Cine y Derecho

Como adelanto del nuevo libro de Julio Raffo, La producción audiovisual y su respaldo jurídico, publicamos en exclusiva un fragmento referido específicamente a la remake. Qué hace que una remake sea considerada como tal, cuál es su historia artística y judicial y qué aspectos legales hay que tener en cuenta a la hora de abordarla desde cualquier ángulo y especialización.

La remake

I. Dificultades conceptuales

En el lenguaje corriente se entiende por “remake” a la producción de una película que vuelve a narrar lo ya narrado en una película anterior. Pera esta descripción genérica encierra ciertas dificultades que se ponen en evidencia cuando nos preguntamos cuál es alcance de la identidad, o analogía, entre la película anterior y la posterior para que ello constituya a la segunda en una remakede la primera.

No basta con que ambas películas narren la misma historia, basándose en una misma novela, por ejemplo, para que una sea la remake de la otra. Esto se hace evidente si pensamos, como método de análisis conceptual, en la posibilidad de que dos películas se produzcan al mismo tiempo en diferentes países narrando la misma historia, en este caso ninguna de las dos podría, seriamente, ser considerada una remake.

Si las películas del hipotético ejemplo hubiesen sido realizadas una después de la otra, sin otro punto en común que el hecho de que la historia narrada en ambas ha sido tomada de la misma novela, esto no cambiaría las cosas. El que una de esas películas fuere o no un remake de la otra no podría depender de una mera cuestión temporal en la producción de ambas. La naturaleza de la remake, como la lealtad en la conocida alusión de Tallerand, no puede ser reducida a una mera cuestión de calendario.

De lo expuesto podemos adelantar que no es la identidad de la historia narrada ni la cuestión temporal de su producción lo que hace que una película resulte ser una remakede la otra, aunque ambas cosas se vinculan en este fenómeno.

El análisis de esta cuestión no puede hacerse a partir de las normas, para intentar someter a ellas -por las buenas o por las malas- a la realidad, debe hacerse siguiendo el camino inverso: partir de la real naturaleza del fenómeno remake como obra, para después llegar a la normativa que mejor lo comprende y regula[1].

           

II. Antecedentes históricos

La remakefue la primera forma de piratería en la industria cinematográfica. En 1898, una de las principales empresas productoras de películas era la Biograph Company, que competía con la Edison Manufacturing Company en la actividad de la producción, la distribución y la proyección de películas, puesto que eran los tiempos anteriores a la ley antitrustque vino a prohibir la integración vertical en la actividad económica. El éxito de algunas películas motivaba a los competidores a obtener sin autorización copias de aquellas a partir de las que se presentaban en certámenes o actos públicos que fueron los precursores de los festivales de cine modernos, y con esas copias se imprimían muchas otras. Estos procedimientos originaron los primeros casos legales, en los que se invocaban acumulativamente los derechos de patentes y de copyrightsobre las películas para impedir la utilización de las copias mal habidas.

En el primer caso judicial de “Edison vs. Lubin” (1904) se estableció la ilegalidad de la obtención de un negativo a partir de la copia producida por un competidor. La reacción frente a esta dificultad consistió en filmar de nuevo (remake) las películas de otras empresas, pero los perjudicados empezaron a argumentar que esas nuevas filmaciones constituían también una forma de “copiar” sus películas. Como la empresa Biograph se reusó a permitirles a los cines de Edison exhibir su película Personalpara que no compitiera con sus propios cines, esta última optó por filmar de nuevo esa película, lo que motivó el caso “Biograph vs. Edison”, en el cual, en 1905, se diferenció por primera vez en una litislo que era el copiado (dupe) de lo que era una nueva filmación (remake) de una película preexistente, y también se diferenció entre la “idea” que inspira la obra y lo que constituía la “expresión” de esa idea, o sea la obra misma. Esta práctica de filmar de nuevo la película de otro se generalizó con la denominación de “piratería” y motivó una primera nota editorial periodística del Moving Pictures Worldtitulada “¿Quién está pirateando filmes?”. Resulta significativo, y una ironía de la historia, que los grandes estudios fundacionales del cine norteamericano fueran los iniciadores de la piratería en esta industria.

El juez Lanning llegó a la conclusión de que ambas películas tenían mucho de similar y mucho de diferente, por tener actores diferentes, diálogos no iguales, vestuarios distintos, etc., y por ello consideró que la película de la empresa Edison no era copia y, por ende, no era ilegal. El tribunal de apelación confirmó su sentencia y, así, durante los primeros años de la industria del cine norteamericano la remakede una película podía hacerse libremente y ese tipo de “piratería” empresarial floreció.

Con posterioridad, se entendió que la remakees una especie dentro del género de “obra derivada” u “obra resultante” en nuestra terminología legal y, por ende, su realización lícita requiere la autorización del titular de los derechos sobre la primera obra cuando la presencia de la primera en la segunda es significativa. La definición y la regulación de la “obra derivada” se encuentra en la legislación norteamericana en la ley de derechos de autor (17 USC § 101). Por su parte, el § 106 del 17 USC pone en cabeza del autor el derecho exclusivo de autorizar la realización de otras obras basadas en su creación original.

