"Algo con una Mujer": La Revolución Eterna

Con una cuidada reconstrucción de época, el estreno de esta semana de Cine.ar podrá verse hoy en TV y a partir de mañana en la plataforma. Hablamos con directores y actores sobre el proceso de realización de este nuevo filme nacional.

Por Rolando Gallego

Argentina. 1955. Rosa, una aburrida ama de casa de una ciudad de provincia, se convierte, por accidente, en testigo de un asesinato. En una época de tensión y violencia, la investigación del crimen sorprenderá a Rosa y sellará su destino para siempre.

Una cuidada reconstrucción de época, actuaciones potentes y un relato con el marco de la época pre Revolución Libertadora, hacen de la propuesta, que se verá el jueves 18 y sábado 20 a las 22 horas por CINEAR y luego una semana gratis en CINEARPLAY, uno de los grandes estrenos de 2020.

Haciendo Cine dialogó con los realizadores de “Algo con una Mujer”, codirigida por Luján Loioco (“La Niña de los Tacones Amarillos”) y Mariano Turek; y con sus protagonistas, María Soldi, Abel Ayala y Manuel Vignau. En la historia, una mujer ve cómo su hobby, leer revistas de detectives y seguir de cerca relatos policiales, se convierte en realidad al ver un crimen.

“En general uno, con uno oficio o algo que lo apasiona, canalizamos todo por ahí y luego está el hogar, nosotros transformamos eso en una gran unión, trabajamos junto, hicimos la película y en los últimos años creamos una pareja, tenemos una niña, y nos gusta decir que este proyecto es un proyecto cinematográfico familiar”, dice Mariano Turek sobre su primer largometraje como director.

“La experiencia es diferente, en el otro caso era una ópera prima, los miedos son otros, las certezas también, y eso es positivo. La codirección se dio natural, yo estuve con el guion y la producción y cerca del rodaje charlamos y decidimos hacerla juntos, tenía dudas porque tenía una beba de seis meses, dudaba de producir, dirigir y maternar. El proceso se dio natural, porque Mariano estuvo en asistencia en la película anterior, así que se dio todo fácil, tema equipos y gestión quedó con él y yo hice más dirección actoral. En puestas y planos no hubo algo esquemático, en algunos plantaba yo el plano y en otros él, no fue medido. El vínculo hizo que uno supiera, por ejemplo, en escenas de despliegue en la calle las hacía él, y yo las más intimistas con los actores porque había hecho el trabajo de ensayos, después hubo algunas escenas que dividimos por temas familiares, pero se fue dando. Fue intenso”, dice Luján Loioco sobre rodar en co dirección.

“Mariano y Luján habían pensado en mí para hacer de Rosa, ya había trabajado con ella en un corto, me llegó el guion en una moto, me lo leí en una hora y le dije que sí y empezamos a trabajar. El vestuario fue de gran ayuda para componerla, pero la tuve que ir descubriendo e ir sintonizando a partir de lo que me proponían. Los directores tenían muy en claro hacia dónde ir, porque mi María, mi modernidad, hacía ruido, de hecho me iba, por ejemplo, a los ensayos con tacos, y cuando apareció el vestuario fue mucho, por la época, ella muy fina, se hacía su propia ropa, terminó de completarse el mundo”, indica María Soldi.

“Hice bastantes cosas de época, pero no soy de ir a buscar evidencias de la época, me llevo mejor con la intuición y confío mucho en el material y en lo que hay, sin dudas es una época para representar muy significativa para Argentina, pero está en el ADN de uno. En el rodaje, las chicas de arte, llevaban revistas de la época, me colgaba entre toma y toma viéndolas, era increíble, algo muy analógico, que yo disfruto mucho. No investigué, me llegó la información por el trabajo que íbamos haciendo con Luján y Mariano”, menciona.

“Había visto la primera película de Luján, y cuando me llamaron para el proyecto dije que sí de una. No recuerdo mucho del proceso interno del personaje porque estaba con El Marginal 3 y eso se come todo, es una locomotora que te pasa por encima, pero sé que lo disfruté mucho, el tema de la época, el peinado, la ropa, increíble”, comenta Abel Ayala

“Con Luján ya había participado en un mediometraje y en una película muy valiente que es La niña de tacones amarillos, me acercó esta propuesta, en la que vuelvo a trabajar con María Soldi, con quien también hicimos el mediometraje, ella es Rosa una ama de casa fanática de los detectives, se la pasa escuchando radioteatros y leyendo hasta que un día ve un crimen real. Paulino mi personaje, su marido, es un hombre de esa época, que le dice que no se meta en sus asuntos”, dice Manuel Vignau

“Si bien ya había hecho algo en TV con Luis Ortega en Lo que el tiempo nos dejó, es cierto que la ropa ya te porta de otra manera para actuar, esos pantalones hasta la mitad del torax, ya te hace actuar de otra manera”, agrega sobre la reconstrucción de época.