Cine Ojo

Lo que en el caso del cine parecía ser apenas un sueño lejano, comienza a tomar forma tras una serie de experimentaciones a cargo de universidades.

Nota publicada en la edición 140 de Haciendo Cine.

En el mapa de innovaciones de Google, la iniciativa Glass aparece como un punto muy llamativo, todavía difícil de encuadrar. Los primeros videos que circularon, hace poco más de un año, parecían un sueño, un proyecto a largo plazo, una hipótesis de una empresa líder en tecnología sobre cómo sería la vida cotidiana en un futuro lejano. Pero ese futuro, en el cual podríamos comunicarnos y acceder a cualquier información disponible en Internet en un abrir y cerrar de ojos, resultó estar mucho más cerca de lo imaginado. Google enseguida lanzó los primeros prototipos de anteojos y los distribuyó entre usuarios especialmente seleccionados que fueron volcando en la red el resultado de su experiencia. Así se pudo ver el dispositivo en los ojos de la tenista Bethanie Mattek-Sands en su paso por Wimbledon y también al maestro de física Andrew Vanden Heuvel en  un recorrido virtual por el Gran Colisionador de Hadrones en la Organización Europea para la Investigación Nuclear.

 

Ahora, para explorar la potencialidad de Google Glass en el mundo del cine, la empresa fue algo más cauta. En lugar de apresurarse a crear su propio proyecto cinematográfico o convocar a un director de renombre para que inserte de algún modo los anteojos en un film, la empresa puso sus fichas en las universidades. Se eligieron cinco escuelas de cine dentro de los Estados Unidos a las cuales enviar una partida de lentes para que sean los mismos estudiantes, docentes e investigadores quienes descubran las posibilidades dentro del trabajo cinematográfico. Desde Google se ofrecieron apenas unas pistas que orientaron la búsqueda: pensando más en el registro documental que en la ficción, se promovió la utilización de los lentes como cámara subjetiva para relatos en primera persona, también para volcar en la pantalla datos de geolocalización o para trazar perfiles de personajes en base a la información disponible en Internet. Pero principalmente se fomentó desde la empresa la experimentación con la herramienta a fin de dar con usos que ni ellos mismo aún han considerado.

 

Actualmente cualquier usuario curioso puede solicitar a Google un par de estos anteojos a través de la web.Para tenerlos deberá recibir la aprobación de Google y, obviamente, pagar un valor de 1500 dólares. En el caso de estas universidades de cine seleccionadas, el equipo fue entregado sin cargo pero se espera para los próximos meses que cada una de estas instituciones arroje los primeros resultados de su puesta en práctica. El tiempo dirá entonces si Google Glass es, además de un dispositivo para una vida cotidiana atiborrada de información, la cámara de cine de un futuro no tan lejano.