Buenos Aires: Ciudad Audiovisual

Enrique Avogadro, ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, nos comenta las iniciativas desarrolladas para ampliar la oferta cinematográfica en los barrios con un objetivo en mente: la educación y fidelización del público vecinal para con el cine argentino.

En Argentina, en las charlas sobre cine del último lustro, más aún en estos años recientes, hay ciertas frases y palabras que se repiten: “concentración” (para referirnos a los tanques extranjeros que ocupan el grueso de las pantallas), “circuitos alternativos” (para los espacios que deben protegerse de que no queden a merced de la ley de la oferta y la demanda que, hoy en día, se parece más a la ley de la selva), entre otros.

La ciudad de Buenos Aires, a nivel cultural, es uno de los centros neurálgicos del consumo en Argentina. Según cifras de la consultora Ultracine, se vendieron casi 7.000.000 de entradas en salas ubicadas en la Capital Federal, representando el 20% del total de espectadores que fueron al cine en todo el país en lo que va de 2019. Solo el grueso del conurbano bonaerense supera estas cifras.

Pero la ciudad sí lidera en términos de títulos exhibidos: 514 al 31 de agosto. Por sí solos, los números no muestran toda la realidad; muchos barrios carecen por completo de pantallas cinematográficas. La concentración, entonces, también se da en términos inmobiliarios, vecinos de grandes zonas urbanas de Capital deben movilizarse obligadamente para poder ver una película.

Nos sentamos con Enrique Avogadro para hablar de BA Audiovisual, un programa que apoya a la industria cinematográfica local, otorgando mayor exhibición a películas y promoviendo la participación de los vecinos con el objetivo de consolidar futuras audiencias.

Espacios recuperados, proyecciones al aire libre, encuentros de realizadores con la concurrencia y el Pase Cultural para los jóvenes que asisten a secundarias públicas son algunas de las medidas tomadas para acercar el cine nacional a una audiencia cada vez más esquiva y dispersa.

 

BUENOS AIRES, CÁMARA, ACCIÓN

“La industria audiovisual es muy relevante en la ciudad de Buenos Aires, genera mucho empleo, de manera directa e indirecta. Todas las ciudades del mundo tienden a ir transformando su matriz productiva. No es un tema nuevo para Buenos Aires, porque hace ya muchos años que venimos trabajando de forma consecuente promoviendo la industria audiovisual. Pero además de ese impacto laboral, está la dimensión cultural: tener una industria audiovisual fuerte te garantiza poder contar tus propias historias”, declara. “Por eso nos importa que quien vive en la ciudad esté orgulloso no solo del impacto económico, sino también de tener un sector que le cuenta su visión del mundo. No es solo cine: el sector incluye desde el desarrollo de contenidos para la televisión o sistemas de streaming, pasando por la animación, las series web y los videojuegos. Hablar de audiovisual -ahora- representa hablar de distintas ventanas y hábitos de consumo”.

Una de las discusiones que suele haber en el sector es si privilegiar el apoyo del Estado o si ir hacia una etapa en la que los privados tengan más incidencia en la producción audiovisual...

Bueno, en ese concepto es muy importante BACA (Buenos Aires Clúster Audiovisual), con el que generamos beneficios muy concretos. El objetivo siempre fue que, a través de los sectores que están vinculados al quehacer audiovisual, se contribuya al desarrollo urbano, económico y social de la ciudad. BACA es el consorcio del distrito audiovisual y tiene una participación muy activa y un vínculo muy fuerte con nosotros. A través de ellos se han generado un montón de iniciativas de mejora de las productoras, con ciclos de capacitación, como el programa ejecutivo que tenemos hace años para el sector y muchas herramientas para que cada productora pueda ser mejor en el ambiente.

BACA es ejemplo de un caso de éxito en términos de cómo desde lo asociativo se pueden ir generando logros no solo entre lo público y lo privado, sino también entre privados.

El programa Mecenazgo ha sido de gran ayuda para muchos títulos argentinos. Pero el foco siempre estaba puesto en la producción o en el lanzamiento y no tanto en la llegada al público porteño, más allá del trabajo que pudiera realizar el distribuidor de conseguir sala...

Es que las iniciativas que venimos generando en este tiempo tienen que ver precisamente con eso: acercar al sector audiovisual y su público, además de contribuir a formar públicos nuevos. En línea con esto, lo que estamos buscando es que haya cada vez más audiencia para las películas argentinas, a través de nuevos canales de exhibición, de participación y de encuentro.

