"Bohemian rhapsody": El show debe continuar

La biopic de Queen explotó en la taquilla a nivel mundial y te contamos sus detalles. Por Mary Putrueli

Sin duda, una de las películas más esperadas del año, así como la película que encuentra detractores y fanáticos a diestra y siniestra. Se la acusó de tibia, de ser una versión endulzada de la vida de una de las mayores estrellas musicales, como lo fue el señor Freddie Mercury, se pidió a gritos que mostraran a su protagonista inhalando toda la cocaína posible, que si se muestra mucho o poco su homosexualidad, que la decisión de encarar cierta perspectiva de los hechos tenía que ver con que detrás de esta película están  los integrantes de la mítica banda Queen, todo esto y mucho más fue la polvareda que levantó y levanta Bohemian Rhapsody.

Días atrás un señor llamando Alex de la Iglesia, director de cine español que algo sabe del rubro, hacía mención sobre el cine como una hermosa mentira, incluso refiriéndose al cine documental, dejaba claro que al menos esa verdad que uno busca sea proyectada en pantalla terminaba siempre por convertirse en una mentira hermosamente contada. Y algo de eso sucede con esta película, juzgarla por aquello que cuenta o no, sobre Freddie Mercury o como lo cuenta, imprime al menos de injusto el carácter global de la misma, y posiblemente del cine en sí.

Lo cierto es que como homenaje a una de las mejores bandas musicales, sino la mejor, el resultado es formidable, dotado de una emoción que eriza la piel, y todos los sentidos, en una fiesta que estalla ya sea en los aplausos de We Will Rock you o en el movimiento de pie que marca Another one bites the dust. Y como propuesta cinematográfica, le pese a quien le pese, el director Bryan Singer filma como los dioses, y brinda dos horas de entretenimiento puro, con una suma de factores que detallaremos en breve que convierten a la película en un canto a la vida, valga la redundancia. Aún cuando desde lo narrativo haya algunos momentos forzados, nada entorpece la brillante tarea que Singer llevó a cabo.

Antes de las críticas a favor y en contra super efervescentes , Bohemian Rhapsody tuvo que lidiar con varias cuestiones desfavorables a lo largo de su corrido, así como sucedió con la vida de Freddie Mercury, de todo lo malo que se presentó, la única respuesta posible fue confiar en el milagro de la música y entregarse a ello. Ni la película ni la vida de Mercury fallaron en eso.

En primera instancia el actor que diera vida al ídolo iba a ser Sacha Baron Cohen, pero finalmente, y con pronóstico de algún premio asegurado, la responsabilidad cayó en manos de Rami Malek. También en el rubro dirección  la cosa se iba a poner cuesta arriba, cuando Singer fuera despedido (“por comportamiento errático) y fuera contratado para su reemplazo Dexter Fletcher, quien finalizó el inmenso trabajo que Singer ya había desarrollado.

Todo quedará en lo anecdótico cuando se hable de esta película, porque su mayor mérito siempre será haber logrado el homenaje perfecto para la mejor voz que el mundo supo escuchar, Mercury merecía esta película, la banda y los fanáticos de Queen también, y todo aquel distraído que no supiera de ellos, de “La Reina“ y su familia se encontrará con una deleite sensorial.

Mucho de ello tiene que ver  el trabajo actoral, lo de Malek es simplemente maravilloso, en el principio uno siente que el parecido es asombroso, que aunque los dientes tal vez están algo exagerados, toda la caracterización es absolutamente lograda, pero con el correr de los minutos, Malek desaparece y cede su lugar a Freddie Mercury, ya no lo interpreta, él es sin lugar a dudas la reina de los outsiders, de aquellos marginados que no encuentran su lugar, de todos aquellos que tienen algo para decir y no saben cómo. Cada gesto, sonrisa, embestida de micrófono tiene a Freddie en pantalla, ya no queda duda que nadie podría haberlo hecho mejor que Rami Malek. Y lo mismo sucede con los tres integrantes de la banda, Brian May (Gwilym Lee)  Roger Taylor (Ben Hardy) y John Deacon  (Joseph Mazzello) quienes, al margen del notable parecido físico, emulan el carisma y la química que este cuarteto conjugaba entre sí.

La historia apunta al relato de cómo fue el inicio de la banda, la vida familiar de Mercury, su relación con Mary Austin (Lucy Boynton), quien fue su gran amor, más allá de las relaciones carnales, cómo surgió cada una de las icónicas canciones del grupo, la soledad que enfrentaba el cantante, su descubrimiento de atracción por los hombres, las drogas, las fiestas, la particular relación que lo unía a su representante y en ocasiones amante, Paul Prenter (Allen Leech) y su última relación, con quien lo acompañara en la etapa final de su vida,  Jim Hutton (Aaron McCusker).

El punto más alto de la película corresponde a la escena que recrea el inolvidable evento de Live Aid, en el Estado de Wembley en Londres, el cual más allá de la emoción que irradia, es una clase de montaje cinematográfico y de construcción narrativa absoluta, un broche de oro a una propuesta que contra todo y todos, logró encontrar su mejor versión, como lo hizo Freddie Mercury, quien trasgredió y transcendió más allá de lo imaginable para ubicarse en el pedestal de los artistas mas gloriosos del planeta.