El último hurrah

Los monos habitan el cine desde sus comienzos. Pero fue a partir de los años 60, con la primera película sobre El planeta de los simios, que comenzaron a ganarse los primeros planos. Con el estreno de El planeta de los simios: La guerra, la última parte de la trilogía, se cierra una etapa que nos emocionó a más de uno. Para que vivan dentro de nosotros por siempre repasamos cada una de las películas, declarándole amor eterno al inolvidable César.

La historia de El planeta de los simios es larga y curiosa. Empieza en 1963, con la publicación de la novela La Planète des singesdel autor francés Pierre Boulle y la película original del 68 con Charlton Helston, El planeta de los simios. La novela llegó al cine de la mano de los guionistas Rod Serling y Michael Wilson y el director Franklin Schaffner. Serling era un veterano de La dimensión desconocida, mientras que Wilson trabajó en los guiones de clásicos como Lawrence de Arabia y El puente sobre el Río Kwai. Ambos combinaron sus sensibilidades para lograr un clásico de la ciencia ficción que se sostiene perfectamente hoy, y que logró un lugar en la historia del cine gracias a su icónico y desolador final, en el que Charlton Heston descubre que el planeta de los simios no es otro que el planeta Tierra, mientras contempla la estatua de la libertad que se asoma en la arena. La presencia de Charlton Heston, el asombroso maquillaje de John Chambers, la música vanguardista y el comentario social sobre el racismo y la Guerra Fría hicieron de El planeta de los simios una película de culto. El éxito fue tal que la saga siguió con cuatro películas más: Regreso al planeta de los simios (1970), Huida del planeta de los simios (1971), Conquista del planeta de los simios (1972) yBatalla por el planeta de los simios (1973), todas escritas por Paul Dehn, un crítico de cine, espía, dramaturgo y poeta devenido guionista de cine.

El plot de la saga empieza por el final y luego retrocede: en ella vemos cómo el astronauta George Taylor (Heston) se encuentra con una civilización de simios en una versión del planeta Tierra en un futuro distante, que es eventualmente destruida por un holocausto nuclear causado por el propio Taylor. Dos simios, Zira y Cornelius, escapan del cataclismo volviendo al pasado, donde tienen a su hijo César, lo que da origen al conflicto entre humanos y simios y al eventual levantamiento liderado por César, que culmina en la batalla épica y el final ambiguo de la última película. A pesar de los presupuestos que iban disminuyendo en cada sucesiva secuela, la franquicia demostró ser una gran saga épica a lo largo de estas cinco películas, las cuales combinan un gran sentido del espectáculo a la vez que profundizan el comentario social, en particular sobre la cuestión del conflicto racial.

En 2001 Tim Burton realizó un reboot con Mark Wahlberg, Tim Roth y Helena Bonham Carter que no tuvo éxito. El film de Burton repetía los beats de la historia original, pero la despojaba de su agudeza satírica a la vez que agregaba una sensibilidad camp al asunto que no fue bien recibida por los críticos. A eso se le sumó un twist ridículo sobre el final que buscaba imitar el sentido de sorpresa o impacto de la original pero solo logró desconcierto. Si bien fue un éxito de taquilla y tenía efectos visuales y maquillaje impactantes, no resonó en el imaginario cultural (ni en Tim Burton, que se negó a hacer una secuela) y pasó al olvido. Tal vez se puede encontrar algo de entretenimiento en la presencia de Mark Wahlberg, en las escenas de acción o en la impactante dirección de arte pero, teniendo las originales para revisar y el grandioso revival actual, la versión de Burton es básicamente el punto de inflexión que marca el comienzo de su declive creativo.

En el 2005 los guionistas Rick Jaffa y Amanda Silver empezaron a cranear un reboot, que abandonó por completo el high sci-fi de la saga original y en cambio nos muestra a César como un simio súper inteligente resultado de la experimentación genética. Fox compró esta nueva visión de la saga, y con Rupert Wyatt como director lanzó El planeta de los simios: (R)Evolución en 2011. Ojalá otras franquicias, sagas y universos cinemáticos siguieran los ejemplos de la modesta película de Wyatt. La historia se inspira libremente en el plot de la tercera película original, Conquista por el planeta de los simios, pero es a la vez completamente diferente, sigue un camino propio. No se ata al texto original ni las películas anteriores y hace la suya, dejando pasar apenitas un poco de fan service (un astronauta perdido por aquí, un ‘take your stinking paws of me, you damn dirty ape’ por allá).

Desde el punto de vista estético, se abandona la idea de los simios parlantes vestidos con ropa retrofuturista, y en cambio tenemos simios mudos rendereados en CGI hiperrealista, y el comentario social vira del conflicto racial hacia temas como la experimentación con animales, la necesidad de límites en los avances científicos y la codicia corporativa. Empezando como un modesto drama entre César (Andy Serkis), el científico que lo cría, Will Rodman (James Franco), y su padre (John Lithgow), la película crece progresivamente hacia la rebelión de los simios, abrazando de forma sincera el cine de género y la épica del clase B. Obviamente vino la secuela, que logra en varios aspectos ampliar y superar lo propuesto por la inicial.

