"El Ascenso de Skywalker": detrás de la magia de los efectos de Star Wars

Por el estreno de “Star Wars: El ascenso de Skywalker” de J. J. Abrams, el cierre a 40 años de magia, Haciendo Cine pudo dialogar con Roger Guyett, supervisor de efectos especiales de las cuatro últimas películas de la saga.

Antes de trabajar en Star Wars, ¿qué opinabas de sus efectos y cómo fue sumarte al equipo?

Si trabajas y amás los efectos especiales, “Star Wars” es un gran hito en la historia y tiene un lugar en el corazón de quienes hacemos este trabajo. El hecho de que sea amada por tantas personas y fanáticos en el mundo también suma. Yo trabajé en cuatro episodios de la saga y es un honor ser parte de esto. Lo que uno trata de hacer en este trabajo en realidad es ser lo más invisible posible, y aun así te lleva a recorrer lugares exóticos y hermosos y ser parte también de este fenómeno.

¿Es mayor la presión al trabajar en una saga así o es la meta?

(Risas) Hay presión, claro, se disfruta el desafío; pero lo asumís, lo haces divertido. Es una experiencia única.

¿Qué es lo más difícil en una producción de este tamaño?

Todo, porque el nivel del equipo es inmenso. Tenés muchísima gente a cargo, en diferentes lugares del mundo como San Francisco, Vancouver, Londres. Así y todo, creo que lo que logramos en esta película es único.

 Antes decías que un objetivo es invisibilizarte en los efectos, pero hay especialistas y fanáticos que saben quién hace todo. ¿Cómo te sentís con eso?

Cuando decía invisible, tal vez no era la palabra correcta. Quería decir que uno quiere que tu trabajo en pantalla sea bien real, que se entienda el ambiente y la calidad sea buena, aun inventando mundos. En Episodio IX seguís indicaciones, si el Millennium Falcon viaja por determinados lugares lo hacés aunque quieras ir a otros lugares. La idea es que sientas que lo que estás viendo en la pantalla sea lo más real posible, y los efectos sirven para crear universos que solo existen en tu imaginación.

Más allá de lo que el director y el guion y productores te pidan, ¿de dónde obtenés inspiración?

Una de las cosas de hacer cine es que es increíblemente colaborativo. Ves el guion y J.J. Abrams te sugiere cosas. Las discutís, contrastas, tenés variaciones de tus ideas. Las ideas pueden venir también del departamento de arte, o de algo que te inspiró. Pero creo que la maravilla y alegría de esto es colaborar y que tu idea sea cada vez mejor.

¿Cómo es dirigir el equipo que está a cargo de hacer esta magia?

Es una gran responsabilidad, tenés equipos trabajando en varios lugares del mundo, como Singapur, Londres, y con cada uno hablás todos los días. De todos obtenés feedback, es un gran, gran número de equipos avanzando y progresando en varios aspectos. Tus ideas deben ser claras para que sean claras para el espectador. Por suerte JJ Abrams tiene todo muy claro.

¿Por qué quisiste hacer efectos especiales y qué películas te inspiraron a hacerlo?

Muchas películas me inspiraron. De niño jamás pensé que iba a ser parte de esta industria, nadie en mi familia lo era. De las que más me inspiraron te puedo decir “El mago de Oz”, o algunas películas bélicas, como “Los cañones de Navarrone”. También “El ciudadano”. Pero cuando ya me hice mayor, películas como la “Star Wars” original me impactó. No podía creer que se pudiera hacer algo así. Soy un afortunado de ser parte de la historia de los efectos especiales, saliendo de los efectos ópticos a los digitales.

Finalmente, el proyecto llega al público. ¿Qué cosas te gustaría que conecten con ellos desde los efectos especiales?

Primero que la disfruten, que les guste el trabajo que hicimos: desde lo más simple como los océanos, a las naves volando, que representan el espíritu de la saga. Pero básicamente me gustaría que se unan a la película no sólo por los efectos.