El inconformista

A partir de las Jornadas Pier Paolo Pasolini realizadas en la UBA a fines de 2012, los compiladores Héctor Kohen y Sebastián Russo emprendieron la tarea de rescatar el carácter estético-político de la obra del siempre polémico realizador italiano.

Tal vez no haya existido, en el albor del cine moderno, una figura tan decididamente intempestiva como Pier Paolo Pasolini. La inmensa productividad del director de Teorema, excelso provocador (“escandalizar es un derecho y ser escandalizado es un placer”), radical promotor de un cine de poesía (versus un cine de prosa defendido por Éric Rohmer) y lúcido a la hora de plasmar en su obra el íntimo entramado entre arte y política, ofrece infinitas posibilidades. Si ejerció la realización cinematográfica y el trabajo como narrador, poeta y teórico, lo hizo siempre de un modo que se proponía poner en crisis las rígidas estructuras que regularon la realidad de su propia época. El libro Las luciérnagas y la noche aparece para recuperar ese espíritu; para reactualizar el pensamiento de (y a partir de la obra de) Pasolini en su carácter estético-político. “¿Por qué aquí y ahora Pasolini?”, se preguntan los compiladores Héctor Kohen y Sebastián Russo, y responden: “Para rescatar la tradición de una resistencia a las formas hegemónicas de la cultura” y para “preguntarnos el porqué y el para qué de nuestras palabras e imágenes, y de qué forma convocan a poder reflexionar sobre la tragedia ineluctable de nuestro presente”. Aquí el universo referencial de Pasolini no aparece de un modo meramente conmemorativo. La reflexividad se sitúa por fuera de toda perezosa memorabilia. Se trata de tensar la producción pasoliniana, de tal modo que posibilite un posicionamiento desde un aquí y ahora. Hay que decir que el opúsculo nace a partir de coordenadas precisas: las Jornadas Pier Paolo Pasolini realizadas en octubre de 2012 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. El libro recoge, entonces, las ponencias de varios conferenciantes que se dieron cita en aquella oportunidad. Es así como, a través de un recorrido sesudo y minado de citas eruditas, el sociólogo Eduardo Gruner hablará de la “celebración poética de la realidad en Pasolini”. En un interesante texto del crítico Alejandro Ricagno, se dirá sobre Saló que “era menos una recreación de una simbólica histórica que la ilustración de una realidad contemporánea. El avance del neocapitalismo, con su brutal cambio antropológico que ya a principios de los setenta Pasolini preanunciaba tanto en su cine, en su teatro, en su poesía y en sus intervenciones en la prensa, era (…) una realidad concreta y desgarradora”. Mientras tanto, se sostiene que en la Trilogía de la Vida (Decamerón, Las mil y una noches y Los cuentos de Canterbury) el director “filmaba los cuerpos y la sexualidad desde una concepción política, que combinaba lo sagrado con lo libertario”. Otra estimulante entrada del libro es la entrevista con Diego Bentivegna (traductor y “curador” de la correspondencia de Pasolini: Pasiones heréticas), en la que se permite pensar al realizador a partir de su producción epistolar. Lejos de constituirse como un trabajo introductorio, Las luciérnagas y la noche es un librodispuesto a complejizar laenorme y heterogénea producción deldirector de Mamma Roma.