El largo cuello de la jirafa

Al frente de la productura chilena Jirafa, Bruno Bettati se convirtió en el hombre más influyente de la escena trasandina. Como para dejar bien en claro sus ideas, acaba de publicar un libro clave para el futuro del cine de la región. Conozcan a un personaje digno de conocer.

El productor detrás de hits festivaleros chilenos como Bonsái de Cristian Jimenez, Il Futuro de Alicia Scherson o la reciente El Verano de los Peces Voladores de Marcela Said pasa mucho tiempo de viaje. Por eso cuando me lo crucé en Facebook un domingo cualquiera, no desaproveché la ocasión para que conversáramos. El hiperactivo Bettati se ha pasado los últimos años construyendo espacios de gran influencia productiva y política dentro y fuera de Chile a través de su participación y liderazgo en distintas redes ligadas a la actividad (la Asociación de Productores, el Festival de Valdivia, Australab y Cinemachile, entre otras). Parte de estas experiencias sirvieron de fuente para su libro “Why Not? Política industrial para el audiovisual chileno”, que se puede descargar desde distintas plataformas. Y precisamente por ahí comienza nuestra charla.

Hola Bruno, ¿estás en Valdivia, o estás de viaje?


Estoy en Isla de Mancera, cerca de Valdivia
. Pronto salgo de viaje por mis actividades gremiales a Berlin y luego a encuentros con mis coproductores de proyecto en París.



¿Eso es por la nueva película de Cristian Jimenez?


Sí, y también por El Verano de los Peces Voladores que se presentó en Cannes recién 

y a Il Futuro, que está en medio de su recorrido de festivales. E
stoy preparando además una copro con Alemania y un film de animación con Francia.


¿Cómo atendés tantos frentes a la vez?


En realidad ahora dejé la presidencia de la asociación de productores. El nuevo presidente es Sergio Gándara. Y en enero 2012 me reemplazó Constanza Arena en la dirección ejecutiva de Cinemachile. La verdad es que 2009-2011 fueron dos años súper agitados para mí, viviendo arriba de los taxis, los buses y los aviones.

 Uso mucha tecnología móvil y tengo un teléfono por país. Soy ordenado pero sobre todo armo equipos de trabajo para cada cosa. Armar equipos es en lo que me destaco.



Por otro lado las entidades crecieron y era necesario dar espacio a nuevos liderazgos.
 CinemaChile hoy es una oficina de promoción con espacio propio, 9 personas trabajando, y giro propio. 

El gremio cuenta con 40 productoras y mucha actividad política en estos meses. Como vivo en Valdivia y soy el único productor de cine fuera de Santiago, se me hacía muy pesado viajar todas las semanas, cosa que hice durante 8 años sin parar.

 Me quedo contento que logré que los productores abrazaran su propia organización y operaran en conjunto desde ahí. Fue mi contribución, además de reorganizarla administrativamente y darle un espacio político al interior de la institucionalidad audiovisual. Estoy igualmente contento de haber salido de tanto cargo porque quiero reconcentrarme en el trabajo de los largometrajes. En particular en distribución y ventas.







¿El proyecto de networking de distribución para cine latinoamericano sigue adelante?


Sí, es aún una iniciativa de Australab, en el marco del Festival Internacional de cine de Valdivia. El año pasado terminaron dos años de talleres y publicamos un libro sobre los problemas estructurales de la distribución. Se descarga gratuito de www.australab.cl
. Este año continuamos con formación de distribuidores locales, que además se ponen de acuerdo para distribuir en conjunto la misma película en diferentes territorios.



Hablando de redes, 

oí que se viene una nueva red. Una articulación BAFICI - Valdivia – Cannes. 
Contame un poco cómo es esa idea.



