"Amanecer en mi tierra": El camino del hombre

El realizador Ulises de la Orden presenta este documental que refleja el paroxismo de la burocracia y corrupción en medio de un proyecto habitacional que sumaría la mirada de los pueblos originarios en la construcción.

“Amanecer en mi tierra” se centra en la unión de Vecinos Sin Techo y el Lof Mapuche Curruhuinca, quienes lograron a través de una Ley Nacional la recuperación de tierras que estaban bajo la administración del ejército. 400 hectáreas les fueron entregadas en propiedad mancomunada en San Martín de los Andes, una ciudad altamente codiciada por desarrolladores de infraestructura turística por la belleza de sus paisajes y los deportes de montaña, donde el uso público de los bienes naturales como los arroyos, el bosque, el lago y las nieves, están cada vez más restringidos. Allí están construyendo 250 viviendas, alcanzando nuevos niveles de organización y dignidad.

Haciendo Cine dialogó con el realizador para conocer más de la película que trabaja con un registro documental periodístico los avances y retrocesos de un proyecto necesario.

¿Cómo conociste a las dos organizaciones que mostrás en el film?

Conocí el proyecto del Barrio Intercultural en San Martín de los Andes desde su genesis, incluso antes de que recuperaran las tierras. Tengo amigos en la organización Vecinos Sin Techo. El proyecto me parecía increíble, pero me resultaba utópico, no tenía fe en que fueran a poder materializarlo. Luego de hacer Tierra Adentro, muchas comunidades Mapuches vieron la película. Y el barrio empezó a ser una realidad tangible. Habían conseguido las tierras y financiamiento para empezar a construir las 250 viviendas. En algún momento decidí contar esa historia, con la confianza de los VST y de los Curruhuinca. Ahí fue que elaboramos la estrategia de cómo abordarla y decidí tomar un segmento de un año para ver qué pasaba con la organización Vecinos Sin Techo y la comunidad Curruhuinca. La película narra el proceso de ese año, que es 2017.

¿Aceptaron enseguida ser parte de la película?

Todas sus decisiones se toman en asamblea y así fue la decisión de hacer la película también. Por suerte ya nos conocíamos, sabían de mi trabajo y teníamos respeto mutuo por la actividad de cada uno, por lo que una vez decidido en asamblea la colaboración fue mutua y permanente, y sigue.

A medida que avanza la película, también los obstáculos para terminar el desarrollo, ¿pensaste en algún momento que tu propio proyecto no se iba a concluir?

Un proyecto como el del Barrio Intercultural se enfrenta a la adversidad a cada paso, en cada decisión y en cada nueva necesidad hay un nuevo desafío. A veces son tan graves y profundas que visto de afuera parece que no van a poder, que el proyecto iba o va a quedar inconcluso. Y sin embargo, siempre pueden. Tienen un nivel de organización admirable y un coraje y una fortaleza impresionantes. De ellos me traje para mí y aprendí también la perseverancia, el tesón y la paciencia necesarios, en el caso de los VST para algo infinitamente mayor que hacer una película.

¿En algún momento te pidieron que no rodaras algo?

No recuerdo. Puede ser que en alguna reunión puntual me hayan pedido que no, que se trataban cosas delicadas, pero en general trabajamos filmando en la "cocina" de la organización.

¿Qué te pasó cuando el proyecto de desarrollo habitacional paró?

Nunca paró. Puede haberse detenido circunstancialmente, a eso me refiero con la perseverancia y el tesón. Siguieron y siguen adelante. Yo sabía que estas cosas iban a ser parte del relato, más allá de como saldaran luego. Filmamos en cinco viajes a lo largo de un año para poder ver esos desarrollos dramáticos justamente.

¿Cómo manejabas como director el rodaje en medio de los conflictos que salían en las asambleas/reuniones?

Yo no manejo nada durante el rodaje. Presto mi mirada y trabajo con un equipo de cámara y sonido (Federico Bracken DF y Julián Caparros Dir. de sonido) que son excelentes profesionales y de las charlas previas al rodaje ya tenemos claro cómo vamos a abordar lo que suceda cuando estamos filmando. No cortamos nunca, es una sola toma de lo que surge la asamblea, y ahi siempre pasan cosas. El objetivo es traer el material justo para luego poder montar esas escenas, ahí el trabajo es con otro genio, Germán Cantore, con quien ya hicimos una cantidad de películas.

¿Qué creés que aporta tu película a la conclusión del proyecto?

Si aporta algo está en la órbita de la comunicación, el hacer conocer un proyecto tan bello como el del Barrio Intercultural.

¿Expectativas ante el estreno?

Que se vea en la sala todo lo posible, que es poco. Y generar atracción luego a otras plataformas de visualización como las exhibiciones ambulantes y los sistemas VOD.