invierno de los raros, otro de los films beneficiados. “Fueron muchas idas y vueltas. Tuvimos que convencer a un tribunal de cuentas para autorizar un egreso importante de dinero demostrándoles no sólo que estábamos en condiciones de devolverlo sino también articulando los plazos de la película con los plazos de liberación del dinero provincial y del INCAA”, recuerda su productora Lorena Quevedo.

Todos para uno

La articulación temporal de los distintos organismos involucrados fue el principal escollo que debieron sortear tanto Hipólito y El invierno de los raros como De Caravana, último eslabón del trío de beneficiadas que ya culminaron el rodaje con ambas cuotas en el bolsillo.  El sistema de reparticiones pagó las consecuencias de su novel condición. Ajenos al mecanismo de devoluciones de parte del INCAA, tuvieron que pasar varios meses para que los distintos actores coordinaran relojes y el dinero llegara en tiempo y forma a las arcas correspondientes.  La medida no contemplaba inicialmente la brecha temporal entre la entrega de ambas cuotas. Esto generaba que un film cuyo plan de rodaje estipulaba el gasto de gran parte de presupuesto en la etapa de producción o rodaje, recibiera la segunda erogación de dinero con el rodaje iniciado, a diferencia de aquellos que efectivamente necesitaban la segunda cuota para la postproducción.

Esas faltas de coordinación, pretéritas para ellas, hoy se hacen carne en Sergio Schmucler. El director no duda del interés y las buenas intenciones de la Secretaría de Cultura, pero en los hechos, “las desinteligencias con el INCAA y la falta de claridad se dan porque no existe un proyecto provincial de desarrollo de la industria audiovisual. Ya se van a afianzar, confío". “Estoy seguro de que quieren eso, pero no han dispuesto con seriedad los mecanismos para que, entre todos los interesados, nos pongamos a pensar en los cómos, los qué, y los cuándos necesarios. Creo que debería establecerse una suerte de 'Foro', en el que participen miembros de distintos ámbitos de la industria para que surja una política provincial sobre la producción audiovisual”, opina el director.  Sus ideas al respecto germinaron a la par que el derrotero de La Sombra Azul se intrincaba cada día más. Proyecto declarado de interés por el Instituto, aún no está claro cuándo cobrará el dinero cordobés para comenzar el rodaje.

El camino comenzó hace algunos meses, cuando notificó a la Secretaría del visto bueno del INCAA. “Me dijeron que hasta que las otras películas no devolvieran, no habría dinero”, asegura. Tiene para largo: Si la postproducción ayuda, Hipólito se estrenará en el cuarto trimestre de este año, por lo que recién comenzará a percibir subsidios del Instituto en el segundo semestre de 2011. “El contrato que firmamos con la Provincia establece que recibirán el segundo subsidio por medios electrónicos. Esto será, con suerte, a fines de 2011 o comienzos de 2012”, calcula su productora.

Sin embargo, desde la Secretaría afinaron –a medias- el lápiz y los números cerraron. “La Resolución habla de 2,5 millones de pesos y sólo se habían usado 1,5 millones.  Las rápidas y obvias cuentas mostraban que faltaba utilizar un millón de pesos. Los funcionarios vinculados al área específica parece que también hicieron las mismas cuentas porque a las dos semanas me avisaron que por suerte había aparecido más dinero para usar en el plan y que me iban a conceder 300.000 pesos a mí y otros 200.000 a otro productor”, asegura. Esa cifra estuvo lejos de parecerle suficiente: “Aducen que el otro productor también tiene derecho a recibir una parte y que lo que queda a distribuir en total son sólo 500.000 pesos. Otra vez hice cuentas y resultó que, según mis cálculos, falta un poco más para terminar de gastar lo que decía la resolución”, precisa el director de La herencia

Por un plan a largo plazo

El texto no tiene carácter de ley sino de Resolución: es una disposición emitida por autoridad competente y sujeta a las modificaciones que ésta disponga. “Si fuera una ley sabríamos que continuaría. Hoy estamos tratando de que la Resolución no sea dada de baja ni vetada para seguir filmando”, asegura la productora de Hipólito. Aun con sus imperfecciones, todos aspiran a que el fondo no sea una coyuntura política o herramienta electoral sino que tenga una continuación a lo largo del tiempo, más allá del color político de la gestión de turno. “Cuando nos invitaron a trabajar en este plan pensamos siempre en la continuidad. Teníamos presente que no sólo queríamos hacer nuestra película, sino que los recursos se deben distribuir de la mejor manera posible, que ese dinero debe volver al fondo para que otros sigan produciendo”, explica Quevedo. Para Suárez, lo fundamental fue el trabajo mancomunado entre las productoras. “Nos dimos cuenta de que pelear en conjunto es mucho más simple. Presionamos en la Secretaría de Cultura y sacamos este Plan. Hicimos películas con mucha profesionalidad. Demostramos que en Córdoba se puede producir”.

 

Cuartetazo

Bajo los fríos números de costos y leyes subyacen cuatro películas de variopintas temáticas. Hipólito está ambientada en 1935, cuando Argentina se vistió de Infamia durante 13 años. Dirigida por Teodoro Ciampagna, Hipólito está protagonizada por Tomás Gianola, Luis Brandoni y Daniel Valenzuela y se centra en un enfrentamiento armado entre los conservadores y radicales en la ciudad de Plaza de las Mercedes, donde muere el dirigente Pedro Vivas. “Fue un hecho que conmocionó a la prensa local y nacional”, asegura Suárez.

El invierno de los raros tiene en el sillón de director a Rodrigo Guerrero y los protagónicos en las pieles de Luis Machín, Lautaro Delgado y Paula Lussi, entre otros. La trama trascurre en una localidad del interior donde los días parecen salir de una matriz. “La mayoría de sus habitantes viven sumergidos en una rutina acostumbrada. Hasta que las vidas de seis personas empiezan a cambiar”, adelanta su productora. 

La participación especial de Carlos “La Mona” Giménez es augurio de éxito cuando de una provincia cuyo corazón que palpita al ritmo del cuarteto se trata. Y en derredor de él gira la idea de De Caravana, film de Rosendo Ruiz protagonizadoFrancisco Colja, Yohana Pereyra y Martín Rena, que narra las vivencias ficticias de un fotógrafo que durante una semana recorre Córdoba con el autor de Beso a beso.

Quien espera una pronta resolución del Plan de Fomento tiene entre manos una historia potente. Adaptación del libro homónimo de Mariano Saravia, La Sombra Azul cuenta la vida de Luis Urquiza, uno de los ex policías que ahora son testigos en los juicios contra el dictador Jorge Videla y su séquito de subalternos. “Los secuestraron y torturaron sus propios compañeros policías. Finalmente lo liberaron y se exilió en Dinamarca durante casi dos décadas. Cuando volvió al país en 1997 descubrió que sus torturadores aún estaban en la policía”, adelanta su director, Sergio Schmucler.