 

III. La remake desde la perspectiva jurídica

1. La remake es una obra resultante de segundo grado.

El poder determinar cuándo una película es, jurídicamente, una remake de otra tiene una gran relevancia por cuanto si lo es, entonces habrá un uso de la obra de otro --los autores o titulares de los derechos de la primera película-, uso que no puede ser realizado legalmente sin el permiso de estos.

Adelanto que, por las razones que veremos a continuación, no es suficiente con que en una película se narre la misma historia que ha sido narrada con anterioridad por otra para que, jurídicamente, la segunda pueda ser considerada una remake de la primera.

Una película es una “obra resultante”, en los términos del artículo 4º de la Ley de Propiedad Intelectual (Nº 11.723) una “obra derivada” (“derivative work”) en la terminología anglosajona[2]. En este tipo de obras hay un uso creativo de una o varias obras autorales preexistentes para la creación de una obra nueva, la cual resulta de este nuevo acto de creación y que es diferente a todas y cada una de las obras que en ella han sido usadas .

La obra resultante expresa un nuevo acto de creación que tiene un autor diferente a los autores de las obras que en ella fueron utilizadas, diferencia que surge de la naturaleza de las cosas y que ha sido receptada por la legislación en todas partes del mundo. Muchas veces la obra resultante resulta ser superior, o al menos más reconocida, que la o las obras usadas en su creación. El mejor ejemplo de lo que acabo de decir es Rigoletto (La maledizione,la ópera compuesta por Verdi, con el libreto –o guion– de Francesco Maria Piave, el cual fue realizado en base al argumento –o “historia original”– de la obra Le Roi s’amuse(El rey se divierte), de Víctor Hugo, porque mientras aquella continúa campeando y triunfando en los teatros de ópera del mundo a la segunda prácticamente no se la edita, ni se la lee, ni se la conoce, a no ser por el hecho de haber sido usada por Verdi y Piave para crear Rigoletto.

Siendo esto así la remake será una película en la cual, además de usarse obras autorales preexistentes que fueron usadas en una película anterior, -esencialmente la historia narrada-, se ha usado a la otra película –“qua” obra audiovisual”– en su creación. Siendo esto así podemos decir que una remake es una obra resultante de segundo grado, ya que en su creación ha sido usada otra obra resultante.

Reiteramos aquí que no bastará que dos películas narren la misma historia para que la segunda sea, desde la perspectiva jurídica, y de los permisos necesarios para su realización, una remake de la otra, es necesario, además, que haya un uso significativos de la narrativa de las imágenes y de la estética visual de la misma. Si la segunda solo tiene en común con la primera a la historia narrada, ella no será su remake[3].

 

2. La película “qua” obra audiovisual

Una película, como toda obra audiovisual, es una obra nueva que resulta de la transformación creativa de diversas obras preexistentes en una narración con imágenes, y su identidad audiovisual específica estará antes en la forma en que han sido creadas y articuladas las imágenes narrativas que en la historia preexistente que con ellas se narra.

La narración con imágenes ha sido considerada como un lenguaje, con una semántica, una sintaxis y una puntuación propios de lo cual no surge una normativa que pueda hablarnos de expresiones visuales narrativas bien o mal construidas, pero en las cuales sí se encuentran claras relaciones de “signo- significado” que expresan lo que el director nos quiso decir y que no está en las palabras que narraron la historia, sino que son elegidas y creadas por el director, y a veces sugeridas por el guionista, pero también con textos, para decirnos con imágenes lo que está dicho con palabras en la historia o el guión o, también implícito en ellos.

Veamos ejemplos simples, esta relación entre “signo visual” y “significado a comprender” la encontramos en la imagen del reloj mostrando diferente posiciones de sus agujas en la legendaria película A la hora señalada(High Noon) de Fred Zinnemann, las cuales nos dicen: “faltan tantos minutos” para la llegada de tren, con su peligroso personaje. En las películas de la década del cuarenta se nos informaba del paso de los días o de los meses con el apresurado deshojarse de un calendario. Las largas sombras nocturnas proyectadas sobe el piso, nos dicen del sobresalto o amenazas que se avecinan, las imágenes oblicua de una habitación, o de una escalera, crean el clima en las películas de misterio o terror. Durante la incomprensible vigencia del Código Hays[4] las relaciones sexuales se narraban con la imagen del suave beso que se daba una pareja sentada en el borde de una cama, a la vez que lenta y amorosamente se inclinaban hacia la almohada mientras la imagen de ambos desaparecía en la oscuridad de la pantalla. Más que eso no podía mostrarse, pero ello era suficiente para narrarnos lo que había sucedido entre los dos. Y todos lo comprendíamos sin dificultad y sin palabras, porque habíamos aprendido el lenguaje de la narración cinematográfica.

