El motoarrebatador: De Tucumán a Cannes, sin escalas

Tras ganar notoriedad co-dirigiendo "Los dueños", Agustín Toscano compitió en Cannes y vuelve a las salas con su ópera prima en solitario
 

Cualquier director del interior del país puede dar fe de la dificultad de producir a nivel industrial cuando se está alejado del epicentro de la industria (o sea Buenos Aires). 

 

Pero Agustín Toscano no sólo logró llevar a cabo dos filmes en menos de cinco años, sino que también contó con el talento suficiente como para conducir sus películas realizadas en Tucumán hasta la alfombra roja de la Croisette, en el festival de cine más importante del mundo. Cannes le abrió sus puertas en 2014 con el lanzamiento mundial de “Los dueños”, codirigida junto a Ezequiel Radusky.

Tras años en desarrollo y con menos de uno entre el inicio de rodaje y su estreno a nivel mundial, Toscano tiene lista para mostrar al mundo “El motoarrebatador” y se abre con Haciendo Cine desde su hospedaje en Cannes, donde compite en la Quincena de los Realizadores con los nuevos trabajos de, nada menos que, Gaspar Noé, Romain Gavras, y Ciro Guerra.

Ahora está en las salas enfrentándose a otro público exigente: el argentino.

¿En qué considerás que el éxito en festivales de “Los dueños” ayudó a poder realizar esta película?

El éxito o fracaso de un proyecto es muy relativo ¿no? Yo no viví “Los Dueños” como un éxito en festivales. Ganó menciones que me enorgullecen, pero la mayoría de las veces que estuvimos en una competencia el ganador fue otro. Digo esto porque nos sentimos varias veces subcampeones. A mí la experiencia de concursar y perder tanto no me quitó las ganas de hacer una película más. Ese es mi premio o el incentivo que más valoro: el impulso por superarme a mí mismo.

¿Qué aprendiste de importante con la experiencia de tu ópera prima en codirección?

Para mí “Los Dueños” fue mi escuela de cine. Si no hubiese hecho esa experiencia colectiva con Ezequiel Radusky y nuestro elenco de amigos, hoy no tendría el valor para hacer una película como “El Motoarrebatador”. Ahora que ya he terminado dos filmes, quiero hacer una tercera urgente. Cada vez me gusta más este trabajo de dirigir. Pero viene de la seguridad adquirida con la experiencia. Cada vez quiero ir más a fondo con la dirección y la complejidad de los personajes. Espero poder dirigir a otros actores talentosos que me permitan seguir aprendiendo.

¿Dónde sentirías que hubo un mayor apoyo al momento de aprovechar ese recibimiento que tuvo “Los dueños”? ¿Al buscar financiamiento para empezar la producción o al empezar un recorrido de festivales y ventas, pero con la película ya terminada?

Sería un sueño que fuera fácil producir una película. Pero no lo es. No fue fácil conseguir financiamiento. Y si bien el antecedente de “Los Dueños” sirvió, no fue de primera mano. Las primeras versiones del guion no eran todavía atractivas para los fondos y los laboratorios a los que aplicamos. Recién cuando maduró la idea de la película empezó a despertar interés en el exterior. Ahora pudimos encarar una coproducción internacional, que en la anterior no habíamos logrado conseguir. Realmente nos nutrimos muchísimo de nuestros socios uruguayos. El trabajo artístico que hacen en la película es notorio y eso lo veo como expansión, un campo donde seguir madurando.

La película participó de muchos foros de formación…

La recepción de los foros de San Sebastián y la Berlinale también fueron buenos ámbitos para dar a conocer el desarrollo del proyecto. El apoyo del INCAA y de ICAU fueron fundamentales para poder financiar el rodaje. El aporte de Ibermedia fue crucial para terminarla. Sin todas esas colaboraciones complementándose era imposible hacer esta película. 

 

Hay provincias que tienen un fuerte apoyo audiovisual. De Tucumán uno no recibe demasiadas noticias en Buenos Aires. ¿Cómo describirías la ayuda estatal y el elemento humano y técnico a la hora de encarar un rodaje ahí?