Está en proceso de elaboración y surge de dos observaciones importantes:
 La primera es que los proyectos en desarrollo  suelen adaptarse demasiado a los formatos, a cumplir las reglas o tendencias, a preformatearse. Como resultado, a ratos se parecen demasiado entre ellos. Es necesario, como reflexión general, organizar un espacio de desarrollo de películas en donde el sistema se adapte a ellas y no al revés. Y segundo, que a su vez se estaban repitiendo muchos workshops de desarrollo en diferentes festivales de América Latina, proliferando una gran cantidad de proyectos de largometrajes; pero no todos llegan a rodaje. Nos pareció prudente por tanto hacer menos proyectos entre tres festivales, pero fortalecerlos al punto de hacer una contribución significativa para que lleguen a su estreno y circulación.

 Los tres festivales aún estamos en proceso de redacción de un acuerdo-marco y de un mecanismo de financiamiento.




También supongo que dejar esos cargos te habrá dado tiempo libre para escribir un libro.
Es que salirme de mis múltiples cargos me permitió consolidar mis diez años de trabajo gremial en Chile. 

Por ello me dediqué a ordenar documentos y a publicar un ensayo sobre política audiovisual chilena, orientado específicamente a dialogar con los parlamentarios sobre los necesarios cambios legislativos que requiere la industria audiovisual emergente de Chile. El libro además lo saqué en formato papel y digital, en varias plataformas como Nook, Kindle y iTunes.Lo relevante del libro es que es un intento serio por proponer una modificación general del esquema legislativo de Chile, parecido a lo que Julio Raffo ha intentado hacer en Argentina.

Planteo el problema de que las fuentes de ingreso de las películas se reducen a la concursabilidad estatal. Sin embargo son tantos los directores, tantas las películas, que si la actividad quiere convertirse en industria, necesita nuevas formas de financiamiento.
 Entonces repaso nueve fuentes de financiamiento y explico la necesidad de modificar o de crear nuevos proyectos de ley,
 en cada caso.
 Esto es nuevo, pues tradicionalmente el sector dialogó con el ministro de cultura, el ministro vocero o con el presidente, pero escasamente con el Congreso.
 La concomitancia de los parlamentarios chilenos es fundamental hoy para consolidar el proyecto de industria nacional de cine y TV, sin ellos no lo lograremos.
 En este sentido ya partimos con un revés, luego de la reforma a la ley de donaciones culturales, que no incluyó la propuesta que hicimos en el libro. 
Esto es, que las productoras de cine y TV, a pesar de ser con fin de lucro, pudieran ser sujeto receptor de donaciones para financiar producción y distribución de obras.
 La legislación liberal, y la chilena en particular, no tolera excepciones. Pero el cine para existir tiene que ser una actividad económica excepcional, tratada de otro modo.
 Ello en particular si el Estado invierte en cine pero le pide además que sea negocio.


                        

¿Creés que el mecanismo actual de financiación vía el Consejo de Cultura y las Artes de Chile debería modificarse? ¿Un sólo llamado al año es suficiente para el auge de la producción audiovisual chilena actual?. Y en tal caso, por más que hubieran más llamados no creo que sirva de nada si no se destina más presupuesto. ¿Y cómo pensás que se pueden articular las políticas públicas con otras ideas para “seducir” al capital privado?


El mecanismo de financiación sólo puede hacer una cosa: crecer en monto. Y lo que demuestro en el libro es que su crecimiento es hiperbólico, cuadruplicado en los últimos 4 años. ¿El Estado está dispuesto a hacerse cargo de esa curva? Yo pienso que no. De hecho han habido dos instancias de reducción que de inmediato han puesto a todo el sistema en crisis.
 Por otro lado, lo de los dos llamados sería útil por razones propias de la industria, y estoy a favor de ello, pero con el doble de monto a repartir.
 No hay ningún modo de seducir al capital privado sino es a través de incentivos fiscales: donaciones culturales, pero también esquemas de inversión que atraigan al capital de riesgo.
 Y los incentivos fiscales exigen proyectos de ley.



