"Ama-san": Mujeres en el fondo del mar

Tras un largo recorrido por festivales, se estrena en la Sala Lugones el segundo largometraje documental de la realizadora portuguesa Cláudia Varejão, rodado íntegramente en Japón. Hablamos con la directora sobre "Ama-san".

"Ama-San" es el segundo largometraje documental de la realizadora portuguesa Cláudia Varejão, que llega a la pantalla de la Lugones tras su premiere mundial en Visions du Réel, el prestigioso evento suizo especializado en cine documental, iniciando un extenso recorrido por festivales internacionales, entre otros Karlovy Vary.

Con una cámara que permanece estática durante casi toda la película, "Ama-san" retrata el día a día de una tradición milenaria que navega hacia la extinción en el Japón del siglo XXI. Ellas cubren cada parte de su cuerpo con un espeso caucho negro, luego vendan su rostro con eternas telas blancas, tapan sus oídos, colocan sus máscaras, saltan al océano y se pierden en la profundidad. Este es solo uno de los rituales que las mujeres del mar viven en un ritmo cotidiano de comunión femenina y familiar.

Haciendo Cine dialogó en exclusiva con ella. La realizadora portuguesa Claudia Varejao estrena en la Sala Leopoldo Lugones la multipremiada AMA-SAN que tuvo un gran recorrido en festivales de cines locales como FICIC y FIDBA.

¿Cómo conociste a las tres protagonistas?

Las tres protagonistas de la película son el resultado del destino. El cine vive de esas suertes. Un año antes del rodaje estuve en Japón durante un mes para visitar aldeas cerca de Osaka y Tokio donde yo estaba segura que existían amas buceando. Durante tres semanas conocí muchos lugares increíbles y mujeres bravísimas. Pero todas ellas fueron tímidas y poco receptivas a mi curiosidad. Eran comunidades muy cerradas y tribales, yo necesitaba de más tiempo para acercarme a ellas, pero unos días antes de regresar a Portugal, ya con pocas esperanzas, visité un pueblo llamado Wagu. Era domingo y las calles estaban vacías. Una mujer se me acercó junto al mar y se presentó: Mayumi, la presidenta de la Asociación de buceadores. Cuando ella se acercó, yo sentí que era ella quien me llevaría al mar. Y así fue. Al día siguiente, por la mañana, me presentó a la comunidad de Amas donde conocí a Matsumi y Masumi. Fuimos juntos al mar. Ellas pescaron toda la mañana. Yo me quedé mirando en el barco, y sentí, en ese preciso momento, que serían estas mujeres mis compañeras, y lo fueron.

¿Cómo las convenciste para que aceptaran que la filmes?

No hago películas con personas en las que tengo que convencerlas de participar. Hago películas cuando la curiosidad es mutua. Como sucede en una pareja amorosa apasionada: la disponibilidad para el viaje es compartida. Sólo así es posible construir algo. Al menos para mí. Y así se fue con las Amas. Una curiosidad muy grande entre ambas las partes. Fue un encuentro muy feliz.

¿Qué fue lo más difícil de rodar?

Para mí lo más difícil en el documental es encontrar el límite de entrar en la intimidad de las personas. Hay un enamoramiento, para ambas las partes, que abre camino, paso a paso. Pero hay que saber parar. La tentación de avanzar sin fin dentro de la vida de quien filmamos es, inevitablemente, para un director de cine, una gran tentación. Porque son las personas y sus emociones nuestra materia de trabajo. Pero es necesario estar atento a nuestros propios deseos. Esta es una película que trabaja mucho con la intimidad y han sido eses los momentos más difíciles de rodar. Pero al mismo tiempo los más fáciles. La vida, y el cine, está hecha de contradicciones.

En tiempos de empoderamiento femenino, ¿cómo ves tu película en relación con el rol de la mujer y las tradiciones?

Esta película es un barco lleno de mujeres que enfrentan un mar poblado históricamente por hombres. Es una mirada serena y con esperanza, sobre todo en un contexto tan patriarcal como el Japón. Las Amas existen desde hace muchos siglos. Así como las mujeres, en todo el mundo, trabajan en la sombra. Este momento, y esta película, es la posibilidad de mirar en otra dirección. Como, por ejemplo, en lugar de ver películas en las que los héroes son los hombres, optar por mujeres guerreras y fuertes.

¿Qué tan difícil es rodar para una mujer dentro del panorama cinematográfico portugués?

Yo nunca sentí dificultad en hacer películas por ser mujer. Pero siento, sin embargo, que en Portugal hay pocas mujeres directoras en las generaciones anteriores que me han servido como ejemplo. En ese sentido, tal vez haya construido un camino solitario e intuitivo. Pero Portugal tiene cada vez más mujeres directoras, en documental, en ficción, en la fotografía y todas las artes. Vivimos un momento de gran estímulo para las mujeres. Me entusiasma muchísimo que las mujeres conquisten sus deseos, sin límites. Las mujeres y todos los seres humanos. La vida tiene que ser vivida intensamente, sin morales amedrentadas. Ya llega.

¿Qué expectativas tenes ante el estreno en Argentina luego de su extenso recorrido por festivales?

No tengo expectativas. Pero tengo muchas ganas de compartir esta película con quien tenga el deseo de sumergirse en un viaje único por el interior del mar y el corazón de estas mujeres.

AMA-SAN estrena el 27 de junio en Sala Leopoldo Lugones.