Ahí en Tucumán es donde el efecto “Los Dueños” produjo un quiebre absoluto y estructural. En ese momento nadie nos apoyaba demasiado convencido. Hoy tenemos el sostén firme del Gobierno de la Provincia y de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Han demostrado interés en cada etapa del proceso e incluso nos ayudan a cubrir costos de la participación del elenco en Cannes y del lanzamiento argentino de la película. En la provincia hay actores y técnicos muy capacitados, que aportan además de su talento artístico, una capacidad de gestión muy comprometida con el proyecto. Todos traen ideas y materiales que vuelven más económica y realizable la propuesta.

¿Cómo entra Uruguay a la producción y cuáles fueron sus aportes? ¿No hubo apoyo de entes o productores europeos?

Gonzalo Delgado, el director de arte de esta película y de “Los dueños”, es un genio. Él es uruguayo, al igual que Arauco Hernández, el DF. Así que Rizoma y Murillo Cine se asociaron a Oriental Features y encaramos la colaboración. Después Arauco incorporó a más de sus compatriotas en el equipo de fotografía. También nos dimos el lujo de invitar a nuestra actriz favorita Mirella Pascual. Además en la post producción se sumó el equipo de diseñadores de Oriental y realizó los créditos. Entre productores, diseñadores de títulos y créditos, equipo técnico y Mirella, se formó un grupo hermoso, con el que quisiera hacer muchas más películas. Fue muy importante el aporte de los orientales para la estética de El Motoarrebatador.

Al ser tu segunda vez en Cannes, ¿sentís que estás más preparado para encarar ese mercado más allá de la premiere y la competencia?

Estoy mucho mejor preparado esta vez. En 2013 no sabía dónde estaba yendo y me encontré perdido en este maravilloso mundo de cine, tragos, trajes y moños. Ahora estoy más relajado por conocer dónde estoy. Puedo disfrutar los días previos a nuestra premiere sin la ansiedad tremenda de aquella vez. Hoy cociné una comida que hago siempre en mi casa y me sentí feliz de decidir no ir al cóctel de Argentina, Chile y Brasil para descansar un rato. Puedo ahorrar energías para los días que vienen. La vez anterior estábamos tan excitados que no nos perdíamos nada. Llegamos cansados y medio enfermos al estreno de “Los Dueños” por no poder manejar esa ansiedad. En eso estoy más canchero. Por lo demás, el mercado no es mi fuerte; por fortuna tengo a mis productores que me conocen mucho y pueden defenderme en ese juego. Sin ellos no estaría acá en este momento.

“Los dueños” fue la primera película de producción tucumana que se filmaba en décadas. Tras el éxito, ¿se generó algún estímulo en otros realizadores para que empezaran proyectos? ¿O sentís que todavía falta un despertar como hubo en provincias tales como Córdoba y Mendoza?

Hay muchos realizadores tucumanos que tuvieron cortos en el Short Film Corner de Cannes en estos últimos años. En el terreno de la ficción no somos tantos pero si suficientes. García ya terminó dos temporadas de su exitosa y desopilante telenovela con títeres de tela llamada “Muñecos del Destino”. Ezequiel Radusky está por filmar “Planta Permanente”, su primer largo en solitario. Nicolás Araoz, Fernando Gallucci, Franco Lescano y Tulio Billone están desarrollando proyectos de películas que me parecen muy interesantes. A comparación de los 30 años anteriores en los que nadie producía cine en Tucumán, me parece que hemos despertado completamente del letargo aquel. Ahora el tema es el tiempo que hace falta para que todo este movimiento de frutos. A un principiante le lleva cerca de cinco años hacer una película y, en varios casos, ya se están atravesando esos primeros pasos. No es fácil darse cuenta si uno avanza o retrocede mientras espera la financiación de un filme. Yo me estoy metiendo en los proyectos de los colegas para impulsarlos a seguir insistiendo. Este es un arte para persistentes.