Estreno argentino del mes: "Ruleta rusa"

Eduardo Meneghelli estrenó 2 películas en 2018 y terminó de filmar una tercera. Hablamos con él sobre el estreno de "Ruleta rusa"

Eduardo Meneghelli y Gabriel Peralta fueron director y protagonista respectivamente de, no una, sino dos películas en 2018. Ya de por sí es sorpresivo que un equipo creativo estrene más de un film en el año, pero en este caso lo es aún más por el hecho de que ambos eran debutantes. Meneghelli viene de una larguísima trayectoria teatral, pero “Román”, que llegó a los cines en mayo, fue su ópera prima. Lo mismo para Gabriel Peralta, actor protagonista del filme que, en su haber, sólo tenía un rol de reparto en “Angelita la doctora”.

A pesar de que “Román” y “Ruleta rusa” son films distintos se encuentran hermanados por la visión del mundo y su género: el del policial hard-boiled, de héroes y criminales cuya línea divisoria no está tan marcada, conviviendo en entornos de violencia donde -aun en los momentos de calma- da la impresión de que todo está a punto de estallar.

En “Ruleta rusa”, Peralta compone a Rudy, un joven que regresa a su pueblo natal con una misión de venganza. Sabe que su padre fue asesinado por el ex intendente y actual terrateniente Parra (Enrique Liporace), quien lo mandó a matar para usurpar las tierras de su familia.

Pero las cosas se complican para Rudy cuando se enamora de Maru (Abril Sánchez), quién es nada menos que la bella hija del ex intendente. Aunque ambos saben que sus familias están enfrentadas, los une una intensa atracción clandestina.

Hablamos con Meneghelli sobre el detrás de escena de su trabajo como realizador novel dentro de un género, el policial, que ha dado sus buenos exponentes en el cine argentino.

 

Con Gabriel Peralta armaron un grupo de trabajo bastante prolífico. ¿Cómo llegan a esa unión y cómo fue la dinámica entre “Román” y “Ruleta rusa”?

Eduardo Meneghelli: El grupo de trabajo con Gabriel se armó primero a partir de mi tarea de docente: él estuvo tomando clases conmigo durante más de un año. Después, dada su dedicación y su talento, quise que él trabajara en una de mis obras de teatro. Posteriormente, Gabriel se va a Nueva York a formarse en la escuela de actuación de Stella Adler y, en su retorno a Buenos Aires, nos encontramos nuevamente. Ahí se armó el grupo, a partir del interés que tenemos de hacer cine. Fue todo muy rápido, muy veloz, siempre tuvimos una comunicación muy fértil, muy potente y eso en seguida se tradujo en trabajo y en producción.

 

¿Cómo fue esa dinámica de trabajo?

Eduardo Meneghelli: Primero filmamos “Román” en 5 semanas y, con posterioridad, a partir de un guion de Luis Saez, comenzamos a interesar a distintos productores para hacer “Ruleta Rusa”. Ahí conocimos a Paradise, que nos apoyo en todo y con quienes trabajamos en conjunto este año. Me parece un sueño haber dirigido dos películas. No suelo elucubrar y pensar, sino hacer, y ese hacer se produjo de una manera muy febril y aquí estamos: de nuevo con proyectos y sin descanso.

 

¿Cómo trabajaron la estética en esos tres submundos distintos que retrata la película?

Eduardo Meneghelli: Basé todo el desarrollo de la película en esos tres mundos: el mundo de Parra (Enrique Liporace), el de Sayago (Pompeyo Audivert) y el de Leiva (interpretado por Patricio Contreras). Esos tres personajes encarnados por actores maravillosos y por espacios que también tenían su propia personalidad, su propia estética, su propia manera de expresarse; yo creo que los tres actores llevaron adelante la película, por supuesto que con los protagonistas, que navegaron, se embarcaron dentro de esas tres bollas, esos 3 mundos que para mí eran estructurales.

 

Mencionabas “un tránsito entre el cine y lo teatral” en la búsqueda de la película. ¿En qué sentidos se logró ese cruce en “Ruleta Rusa”?

Eduardo Meneghelli: Yo creo que más que un trabajo de ambientación es casi un trabajo escenográfico en cada uno de los mundos criminales que retratamos. Hay una labor actoral que tiene mucho de expresión en lo teatral, hay una puesta en los personajes y también desde la estructura dramática. Hay un especial detalle en cómo encaramos los vínculos, que tienen que ver con los conflictos que afrontan desde un lugar teatral: las familias enfrentadas, los deseos de venganza, el amor en el medio del crimen. Yo creo que hay, desde el punto de vista teatral, una apuesta a la convención. Es claro que esos personajes pueden no ser realistas, pero hay un acuerdo que tiene mucho que ver con el teatro, (el teatro es pura convención), entonces allí aceptamos que esos personajes sean reales, pero sin necesidad de apelar al realismo.

Siendo ésta tu segunda película y tu segunda estrenada en el año, ¿qué pudieron aprender o descubrir sobre la manera de lanzar un film independiente en Argentina? ¿Y qué cosas cambiaron para ser más eficientes en la comunicación y distribución?

Eduardo Meneghelli: El aprendizaje es permanente. Creo que nunca paramos de aprender en cualquiera de los ámbitos en los que nos desarrollamos en nuestra vida. “Román” fue filmada hace un par de años y “Ruleta Rusa” éste. Estrenamos las dos con meses de diferencia y ya estamos con un nuevo proyecto. Lo que sí descubro es que, poniéndole garra, poniéndole entusiasmo, convicción, las cosas van adelante, avanzan, crecen. Creo que ese es el aprendizaje, casi como una ley: no es el qué de cada cosa, sino el cómo; y en ese cómo es donde tenemos que poner todo. Lo que sí tenemos en esta segunda película, es un apoyo esencial de Paradise, que tomó nuestro trabajo, se puso la camiseta y se montó encima de nuestras propuestas y las está llevando adelante junto con nosotros en una línea que ojalá continúe.