En la tierra del sol

Pocas páginas le alcanzan al crítico y teórico Ismail Xavier para hacer un valioso y exhaustivo recorrido histórico por el cine de Brasil, que va desde el surgimiento del Cinema Novo de Glauber Rocha hasta la celebrada actualidad del documental.

El casi inexistente campo bibliográfico acerca del arte cinematográfico de Brasil no hace más que destacar la ineludible trascendencia de un libro como el que Ismail Xavier ofrece a través de esta edición de Santiago Arcos Editor. La virtud para condensar en poco más de cien páginas, con agudeza y rigor, un recorrido por los directores y movimientos brasileños más relevantes de los últimos cincuenta años confirma la necesidad de esta publicación. Cine brasileño contemporáneo se divide en cuatro importantes capítulos en los que se hace un recorrido por un corpus filmográfico a partir de un eje que es tanto temporal como estético-político. El libro, publicado originalmente en Brasil bajo el título de Cinema brasileiro moderno (título que se relaciona más fielmente con el eje temporal, ya que hace alusión a la modernidad cinematográfica desde mediados de los cincuenta), cuenta con una edición local que tiene un ensayo (agregado especialmente) dedicado a la actualidad de la producción documental en la región. El primer capítulo es, entonces, el que se dedica a describir el surgimiento de los movimientos innovadores de los sesenta, específicamente el Cinema Novo (sus etapas pre y post golpe de Estado de 1964) abanderado por Ruy Guerra, Leon Hirszman y, especialmente, Glauber Rocha en su gesta contra el cine industrial y el relato clásico. Pero también se refiere, en este período, al cinema marginal, vanguardia en la que la “estética del hambre” de Rocha encuentra su “desdoblamiento radical y desencantado en la llamada ‘estética de la basura’, en la cual la cámara en mano y la discontinuidad se juntan a una textura más áspera del blanco y negro que expulsa la higiene industrial de la imagen y genera cierto malestar”. El segundo capítulo se ocupa de reflexionar sobre el cine de índole costumbrista, de producción industrial y de corte nacionalista apoyado por la propia dictadura. Es una época que el autor designará con el nombre de “modernización conservadora”, a pesar de lo cual rescata algunas expresiones de resistencia autoral y formal como el film Ajuricaba, de Oswaldo Caldeira (1977). Un tercer ensayo –“Glauber Rocha: el deseo de historia”– está íntegramente dedicado al realizador de Dios y el diablo en la tierra del sol (1964);además de hacer un repaso por toda su obra, se pone en tensión su filmografía en diálogo con otras vanguardias, haciendo hincapié en la manera en que se manifiesta la relación entre violencia y política en sus películas. El cuarto y último capítulo se dedica al fenómeno del documental brasileño contemporáneo, al que se pone en sintonía con los movimientos de los sesenta por la importancia del uso del sonido directo. El recorrido histórico es exhaustivo incluso en su brevedad. Una imperdible lectura para entender la complejidad del cine brasileño contemporáneo.