Balance 2013: Top 5 libros de cine

Como viene siendo costumbre en los últimos años, en una especie de primavera de la industria editorial, este 2013 nos proveyó de una gran diversidad de libros dedicados al séptimo arte.

 

1.      Manual de supervivencia, de Werner Herzog (El Cuenco de Plata).

La publicación de cualquier volumen que involucre algo relacionado con el cineasta germano genera siempre un exaltado interés. Y este libro cumple y sobrepasa las expectativas. El realizador de Cobra verde dialoga con los críticos Emmanuel Burdeau y Hervé Aubron y nos entrega un libro-entrevista de antología, inolvidable. Colmado de declaraciones que detallan sus viajes trascendentales, sus rodajes como experiencias límite y su concepción de la naturaleza como un misterio inaprensible, Manual de supervivencia podría leerse tranquilamente como un decálogo de filosofía herzogiana. 

 

2.      Figuras de la historia,de Jacques Rancière (Eterna Cadencia).

En menos de cien páginas, Figuras de la historia presenta la sutileza del pensamiento del filósofo francés en versión condensada. Jacques Rancière reflexiona sobre la manera en que el poder trabaja la figuración en el arte. La imagen en movimiento es interrogada en cuanto herramienta para hacer presentes los hechos del pasado. Los modos de representación del tiempo histórico a partir de Shoah, de Claude Lanzmann, o Videogramas de una revolución, de Farocki y Ujica, son examinados con fruición en un recorrido tan lúcido como placentero.

 

3.      Desconfiar de las imágenes, de Harun Farocki (Caja Negra Editora). 

Este libro le hace justicia al director de origen germano, cuya obra ensayística había sido escasamente difundida hasta esta edición. Se hace aquí una antología de escritos publicados entre 1980 y 2010 en diversos soportes comunicacionales (diarios, revistas, catálogos de museos, programas de galerías), que funciona como un interesante compendio para estudiar los emplazamientos ideológicos implicados en todo proceso de producción de imágenes. El autor describe, por ejemplo, la sugestiva relación entre industria bélica e industria del videojuego, y examina la manera en que el cine ha retratado el mundo del trabajo a lo largo de su historia.  

 

4.      Cinéfilos y cinefilias, de Laurent Jullier y Jean-Marc Leveratto (La Marca Editora).

Seguramente sea este el estudio más exhaustivo y complejo que se ha publicado sobre el tema en nuestro país. Los autores abordan su objeto considerando a la cinefilia, en un sentido amplio, como un complejo entramado de relaciones sociales (que involucraría el placer individual, el saber erudito, las conductas colectivas, las determinaciones socio-históricas, etc.) que devienen en múltiples cinefilias posibles. Con una nutrida fuente de referencia, trabajo de campo y datos estadísticos, Cinéfilos y cinefilias nos impele a revalidar nuestro lugar en la cultura cinematográfica global.

 

5.      Schroeter. Una autobiografía, de Werner Schroeter (Editorial Mardulce).

Volumen que arroja una luz necesaria sobre el más outsider y desconocido de los cineastas del Nuevo Cine Alemán (movimiento que agrupó a figuras como Herzog, Fassbinder, Wenders). La vida, el arte y la muerte triangulan en un jugoso anecdotario que delinea a Schroeter como un ironista desenfadado, un espíritu en un viaje constante y con intenciones rupturistas. Una vida novelada según el vértigo de una voz que fluye desquiciada en su monologar.

 

Bonus Track:

La pantalla diabólica, de Lotte Eisner (El Cuenco de Plata).

Libro fundamental para cualquier cinéfilo que se precie de serlo. Publicada originalmente en 1952, la edición local del libro de Eisner que aborda el cine clásico alemán a partir de un amplio juego de perspectivas es más que festejable. La pantalla diabólica puntualiza en el periodo que se extiende desde la Primera Guerra Mundial hasta 1926 (luego vendría lo que el autor llama, en el majestuoso capítulo dedicado al cine nazi y post-nazi, su “decadencia”). Cabe destacar el arrojo de la editorial El Cuenco de Plata, que a lo largo del año fue conformando una colección de cine con títulos de lujo, entre los cuales se podría mencionar Béla Tarr. Después del final, de Jacques Rancière, y el clásico de Béla Bálazs El hombre visible o la cultura del cine.