Abrir puertas y ventanas

Dirigida por Sebastián Lelio, Una mujer fantástica giró por festivales internacionales; tal es así que en pocas semanas competirá por el Oscar a Mejor Película Extranjera. La película chilena conquistó miradas por su sorprendente protagonista trans: Daniela Vega. Charlamos con ella sobre el camino de su revolución.

¿Cómo compararías la recepción que tuvo la película en distintos festivales, como pueden ser Berlín, San Sebastián o Mar del Plata?

Siento que la película logra que se te olvide en un momento que Marina es trans y que su rollo pasa por ahí. El resto de los personajes se lo hace saber, pero ella quiere despedirse de Orlando y eso es lo que está en su cabeza. El cariño fue igual en todos los festivales del mundo, he recibido aplausos que ni cantando me habían dado y he estado diez minutos recibiendo un aplauso.

 

Empezaste como colaboradora de Sebastián Lelio, el director de la película. ¿Cómo derivó esa colaboración en tu protagónico?

Lo conocí porque él estaba escribiendo un guion y se preguntó qué pasaría si el personaje fuera trans. Con su coescritor Gonzalo Maza decidieron ponerse a investigar. Él estuvo conversando con unas chicas trans en Santiago y una amiga en común le dijo que me fuera a buscar a mí. Y cuando me contactó yo me quedé como: “¡Me está llamando el director de Gloria!”. Quería conocerme y tomar un café. Acepté la invitación y cuando nos conocimos conectamos emocional e intelectualmente de modo instantáneo. Un tiempo después me propuso ser la consultora de la cultura trans para la película y acepté. A medida que pasaba el tiempo él siguió escribiendo cosas y armó un guion, y se dio cuenta de que quería que yo fuera la protagonista, pero fue un proceso muy orgánico. Para Sebastián era muy importante que el personaje fuera trans en la vida real, que no fuese una actriz no trans interpretando a una chica, o un actor, lo cual es directamente una aberración cinematográfica. Como cuando los blancos se pintaban la cara para hacer de negros. Pero quiero hacer una aclaración: el trabajo de un actor que interpreta a una mujer, trans o no, es un ejercicio actoral muy interesante; por ejemplo Eddie Redmayne, que hizo La chica danesa, se gana todos mis laureles. Y yo he hecho de hombre, en La visita,y de mujer también, trans y no trans; para mí son todos ejercicios válidos.

 

¿Y Transparent,por ejemplo?

Eso es súper bueno, súper interesante. Pero ahí se desvía, porque por una parte interpretar cuerpos que no te pertenecen es un ejercicio actoral, pero por otro lado también hay un rol político de preguntarnos por qué no hay actores trans disponibles en el cine, en el teatro y en la televisión: ahí está la queja.

 

Se invisibiliza. Es como Al Pacino haciendo de homosexual enCruising

La sexualidad y el género no están emparentados. Vos hablás de un actor heterosexual interpretando un personaje gay, ¿pero dónde están los actores gays haciendo de heterosexuales? ¿Por qué no les creen esos personajes héteros que interpretan? ¿Dónde están abiertamente? Yo conozco un 50% de actores gay, pero “no les creen” cuando se comen a la mina.

 

Existe el rumor de que tal vez estés nominada al Oscar. Sería la primera vez que nominan a una actriz trans. ¿Cómo te sentís con eso?

El tema del Oscar es un tema que voy a atender cuando llegue el momento. La película me está llevando por tantos lugares alrededor del mundo que detenerme en una estación y mirarla desde lejos no es un buen negocio. Por ahora estoy atendiendo otras cosas. Claro que sería un sueño increíble ganarlo. El próximo año es la edición 90, todos los que estamos vivos hemos crecido con la idea del Oscar. Sería una cosa estupenda, y me lo celebraría una semana.

 

Sería una oportunidad para hablar de cómo Hollywood no tiene resuelto este tema.

Cada año hay gente que me habla de la revancha o reivindicación de cosas a través de mi actuación o de hacer una película como la que hicimos, pero yo hablaría de resignificación. La revancha es un concepto de guerra y tiene mucha lactosa para mí, no me hace bien pensar en eso. Que este tipo de películas no ganen premios importantes significa algo, y si nosotros lo lográramos estaríamos resignificando eso.

 

¿Cómo ves la situación política actual en Chile y la discusión acerca de los derechos LGTBI?

La presidenta Bachelet ha hecho un buen gobierno. Yo la apoyo. La derecha despoja derechos todos los días. En Chile tiene mucho poder, son dueños de muchísimas cosas e influencias, y la Iglesia es un resfrío mal curado. Con respecto a la ley de identidad de género, discutir una cosa es dilatarla y lo que hay que hacer es resolverlo. En el Congreso hay una comisión de DD.HH. que está presidida por una mujer fascista, que se llama Jacqueline Van Rysselberghe. Lleva mucho tiempo rato poniéndole indicaciones a la ley de identidad de género para que no se vote. ¿Cuánto vale tener a un equipo de personas discutiendo una ley por años indicando cosas sobre algo que no le cuesta un peso al Estado? No hay ministerio ni ministro de nada. Pero los genocidas de Pinochet están en un hotelito con TV por cable.

 

Una mujer fantástica

De Sebastián Lelio

2017 / Chile / 104’

Estreno: 22 de febrero (Mirada)