Entonces te imagino más cercano a las leyes de mecenazgo de Brasil, por ejemplo, que al sistema de financiación estatal de la Argentina, casi monodependiente del INCAA. 
¿O bien lo ves como una combinación de ambas.
?

Efectivamente, para mí Brasil es un ejemplo de incentivos fiscales. Pero mi libro propone una combinación de nueve vías de financiamiento, donde dos son éstas: los fondos concursables y los incentivos fiscales. 
Y otras son las exportaciones, cuota pantalla chica, cuota pantalla grande, televisión pública, propiedad intelectual e internet.



En Chile no hay cuota de pantalla en cines. Pero sí se exige que un 40% de la programación de TV sea Chilena. ¿Y en tal caso, esto se cumple? 
Supongo que en un gobierno neoliberal como el chileno es muy difícil la intervención estatal en ese sentido.

Efectivamente no hay cuota de pantalla para cine. Ahora ingresó un proyecto de ley por iniciativa de Marcelo Díaz, diputado socialista, que actualmente se discute en el Congreso
. La cuota de TV, de 40%, es efectivamente para "producción chilena" y se cumple con creces sobre el 60%. El problema es que el Consejo Nacional de TV considera la producción propia del canal como parte de la cuota. Realities, News, Talk Shows, son parte de esa cuota. La contradicción es que el CNTV ofrece un fondo concursable para "productores independientes" pero no asegura cuota para "producción independiente" sino para producción chilena en general. El propio CNTV declara no poder reinterpretar sin un cambio legislativo que le de esas facultades.


                        

Hablemos un poco de tu actividad diaria como productor…


Intento consolidar un ritmo. Desarrollar unos cinco proyectos de largo al año, producir dos, y estrenar dos. Uno por semestre.
 Además decidí algo muy complejo financieramente, pero excelente del lado industrial: sólo hago largometrajes. 
Y combino ese ritmo con hacer un "service" de largometraje al año


.

Como Magic Magic, la película con Michael Cera que fue rodada en el sur

.
Fíjate que en la Quincena de Realizadores de Cannes este año hubo dos largos en selección en los que participé: uno de Jirafa, que fue El Verano de los Peces Voladores. Y uno de service Jirafa, que fue Magic Magic.
 Siendo el único productor al sur, intento que uno de mis dos largos anuales sea rodado en el sur. 
Por ello me dio gran satisfacción ver esos dos largos en la Quincena, dado que ambos fueron rodados acá en la zona de Araucanía-Los Ríos.


¿Cómo es la estructura de Jirafa?
Jirafa no tiene director, trabajamos para producir las ideas de otros. Hablo con los directores al menos una vez por semana. Y el equipo de Jirafa lo integran, además de mí, un productor ejecutivo, un productor general, un postproductor in-house, una adminstradora y una contadora.
 Paso unos 5 meses al año de viaje fuera de Valdivia. El resto acá en oficina. Es duro tener una vida personal en estas condiciones, pero a cambio ganas en viajes, conocer gente y empujar la circulación de los films. Estamos en un mundo sobresaturado de pantallas, y sin embargo para el cine sigue siendo un recurso escaso. Hay que batallar para lograr que las películas sean vistas, y ese trabajo se ha vuelto más arduo que financiar y producirlas.



Justamente hace un rato decías que te gusta la tarea de distribución y ventas. A muchos productores que conozco les gusta más el trabajo de producción "de campo". No parece ser tu caso.

