"Baldío": In memoriam

Inés de Oliveira Cezar estrena su nueva película, que sirve como una bella despedida para su protagonista, Mónica Galán, quien nos dejó a principios de año.

Baldío: 1- (terreno) Que no se cultiva ni se labra.

             2- (esfuerzo, empeño) Que resulta inútil porque no ofrece ningún resultado.

Es la segunda definición de esta palabra, título de la nueva película de Inés de Oliveira Cezar, donde reside el núcleo de la historia que pensó Mónica Galán como último trabajo de su vida.

La actriz falleció a principios de este año, tras perder una batalla de dos años contra el cáncer. Pero antes de irse, nos dejó “Baldío”, película que llega a las salas tras su paso por el último BAFICI.

Ideóloga de la historia, Galán se juntó con la directora Inés de Oliveira Cezar (“La Otra Piel”, “El Recuento De Los Daños”) para llevarla a la pantalla. Basada en una historia real y filmada en un exquisito blanco y negro, “Baldío” relata el difícil recorrido y la impotencia de una madre que intenta ayudar a un hijo sumido en la droga.

Acompañada por un elenco encabezado por Nicolás Mateo, Gabriel Corrado y Rafael Spregelburd,Galán domina la pantalla como Brisa, una actriz que, mientras protagoniza un film en rodaje, atiende las emergencias de su hijo adicto. El choque entre el cine y la calle, el amor y el miedo, el trabajo y el reconocimiento, se traducen en una experiencia inclasificable.

Hablamos con Oliveira Cezar sobre el proceso creativo de esta película que, más allá de su recorrido posterior, quedará como un hermoso canto de cisne de una de las actrices más queridas del entorno.

La idea original fue de Mónica Galán. ¿Qué la motivó a ella a contar esta historia tan centrada en la drogadicción y sus efectos en la familia?

La idea nos motivó a las dos porque propone un cambio de paradigma. El cine ha contado muy bien el problema de las adicciones y la marginalidad haciendo foco en el enfermo. Muchos actores han ganado premios Oscar por sus brillantes interpretaciones en el rol del héroe que lo padece en primera persona. Pero no son muchas las películas que narran la transformación en los que acompañan de cerca ese proceso. La protagonista es la antiheroína de la historia; ese corrimiento nos propuso una apertura a un universo que queríamos abordar.

El trabajo del blanco y negro es muy Cassavetiano. ¿Cómo fueron las elecciones estéticas? ¿Hubo una búsqueda especial en las escenas del rodaje?

Elegimos el blanco y negro por diversas razones. Creo que no hay una sola, por eso se trata de una ficción a pesar de estar basada en una historia real. El color tenía el riesgo de llevarnos a golpes bajos en una película que quiere transitar los matices, el riesgo de vivir en la incertidumbre, la impotencia.

Y, por otro lado, dialoga con una idea irreverente del policial negro que funciona dentro de la película clase B que está rodando la protagonista, mientras el mundo le corre el arco a cada paso. Un poco de humor. Porque la tragedia, lo que tiene de maravilloso, es esa posibilidad, no sucede lo mismo con el drama. Las situaciones están tan corridas, tan llevadas al extremo, que a veces la respuesta es inesperada, un dislate, las reacciones se vuelven impredecibles.

En ese sentido, me halaga la comparación con el universo Cassavetiano y pienso en su película “Woman Under The Influence”, que también hace foco en el entorno del enfermo, pero no deja de tener humor. Uno ácido si se quiere, pero humor al fin.

La búsqueda en las escenas siempre fue agarrarlas in media res; pero para eso filmábamos lo que viene antes y lo que sigue después, para tomar en montaje la parte del proceso, donde se ve en los actores la transformación en el plano, sin eludir ni cortar.

¿Cómo fue el trabajo con Mónica en su último rodaje?

Fue una celebración porque era una despedida tácita. Trabajamos muy duro, nos olvidamos del mundo y del tiempo, era nuestro momento, presente absoluto. No necesitábamos hablar demasiado, solo algunas marcas, algunas contingencias. Éramos responsables y cómplices de esta aventura.

¿Sentís que “Baldío” dialoga con tus otras películas? Es un corpus muy distinto, en especial con la última, "La Otra Piel".

Creo que “Baldío” dialoga con todas mis películas, porque está el deseo de acompañar el proceso de una mujer, de tratar de crear esos universos muy particulares. Y al igual que “La Otra Piel”, “Baldío” también juega con la idea de la ficción dentro de la ficción, con esta pregunta que siempre está presente: ¿Dónde empieza la ficción y dónde termina la realidad? ¿Se pueden separar así, sin más? ¿Se puede determinar cómo dialogan? ¿Existe un límite tan claro entre un cine documental y uno de ficción o se trata de películas que parten de diferentes materiales?

Preguntas, eso recorre todas mis películas.

En un momento como el actual para el cine nacional, ¿es más o igual de complicado que antes poder sacar adelante proyectos tan autorales?

No es más complicado hacerlas, pero cada vez es más complicado exhibirlas. Tenés las plataformas, Netflix, etc; pero me refiero a la exhibición en salas... Sin ir más lejos, el BAMA, donde teníamos fecha de estreno de “Baldío”, acaba de cerrar sus puertas.