Crónicas desde Pantalla Pinamar

Cine griego con resonancia actual, el retrato de una de las grandes figuras del espectáculo argentino y autores internacionales de vuelo en la segunda jornada de la decimotercera edición de Pantalla Pinamar.

Domingo sombrío

La historia no permite ser feliz. Hay crisis económica y hay crisis de refugiados. La relación con la situación socioeconómica actual está a mano. Domingo sombrío narra una historia de amor que ocurre en la ciudad de Tesalónica, en 1943. En medio, lo escabroso, lo injusto, el mal: las deportaciones y el genocidio de judíos sefaradíes. “A los griegos les gustó la película y el público fue entusiasta con ella”, dice Manousos Manousakis, su director. En su país, Domingo sombrío estuvo tres meses en pantalla y se exhibió en unas 111 salas de cine. “Viajamos por toda Grecia y hablamos con las audiencias, fue una gran experiencia y una enorme lección para nosotros”. El film está hablado en ladino, un idioma perdido, olvidado. “No tenía razones personales para hacer esta película, pero me resultaba relevante contar esta historia”.

 

Sandrini

“Es una película muy particular y está realizada por mí, que soy la hija”, comenta Sandra Sandrini, hija de Luis Sandrini, uno de los artistas más importantes de la historia del espectáculo argentino. “Tenía la responsabilidad de contar desde la objetividad, contar el misterio de lo que fue Sandrini, con esa gran resonancia, que fue lo que siempre me impactó de él”. Filmada y producida durante más de diez años, Sandrini, la película, retrata una historia sujeta en la intensidad del amor del público por el personaje y sintetiza una mirada intrafamiliar sobre la voz cantante de un tiempo dentro del cine argentino. “Fue un gran desafío hacerla”. Basada en las investigaciones del crítico Osvaldo Pellettieri y su libro “De Toto a Sandrini: Del cómico italiano al actor nacional argentino”, Sandrini es su ópera prima. “Mi papá sigue teniendo una resonancia singular”.

 

Krzysztof Zanussi

Es curioso porque el gran invitado de esta edición, el cineasta polaco Krzysztof Zanussi, inició su carrera cinematográfica internacional en Argentina, en la edición 11° del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Aquí, en el año 1970, tuvo un encuentro con Pier Paolo Pasolini y hasta cenó con María Callas. “¿Cómo olvidar ese festival?”, recordó Zanussi. A propósito de un tributo dedicado a su carrera, se proyectó en pantalla grande Cuerpo extraño, su última película. “Mis películas son de interpretación libre”. Algunos de sus tópicos: la piedad cristiana, la compasión, la maldad, la violencia, los personajes de la vida real, las complejidades sociales y ciertos momentos críticos de la vida. “Prefiero ser amado pero el odio también tiene su valor”, deslizó. “El cine de autor tiene un carácter delicatesen, es para un público exigente”. Y su película es de carácter delicatesen para un público exigente.