                        
Mi carrera es singular en ese sentido: hice carrera técnica primero, como script, asistente de dirección y jefe de producción durante varios años y sets. Por ende conozco en demasía el set. Fue después que se me ocurrió armar empresa y desarrollar nuestras propias películas. En general, en mi búsqueda laboral,  me he inclinado por llenar vacíos. En una época no habían scripts y fui script; luego no habían A.D. profesionales y desarrollé métodos para hacer ese trabajo. Pasé a producción por la gran escasez de este profesional que había en 2001. Actualmente estoy virando a distribución y ventas para hacer una contribución en ese campo, mejorar sus reglas. La cadena del cine me fascina completa y estoy muy orgulloso de haberla ido masterizando. Las películas son objetos caros, preciosos y que contienen el esfuerzo de muchos seres humanos. Además, en correctas condiciones de preservación, durarán por siempre. Creo que nuestro trabajo contribuye significativamente al acervo cultural de la nación, dinamiza las economías locales y potencia la marca del país en el extranjero. El cine tiene grandes externalidades que al final son muy superiores al alto costo que implica hacer las películas. Por ello creo que nos debe interesar a todos aceitar el proceso industrial de principio a fin para que el tiraje dé el espacio a todo el entusiasmo que existe hoy por hacer cine.





¿Qué evauación hacés de este gran momento que vive el cine chileno en los festivales? 



Refleja el resultado de 20 años de inversión del Estado chileno en su cine, pero también del enorme entusiasmo de los chilenos por trabajar en cine. Y finalmente, ofrece la canasta de nuevos y talentosos realizadores que han aparecido.
 Raúl Ruiz decía que en Chile habían buenos ingredientes para que floreciera el cine, y pienso que tenía razón. 
Mucha gente joven quiere trabajar hoy en imagen en movimiento. La llegada de un grupo de productores en Chile simplemente canalizó esa energía con el financiamiento disponible.
 Pero como nuestro mercado es chico y además poco cinéfilo, estábamos obligados a exportar para no morir. 
Este doble esfuerzo de entusiasmo + talento = producción for export es el diseño base del éxito del cine chileno. 
Pero hay algo más: la generosidad entre los productores para apoyarnos mutuamente en nuestros objetivos. 
El gremio no sólo es una instancia, se ha convertido en un modo de hacer las cosas, de compartir información, de defender los intereses del estamento PYME.

¿Entonces el estado chileno sí mueve la aguja?.

El Estado chileno empezó a invertir en 1992 y nunca paró de invertir más cada año. Eso es valioso. Además se fueron sumando diferentes apoyos ministeriales: Cancillería, Economía, Cultura, Interior, CNTV...
 Lo que pasa es que, tal como indico en el libro, no se puede concebir el financiamiento del cine desde el puro Estado. Ni el Estado puede financiar cine sin incentivos fiscales que movilicen el capital privado.
 

 
Estamos de acuerdo en eso. ¿Pero crees que el Estado acompaña o, por decirlo de otra manera, está a la altura del crecimiento del cine chileno?

Creo que el sistema, como tu indicas, evidencia señales de hipertrofia e hiperplasia. Efectivamente siento que vamos hacia una crisis si no se corrigen ciertas leyes o se crean otras. Mi respuesta fue hacer el libro y enviarle copia a cada uno de los parlamentarios y ministros.



¿Y cómo lo recibieron?


Los parlamentarios fueron fríos en un inicio. Pero me han invitado a exponer a la comisión de cultura de la Cámara de Diputados y me han dicho que varios senadores lo tienen en la mesa al momento de discutir políticas del sector.
 Lo más relevante es que uno de nuestros candidatos presidenciales, Andrés Velasco, lo citó en su programa e incorporó temas relevantes para nosotros.
 Quise hacer simultáneamente un insumo parlamentario y un documento nivelador de conocimiento para nuestro propio sector
. Ahora lo están leyendo muchos colegas. Y me ha impresionado que lo están leyendo muchos técnicos. Eso me da esperanzas.



Sos una suerte de héroe local de la región Araucanía-Los Ríos. ¿Hasta hay un sandwich que lleva tu nombre?.
(se ríe) Sí, en La Ultima Frontera existe el "Bettati": pan pita, pollo, queso derretido, champignon y aceituna negra.
 Según me comenta Sole, la dueña del café, tiene mucha salida y éxito el sanguchito.