CICLO CINE MECENAZGO

Uno de esos programas es el Ciclo Cine Mecenazgo, a través de espacios dedicados al cine en la ciudad, como lo son el Centro Cultural Recoleta, el Espacio Cultural Adán Buenosayres (en Parque Chacabuco), el Centro Cultural 25 de Mayo (en Villa Urquiza) y el Espacio Cultural Carlos Gardel (Colegiales). Por esas salas pasaron títulos que recibieron algún tipo de apoyo de Mecenazgo, entre ellas “Una Especie De Familia” de Diego Lerman, “Barrefondo” de Jorge Leandro Colás y “La Familia Chechena”. En septiembre será el turno de “Introduzione All'Oscuro” de Gastón Solnicki, “Kóblic” de Sebastián Borensztein, “Los Corroboradores” de Luis Bernardez y “Piazzolla, Los Años Del Tiburón” de Daniel Rosenfeld.

“Nosotros, año a año, apoyamos a una gran cantidad de proyectos a través de Mecenazgo, el aporte económico que hace la ciudad de Buenos Aires. Lo que estamos haciendo es invitar a las películas que son apoyadas a participar de este ciclo de exhibición en espacios culturales que tenemos en distintos lugares de la ciudad, dándole al filme una continuidad que va mucho más allá del estreno que hacen formalmente en cines como el Gaumont, la Lugones, el Malba o similares. Y nos hacemos la siguiente pregunta: ¿hay más público (que el que hoy existe) para nuestras películas? Nosotros estamos convencidos de que sí. Por eso, como tenemos presencia en toda la ciudad, queremos aprovecharla. Más en particular, en barrios donde quizás no haya presencia de salas de cine convencionales, como lo son Villa Urquiza, Villa Crespo, Parque Chacabuco o Boedo. Con lo cual, tenemos una presencia muy amplia e intentamos que la mayoría de las proyecciones se den con la asistencia del director, los actores o el productor. Descubrimos que, a mucha gente todavía le gusta el ritual colectivo de ir al cine. Sobre todo, si es cerca de su casa y si, además, tiene la posibilidad de charlar con el realizador o con los actores”.

Las proyecciones van acompañadas de un trabajo fuerte en difusión, que incluye desde comunicación en redes hasta sorteos para los vecinos. “Con la excusa del sorteo, a través de los medios de la ciudad, le estamos contando a muchísima gente que se está estrenando una película argentina. Nos sorprendió también la enorme cantidad de productores que nos contactaron ofreciendo sus películas para estos sorteos. Y lo hemos hecho tanto para películas grandes como “La Odisea De Los Giles” y “El Cuento De Las Comadrejas” como para propuestas alternativas como “Muere Monstruo Muere” y “Dóberman”.

 

CHARLAS DE SET

Una segunda iniciativa tiene que ver con encuentros entre realizadores, actores y el público en el ciclo llamado “Charlas de Set”. En ellos, ya participaron Marcos Carnevale y Julieta Díaz por el estreno de “No Soy Tu Mami” y Marcelo Piñeyro y Cecilia Dopazo por los 25 años de “Tango Feroz”. “Lo que nos interesa”, explica Avogadro, “es mostrar una industria que está mucho más cerca de la gente y conectar a estas nuevas audiencias con los creadores”.

Una iniciativa similar se traduce en el programa de televisión “Charlas de Encuadre”, emitido por el Canal de la Ciudad y donde se presenta a especialistas de la industria. Las grabaciones son abiertas al público en general, pero “este público, a diferencia de las Charlas de Set, está mayormente conformado por estudiantes de cine o jóvenes participantes de la industria (productores, técnicos) que van a escuchar a referentes del medio que cuentan sobre la cocina del sector”.

PASE CULTURAL

Otra medida para atraer a la audiencia adolescente al consumo cultural es la implementación de la tarjeta “Pase Cultural”. Orientada a jóvenes de 16 a 19 años que concurren a secundarias públicas, a través de esta tarjeta se puede acceder a beneficios especiales como descuentos, entradas gratis y un crédito mensual para disfrutar de las actividades culturales que quieran.

Al respecto, Avogadro revela: “El cine es el consumo numero 1 del pase cultural. Esa tarjeta puede usarse para comprar libros, ver música en vivo, ir al teatro, pero lo que más se está haciendo con ella es ir al cine. Hablamos de más de 10.000 tarjetas en funcionamiento activo de un universo de 45.000 chicos y otros 45.000 docentes. Es una muy buena noticia, ya que significa que las nuevas generaciones se están vinculando con esa experiencia colectiva de ver cine en la oscuridad de la sala sin otra distracción que lo que está pasando en pantalla”.

Todas estas iniciativas giran en torno de una palabra clave: experiencia. “Lo que la gente está pidiendo es la posibilidad de tener una experiencia que sea única. Porque finalmente estás compitiendo con la comodidad del sillón y el control remoto de los OTT”.