Son pues el encuadre, las secuencias, los planos, la duración de cada escena, la articulación de todo ello y el orden de la narración lo que caracterizan a una película “qua” obra o narración audiovisual. Todo esto se termina de articular y decidir en el momento del montaje, y por ello resulta ser tan relevante para el Director o el Productor el detentar o no el “corte final” (“final cut”) de la película. En el montaje –o edición- se dará término al proceso de gestación de creativa de la obra audiovisual y nacerá “la” película. A raíz de mi curiosidad natural estuve presente en algunas de las sesiones de montaje de muchas de las películas en las cuales trabajé como abogado, y como protagonista de esa tarea en el montaje de la película “Caseros, en la cárcel” y ello me permitió percibir que, en los trabajos que se realizan en ese momento, ya nadie piensa en lo que dijo o quiso decir el autor de la obra original utilizada o el guionista, ni se siente limitado por ellos, solo se piensa en las cualidades artísticas de la película, en la claridad u oscuridad de su relato o, también, en su futura comercialización, puntos de vitas que suelen enfrentar, a veces agriamente, al director y al productor de la misma.

 

3. Las autorizaciones necesarias para hacer una remake

Frente a la posibilidad de producir una película cuyo tema ya ha sido objeto de una película anterior surgen estas preguntas:

a) ¿Siempre debo tener una autorización para hacer una remake?, y

b) Si debo pedir autorización, ¿a quién debo pedírsela?

La primera pregunta la respondemos al afirmar que no toda película sobre una misma historia que ya ha sido filmada con anterioridad es una remake. Para serlo, la nueva película no solo debe narrar en general la misma historia, sino que además debe tener la misma o análoga estética en su imagen, tanto en su fotografía como en la técnica de planos, tener análogos encuadres de sus escenas y pertenecer al mismo género, cosa que no sucede cuando en una película se parodia a otra. Si estas identidades o analogías no tienen una fuerte y determinante presencia, no estaremos ante una remake, aun cuando en ella se hubiese narrado la misma historia. No se habrá rehecho la película, sino que se habrá narrado en otra película la misma historia.

De este modo, tenemos que una película que narra la misma historia narrada por una película anterior puede constituir una remakesi se dan en forma significativa esas analogías, o no serlo, porque la película, como obra resultante, amalgama indisolublemente la historia narrada con su dimensión, o presentación, visual y con la música que la integra. Estas dimensiones, la visual y musical, constituyen el centro de gravedad de la narración audiovisual y, por ello, definen la identidad de cada película.

No habiendo esas coincidencias o analogías, o no siendo significativas, la nueva película deberá contar con la debida autorización por la historia original y del guionista cuyo guion utilice, pero no de quienes son los titulares de los derechos autorales sobre la película anterior, porque no basta con que una película narre la misma historia original narrada por otra para que consideremos a la segunda una remakede la primera. Con acierto se ha señalado que en la remake“…no se trata de la nueva utilización de un guion, sino de la nueva realización de la misma película, con la utilización del guion y de los demás elementos caracterizantes de la obra…”, y al referirse a la misma película se hace referencia a la identidad o analogía relevante de sus dimensiones narrativas, visuales y sonoras.

La segunda pregunta la respondemos al señalar que si en la nueva película se dieren significativamente las identidades o analogías señaladas entonces su remakedeberá contar con la autorización de aquellos que posean los derechos sobre la película original para ese efecto. En principio, estos derechos nacen en cabeza de sus coautores, los cuales en nuestra legislación son su productor, su director, el autor de la historia original y el compositor (en el caso de las películas musicales), pero normalmente el productor adquiere para sí este derecho al contratar al director y al compositor de la música y al adquirir los derechos sobre la historia original y el guion, pero esto debe constar expresamente en sus respectivos contratos.

En el texto contractual mencionado en el punto anterior, este derecho, junto con los llamados prequel rightso sequel rights, normalmente se establece en favor del productor, incluyéndoselo dentro de la enumeración que detalla los habituales y normales derechos a la comercialización de la película. Pero resulta que la remakeno implica la comercialización de la película como producto, sino la comercialización de un derecho complejo y particular, por lo cual debe ser objeto de negociación y tratamiento especial y separado.




[1]
 Las normas jurídicas permiten pensar y comprender jurídicamente a los hechos, pero los hechos tienen una naturaleza propia que los hace resistirse a su encuadramiento normativo cuando este no se hace cargo de las particularidades de esa naturaleza. Al menos así pensamos quienes entendemos a la Ciencia jurídica como un conocimiento de realidades, y no de meras expresiones normativas.

[2] Ver 17 U.S.C. § 101, Definitions.

[3] Respecto del uso creativo de una obra autoral en la génesis de otra obra autoral puede verse “Derecho Autoral, hacia un nuevo Paradigma”, Julio Raffo, Editorial Marcial Pons, Madrid -Barcelona- Bs. As. ,2011, pag, 72 y ss.

[4] Código de la censura en el cine norteamericano, escrito por William H. Hays e impuesto por la Motion Picture Association of America (MPAA) o Asociación Cinematográfica de América cuya vigencia se extendió desde 1934 hasta 1967.