El cine y el musical unidos en la calle Corrientes

Dos musicales han sabido llamar la atención, no sólo por su nivel de producción y despliegue, sino, principalmente, por estar basados en películas que los inspiraron, “Hello Dolly” y “Kinky Boots”.

Por Rolando Gallego

El 2020 arrancó fuerte en material de teatro comercial en la Avenida Corrientes. Los escenarios agotan funciones con propuestas diversas y hasta la posibilidad de ver obras del off durante el período estival en la avenida “que nunca duerme”.

 “Hello Dolly”, con Lucía Galán (Pimpinela) a la cabeza de un gran elenco, es la puesta al día del clásico musical de Broadway y Hollywood que supo tener su versión cinematográfica protagonizada por Barbra Streisand y un sinfín de adaptaciones teatrales a lo largo de los años.

En la historia de una mujer que intenta ayudar a todos a conseguir pareja, y, en determinado momento, a ella misma, se esconde una de las comedias más recordadas por públicos de todas la edades y que fue llevada en Argentina en dos oportunidades al teatro, una con Libertad Lamarque y otra con Carmen Flores.

En esta nueva versión y acompañada por actores de la talla de Agustin Sullivan, Antonio Grimau, Laura Azcurra y Dario Lopilato, entre otros, la casamentera y buscavidas Dolly deberá asumir sus propias necesidades amorosas, urdiendo planes y engañando a todos para finalmente robarle el corazón a un ermitaño multimillonario (Grimau). Con dirección general de Arturo Puig y dirección musical de Angel Mahler, la propuesta cuenta con gran despliegue, un cuidado vestuario y escenografía.

“Hello Dolly” es una lograda versión de la última puesta en Broadway, con Bette Midler, y si bien algunos números musicales (“Necesito una mujer”) suenan fuera de moda, principalmente por su discurso misógino, en una lectura de género, Dolly consigue revertir todo aquello que esa canción entonada por ese personaje machista exige, ya que ella, de tareas hogareñas y cuidados particulares no sabe nada de nada.

Lucía Galán brilla en el escenario, este papel es impensado en otra cantante/actriz en la actualidad, ofreciendo por partes iguales dosis de humor y alegría, intensidad y dramatismo, y, por supuesto, una lograda entonación de las canciones, que le exigen, mucho, en cada función. Dolly es una especie de “The Nanny” revisitada, con sus equívocos y mucho más, que la hacen entrañable y única aun cuando por momentos su obsesión por casarse marque el vector narrativo de la historia.

A pocas cuadras de allí otro musical captura audicencia, “Kinky Boots”, que abre su juego con la primera interpretación de Martín Bossi fuera de sus shows, como una intrépida y atrevida drag queen que le permite a un joven recuperar la fábrica de zapatos de su padre.

Colorida, dinámica, festiva, la obra, dirigida por Ricky Pashkus, y protagonizada por Bossi, Fer Dente y Sofi Morandi, apela a la emoción a partir de la historia de un hombre que desea romper mandatos pero que debe cumplir, de alguna manera, con el último deseo de su padre.

El estructurado y gris Charlie (Dente) verá en el encuentro con Lola (Bossi) la posibilidad de ingeniar un efectivo sistema para recuperar las ventas de la alicaída fábrica de calzado de su padre recientemente fallecido.

Al igual que en la película, temas como discriminación, homofobia, mandatos y concreción de sueños, permiten el lucimiento de Dente, el efectivo trabajo de Bossi (que por momentos rompe con el código del musical y se acerca en algunos latiguillos a la revista), y un elenco de baile y canto que deslumbra. Mención especial para las Angels,  Menelik Cambiaso, Nicolás Di Pace, Fer Ibarra, Mariano Magnífico, Nicolás Villalba, Matías Prieto Peccia, como un ejército de Drag Queens que acompañan a Lola a todos lados.

Dos opciones para salir del teatro y recuperar en el hogar las versiones cinematográficas originales.

Hello Dolly se ve en el Teatro Ópera.

Kinky Boots se ve en el Teatro Astral.