“Campanella es el papá y yo me siento la mamá”

El hombre que le propuso y le produjo el proyecto a Campanella cuenta la génesis del mismo, habla de la necesidad de hacerle una secuela, y explica qué tiene y qué le falta a Argentina para exportar animación a lo grande.
El hombre detrás del éxito

Toda epopeya nace de una idea. El hombre detrás de la idea de Metegol se llama Gastón Gorali. Así como el imperio Pixar empezó con un corto llamado Tin Toy (1988), aquí el germen fue Memorias de un wing derecho, de Roberto Fontanarrosa. ¿Pero cómo es que un cuento de tres páginas llega a ser un film de 20 millones de dólares dirigido por el ganador del Oscar? Como tantas otras historias exitosas, la clave es una rara mezcla de talento y azar. Gorali lo cuenta así:  ̈Mi único antecedente en animación es City Hunters, una serie para AXE y FOX, con dibujos de Milo Manara y guiones de Pedro Saborido. Pero yo llego a eso porque tenía una idea (un maestro enseñaba a levantarse minas a un aprendiz), se la cuento a un amigo que trabajaba en Unilever y justo estaban buscando un programa similar. Y elegimos hacerlo en animación porque como teníamos que presentar la propuesta en inglés en Londres, pensamos que era un formato que viajaba bien en inglés. Yo no sabía nada de animación. La experiencia fue buena pero sufrí mucho el entorno en el que estaba trabajando. Entonces me dije:  ̈la próxima, voy a hacer mi propio boliche ̈. ¡Y también fuimos infelices, pero ya era mi entorno!. En ese tiempo empecé a pensar la idea de hacer Cuentos de Fútbol de Fontanarrosa para la TV. Y me crucé con este cuento. Entonces le compré la opción de los derechos a Fontanarrosa y me mandé: le escribí un email a Campanella proponiéndole ser el guionista. Había hablado con él una sola vez, media hora, en Los Angeles, porque yo quería que lo contraten para una campaña para Coca Cola en lugar de Brian Zinger. Fracasé. Pero la cuestión es que tiempo después me contesta el email:  ̈mirá, yo vuelvo en cuatro meses a Buenos Aires. Si querés nos juntamos en cuatro meses en La Dorita ̈. Lo agendé y esperé como un budista. Llegó el día. Me junto con él y empiezo a hacerle el pitch de la historia. De pronto se para y me dice  ̈voy al baño ̈. Yo pensé que se tomaba un taxi ahí mismo. Pero volvió y me dijo  ̈es tuve recién pensando, y quiero decirte que la animación es un género que siempre me atrajo y que no sólo me gustaría escribirla sino también dirigirla ̈.

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