7°edición del FIDBA: El cine de lo real invade Buenos Aires

Se está llevando a cabo, hasta el miércoles 11, la séptima edición del festival de cine documental en Buenos Aires.

Mario Durrieu, Director Artístico del 7 Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (FIDBA), que este año irá del 2 al 11 de septiembre, uno de los referentes del cine documental. “Eso que se habla de que la cultura no genera es, al contrario, genera ingresos, y en nuestro caso, por ejemplo, los que hacemos el Festival no cobramos, y más allá de esto, todo el dinero se utiliza aquí, en la industria, se redistribuye, y este año hasta sumamos más salas, como el Arteplex y el Cine Helios. El Festival se financia con fondos propios, y lo que el Instituto da, que cuando te lo otorgan es una cosa, y cuando te lo dan es otro, como ahora, todo el dinero se utiliza en Argentina, no en otro lugar, indica”.

Y suma sobre la programación y actividades de este año, que incluye el estreno de la última película de Agnés Varda y la última película de Raúl Perrone, por primera vez en su carrera, un documental, “este año hay 100 films en competencia, no puedo asegurarlo cien por ciento, pero creo que somos el festival de cine de lo real más grande de Latinoamérica. El crecimiento del área de industria, que es fundamental y la mirada puesta en las provincias con nuevos espacios como TERRITORIOS, un foco de cine gallego, del novo cinema gallego, otro foco sobre cine argentino sobre temática carcelaria, cinco competencias, ROCK & DOC´S, todo en medio de una profunda crisis”.

“Pensábamos que este año sería un poco más fácil ya que no hay una política real de apoyo a festivales, por puntaje donde digas este es un festival estratégico y hay que darles dinero, sino que dependés de criterios que no son claros sin decir nada. Es lo mismo una muestra en Chascomús que un festival como FIDBA, pero esto no es peyorativo, sino que no es lo mismo, porque ya sólo programar en CABA es un desafío al ser un festival de tamaño mediano grande con casi 75 mil espectadores”, concluye

“En cuanto a lo de Perrone estamos "muy excitados" porque es el primer documental en lo estricto del término y todo lo estricto que podemos llegar a ser nosotros que hablamos de cine de lo real. Que Perrone quiera hacer el estreno con nosotros es como decir algo estamos haciendo bien, ya hace 2 o 3 años todo el mundo nos dice que están muy felices que exista el festival y para nosotros festival es sinónimo de fiesta y compartir”, termina.

Y el propio Perrone indica: “hoy en día ni tendríamos que hablar de la diferencia entre ficción y documental, y muchas de mis películas tienen que ver con la realidad y lo verdadero, otras de ficción. Este trabajo lo hice con mucho amor sobre estos personajes, seguirlos durante varios días, pautar charlas con ellos, no quería mostrar ni miseria ni marginalidad, sino que quería ofrecer poesía en medio de la situación que se vive a diario”.

“En Ituzaingó vamos generalmente a un bar con ganas de filmar, quería hacer algo, dando vueltas por ahí los ví sentados, los abordé, charlé un rato con ellos, genero empatía rápidamente con la gente, les hablo en un lenguaje muy simple, sin generar vueltas para dar vueltas, grabé algo, volví a casa, vi el material y sabía ahí que tenía una película. Al otro día volví, seguimos filmando, estaban muy felices, fue muy grato a nivel personal acompañarlos y ayudarlos, y además contar su historia de amor”, dice.

“Yo pierdo ahora un poco la cuenta, calculo, porque había días de lluvias, iba con mi equipo, tres personas, ni siquiera planeaba cuándo los iba a filmar, pero lo hacía en cualquier momento. Hubo 15 jornadas, después hubo una edición muy larga, son planos cortos, improvisados, las charlas fueron inducidas, fuera de cámara para que sepan por dónde tenían que ir. Ellos no están muy bien, y había que ayudarlos, porque si no el discurso tampoco era coherente”, agrega.