"Cajas Chinas": Kris Niklison y el cine-teatro

Kris Niklison ideó, en medio de la pandemia, Cajas Chinas, cineteatro que podrá verse desde el 25 de junio, los jueves a las 22, en sus redes, con entradas disponibles en ticketek.com.ar y con el que experimenta con el policial.

Por Rolando Gallego

Kris Niklison ideó, en medio de la pandemia, Cajas Chinas, cineteatro que podrá verse desde el 25 de junio, los jueves a las 22, en sus redes, con entradas disponibles en ticketek.com.ar y con el que experimenta con el policial.

Protagonizada por Romina Gaetani, Daniel Aráoz y Roly Serrano, la directora se anima a un policial escrito y ensayado en cuarentena y Haciendo Cine dialogó con ella para conocer más de la propuesta.

¿Cómo estás viviendo la situación extraordinaria?

Yo volvía a Buenos Aires el 17 de marzo, pero el 15 yo ya veía la que se venía y tomé una decisión: me voy a Argentina donde el gobierno iba a hacer un camino decente o me quedo en Brasil donde yo ya sabía que iba a ser uno de los focos de la pandemia. En Buenos Aires tengo mi vergel, pero son 38 metros. En Brasil acá tengo mi paraíso, una selva, estoy acá, vienen los monos, tengo mi perro, camino por el bosque, calles de tierra para caminar. Este lugar me lo monté acá hace tiempo. No entendía por qué, pero cada platita que entraba la invertía acá y ahora entiendo: tengo mi refugio. No lo hice consciente: el enamoramiento, la pasión. Tuve plata en un momento y la guardé y construí esto y ahora no lo puedo creer. Este lugar, que se llama Casa das artes, hecho para ser inspirador y creo que por eso pude imaginar y ensayar todas las noches Cajas Chinas, estoy en un contexto muy inspirador.

Además, estás aislada de todo…

Claro, llega una vez por semana el delivery de frutas y verduras orgánicas y realicé compras online antes de todo para no tener que después estar como loca con el alcohol en gel. Además, no estoy sola. Hay otros vecinos al aire libre. Tranquilos, hablamos con el distanciamiento necesario.

¿Te informás?  ¿Estás con la televisión viendo qué pasa?

Yo me aíslo, pero no solo ahora. Soy así, es lo que me gusta. Estoy informada, sí, miro cada dos o tres días. Sé lo que pasa en Brasil, en Argentina, pero no lo alimento. Yo al universo le doy mi energía positiva. Tengo conciencia vegetariana hace 20 años.  Creo que esto es una respuesta al maltrato, y no alimento la paranoia. Como hago desde pequeña, con una infancia de cierta soledad, jugando con los sapos, las nubes, la plastilina, y estoy creando. Lo llamé a Daniel Aráoz, el más increíble improvisador que conozco, se sumó Roly Serrano, Romina Gaetani, Ivo Müller, y nos pasamos ensayando cinco veces por semana de 19 a 21. La cuarentena pasó de otra manera, creativa. Ahora estoy exhausta, estresada y digo “quiero una cuarentena normal” (risas).

Estabas además con un cortometraje…

El corto está. Se iba a estrenar en Vanguardia y Género del BAFICI.  Lo voy a guardar hasta que el mundo se acomode. Me llamaron de Biarritz, pero no quiero que sea así, una persona alejada de otra en la sala. Y como no tiene fecha, quedó ahí. “El Barquero”, mi otro gran proyecto, está encauzado y todos los viernes leemos el guion por zoom con el protagonista, una estrella de Hollywood.  Hay días que me angustio, o preocupo, pero estoy activa, creando. Esto le dio un giro en mi vida sin precedentes, esto de cine teatro de Cajas Chinas, lo es. Es un proceso creativo muy lúdico, instintivo, no como el de cine, que tenés que tener todo listo. Tiene un saborcito a cine de género y hecho para la cámara, con las posibilidades que tenemos, y eso también me motivo.

El adelanto se ve muy lindo…

Sí, hay mucho ingenio, es una producción en la que me arreglo con lo mínimo.  “Diletante” fue eso, en “Vergel” tuve más plata, pero yo aprendí a hacer cosas en el Conservatorio, con un banquito de tres patas. Esto es lo mínimo de lo mínimo, pero con mucho talento, porque los actores son unas bestias.

¿Cómo los elegiste?

Yo los llamé con una idea, les tiro improvisaciones, ellos las hacen y de eso voy escribiendo la obra. Tienen que saber improvisar, pero además son actores que traccionan público. Y se está armando, a todos nos gustó pasar la cuarentena así, porque nos gusta. Me venía sintiendo prisionera de la poesía, de la metafísica, y sentía envidia de los compañeros que jugaban a los indios y los ladrones y yo hace un tiempo quería dar un quiebre, El barquero es poesía pura, pero quería divertirme en el medio y justo cayó esto, un policial con humor, es algo que para mí es un programón porque creo, además, saber lo que la gente necesita, no necesita reflexiones metafóricas, necesita divertirse.

Las propuestas surgidas en pandemia todas hablan del encierro y el COVID, no salís nunca de esto…

Fue una gran lucha, varios insistían que querían hablar de esto, pero yo voy hacia donde mi instinto me lleva. No tocamos tema pandemia, pero hay algunos guiños, o chistecitos. Pero no trata de eso, porque el tema no me interesa, fui muy firme en esto.

De cara al estreno ¿qué te gustaría que pase con esto?

Sabía eso, empezamos muy temprano, pero los ensayos nos llevan a salir ahora, porque trabajamos un montón y sino yo no salgo. Además me di el lujo de inventar “cineteatro” que es lo que es y lo que soy yo, un proyecto integrador, que suma mis 25 años de proyectos teatrales y mis conocimientos de cine. Me pone contenta, me alegra mucho, y la pandemia me trae esta experiencia, que me sirve unir mi vida en Argentina y en Brasil, y estando en esta situación puedo unir todo también. Yo llegué a hacer cine a los 40, pero tengo una trayectoria en teatro que hace que sea justo que yo sea la primera realizadora que se anima a esto, es justo, además con la manera de trabajo que tengo, tiro un texto, desde ahí armo la obra y esto es una consecuencia de toda mi vida. Tuve mucha suerte de estar acá, porque me agarraba en vergel y hubiera sido otra cosa, le siento un sentido en mi vida a la obra, está muy bueno que me permita hacer algo desde las ganas, una sensación lúdica que me aporta otro tiempo de trabajo. Esperando que pase el estreno para tener una cuarentena “normal”.