El planeta de los simios: Confrontación(Matt Reeves, 2014) retoma la historia de César y su tribu de simios inteligentes más de una década después del final de la primera. El mismo virus que hizo que los simios ampliaran sus capacidades cognitivas y pudieran formar una comunidad en el bosque erradicó a su vez a casi toda la humanidad. Después del típico prólogo con mapa del mundo, voces en off y footage de noticias que narra la caída de la humanidad, las primeras escenas muestran un mundo donde esta no es necesaria. César, hoy un líder curtido por el paso de los años, lleva adelante una comunidad que vive plena y en paz. El orangután sabio de la película anterior, Maurice, es ahora el tutor de los más pequeños y enseña los principios que rigen la comunidad simiesca: “Ape shall not kill ape” (simio no mata simio) y “Apes together strong” (simios unidos, fuertes). Si bien oímos a César y a algunos compañeros pronunciar algunas pocas palabras, estas primeras escenas trascurren en su mayoría en lenguaje de señas, el método de comunicación primaria de los simios en esta saga. Todo está bien en el mundo de los simios. Si bien la primera película ofrece una historia sólida y dentro de todo autoconclusiva, gran parte del coming of age de César transcurre junto a James Franco. La secuela es 100% una película de los simios. Es cierto, el plot gira en torno al encuentro con la comunidad de humanos liderada por Malcolm (Jason Clarke) y Dreyfus (Gary Oldman), pero los momentos más satisfactorios de la película pasan por la interacción simiesca, que abandona lo amable y emotivo de la anterior para reemplazarlo por una gravedad cuasi shakesperiana. Koba, un simio resentido por la experimentación en el laboratorio que vimos en la película anterior, aparece aquí como un villano traidor y asesino, que se disputa el mando de la comunidad con César, y es también protagonista de los momentos de acción más gratificantes de la película. Más allá del drama, esta es una película en la que tenemos un ejército de simios a caballo disparando con ametralladoras a dos manos, y se destaca un pequeño plano secuencia con Koba subido a la parte superior de un tanque, en el momento más álgido del conflicto armado.

El planeta de los simios: La guerra continúa la saga de César situando la acción un par de años después de la anterior y, luego de un breve prólogo que nos pone al día con la historia del conflicto entre la humanidad y los simios, arranca con una escena de batalla tensa y violenta que enseguida marca el tono. La posibilidad de reconciliación y confianza entre razas quedó lejos, ahora estamos en plena guerra. Matt Reeves demostró habilidad para coreografiar escenas bélicas intensas y viscerales enCloverfield, su debut como director, y en esta película vuelve a traer su expertise como director de género, evocando el imaginario del western y las películas de Vietnam (acaso muy explícitamente: en un momento se ve un graffiti que dice “Ape-ocalypse Now”).

Casualmente, no es la primera película del año con simios CGI que funciona como una metáfora de la guerra americana que tanto alimentó al cine: Kong: Isla Calavera también tenía paisajes exuberantes pero hostiles y un coronel desaforado. Pero en aquella película el placer pasaba finalmente por ver a las bestias gigantes golpearse entre sí. El planeta de los simios: La guerra presenta a César en el cierre de esta trilogía como un personaje mucho más conflictuado que Kong, que es un simio de motivaciones simples. Tal vez acaso demasiado conflictuado: esta película es todavía más solemne que la anterior, y muestra a un César cegado por la necesidad de venganza y a un ejército de soldados casi irredimible liderado por un coronel psicótico (Woody Harrelson, siempre extraordinario). Las dos películas anteriores resolvieron muy bien la exploración de los conflictos morales y la humanidad de César en combinación con el espectáculo, y en esta última versión se siente un poco más el peso de ambas: las obligaciones temáticas y hacia la franquicia le restan algo de efectividad.

Curiosamente, el marketing vende el cierre de esta saga como una gran batalla épica pero, luego de la escena inicial, se desenvuelve en el segundo acto como una road movie melancólica en la nieve. Se suman dos personajes arquetípicos, Bad Ape (Steve Zahn), el típico ermitaño medio chiflado de las películas bélicas, que aporta un bienvenido comic relief, y la nena muda Nova (Amiah Miller), el personaje humano bondadoso que funciona como contrapunto, y todos organizan junto a César y el resto del supporting cast simiesco un rescate nocturno que marca el tercer acto.

¿Habrá secuela? Si bien está película se presenta como el cierre definitivo de la historia de César –y una oportunidad para cerrar una franquicia en su justa medida, contando una historia de principio a fin, sin extenderla innecesariamente–, sabemos que eventualmente el mundo propuesto por esta saga dará lugar eventualmente al mundo que conocemos de la película original del 68. Matt Reeves dice tener algunas ideas al respecto y la película definitivamente plantea esa posibilidad (con la variación del virus que vuelve mudos y más primitivos a los humanos, por ejemplo). Veremos dentro de unos años pero, mientras tanto, tenemos hoy una de las mejores trilogías que nos entregó Hollywood en los últimos años. Apes. Together. Strong.

 

El planeta de los simios: La guerra

War for the Planet of the Apes

De Matt Reeves

2017 / Estados Unidos / 142’

Estreno: 3 de agosto (Fox)