"Hacer la Vida": Estreno de cine.ar de este jueves

Protagonizada por Srta. Bimbo, Luisa Kuliok y Victoria Carreras, entre otros, Haciendo Cine dialogó con la directora Alejandra Marino para conocer más detalles del film.

Por Rolando Gallego

La realizadora Alejandra Marino regresa al cine con Hacer la vida, una película que habla de mujeres luchadoras y que avanzan como pueden en una sociedad machista que las oprime. Protagonizada por Srta. Bimbo, Luisa Kuliok y Victoria Carreras, entre otros, HaciendoCine dialogó con la directora para conocer más detalles del film.

El estreno de “Hacer la vida” se da en el marco de la Resolución N° 166/2020 del INCAA, del “Programa de estrenos durante la emergencia sanitaria”, que garantiza una ventana de presentación para las producciones nacionales con estreno programado para el segundo trimestre de 2020. La película se podrá ver en CINEARTV y CINEAR Play.

¿Cómo surge la idea de Hacer la vida?

De observar a la gente andar, de detenerme en las diversidades. Mirar a alguien cercano y preguntarme por su secreto deseo, creo que todes tenemos secretos deseos y hay algo de profecía autocumplida cuando los negamos. Estos personajes que se cruzan y se imbrican, frente a las dificultades y con las herramientas que encuentran se proponen cumplir sus deseos.

¿En qué te inspiraste?

Como es una historia coral, cada una encontró su punto de partida. Por ejemplo, en los mandatos acerca de la maternidad y las formas de maternar, el deseo puesto en la hija y la hija que no responde a los patrones del mandato del cuerpo hegemónico… La inmigrante ucraniana nació de la investigación para una serie documental sobre mujeres migrantes en nuestro país. La ciudad y la diversidad palpitante que la habita son una gran inspiración. Para el personaje de la bailarina, recuerdo haber escuchado El lago de los Cisnes surgiendo de una casa/estudio de danza, me atrajo fuerte, entré y había diez niñas como pajaritos haciendo punta y de pronto veo que una de ellas mientras practicaba lloraba de dolor, pero no se detenía y seguía las indicaciones de su maestra con la carita arrasada de lágrimas. ¿Cómo sería esa niña dentro de unos años? ¿Qué sería capaz de hacer para lograr un rol principal? Les artistas de varieté desplegando sus habilidades, habilitando sus libertades, los hombres que aman a las mujeres y los que se aman vestidos de mujeres…  Esos momentos encontrados me inspiraron.

Siendo una película coral, con personajes que cada uno posee su peso específico en la trama, ¿cómo fue el rodaje?

Fue un rodaje dinámico, de mucha concentración y armonía. Tuvimos un proceso de ensayo en el que cada une fue encontrando a su personaje, internalizándolo. Hubo muchas preguntas, investigación, actores y actrices que trabajan desarrollando una forma de caminar, o de hablar de acuerdo al personaje. Y también debutantes ante la cámara. Por cuestiones de locación el plan de rodaje se realizó para filmar cada historia y luego los cruces entre personajes. Cada departamento fue un espacio realizado que los representaba para poder conocerlos desde el primer encuadre. ¿qué les gusta? ¿qué leen? ¿cómo pasan su tiempo? ¿cuáles son sus obsesiones? Esas cuestiones estaban siempre y las respondíamos juntes, incluso desde la dirección de fotografía.

Cuando escribiste la historia ¿pensaste ya en el casting?

No, porque es una historia que empecé a escribir hace ocho años. Fui encontrando a les actores viendo teatro como por ejemplo a Raquel Ameri, con algunes como Victoria Carreras, Darío Levy y Pablo Razuk, ya había trabajado y es un placer volver a encontrarnos. Con Bimbo, Luisa Kuliok, Florencia Salas, fue verlas y quererlas para sus personajes. Con Luciana Barrirero también fue un encuentro hermoso y de aprendizaje, ella es realmente bailarina clásica y la historia de su personaje le era conocida por sus propias experiencias.

¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?

No hubo escenas difíciles, sino escenas sentidas de tensiones entre vínculos y que involucraban a todo el equipo. Por ejemplo, una discusión entre Elisa (Kuliok) y Lucy (Bimbo), madre e hija que se reparten amor y odio. Los vínculos son fuertes y por lo tanto quebradizos. O una escena de abuso, otra de revelación entre la patrona (Carreras) y la empleada (Salas), o La Rusa (Ameri) en la pileta de natación…

Siendo que la película tiene pocos exteriores, ¿resultó más fácil filmar, o al contrario?

Creo que el desafío para mí fue que no resultara claustrofóbica porque no era la idea. Trabajando en interiores hay temas, como el clima, por ejemplo, que no afectan el plan de rodaje. Pero también los espacios son pequeños y hay que ir transformándolos en pleno rodaje. Así que se compensa.

¿Por qué demoraste tanto en volver a filmar?

Luego de filmar El Sexo de las Madres, me concentré en realizar documentales. Este proyecto me llevó mucho tiempo porque lo aprobaban, pero se me caían las financiaciones. Los últimos años fueron muy difíciles para nuestro cine independiente. No hubo créditos, los tiempos del INCAA se volvían eternos, la inflación nos comía los presupuestos. Luego estrenar sin apoyos para difusión, para que el público conozca nuestras películas. Son factores que frenan.

En tus películas siempre las mujeres son protagonistas, ¿imaginás otra manera de dirigir o de pensar al cine?

En esta película tres de los personajes principales son varones. Y la verdad es que pienso el cine de todas las maneras… con todas las diversidades posibles. Ojalá pudiera hacer una peli cada dos años para poder contar las historias que tengo o las que estoy escribiendo con una colega. Van saliendo los temas más internalizados, que surgen de vivencias propias, literarias o documentales. Si surge el tema del aborto, hay una joven que lo protagoniza y también su chico que participa en la decisión, incluso con su ausencia. Cuando pensamos en otra manera de dirigir cine, pensemos que recién ahora estamos encontrando “otra manera” buscando paridad en las cabezas de equipo, compartiendo set con directoras de fotografía, incorporando mujeres músicas en las bandas… Es un camino, y en él estamos muches.

¿Qué expectativas tenés con el estreno de la película?

Ojalá el público se acerque a las salas. Creo que toda obra se completa con quienes la vean y creo que esta película puede empatizar sus historias y personajes, por encontrar lo extraordinario en nuestro cotidiano.

¿Ya estás con algún nuevo proyecto? Sea producción o dirección tuyo…

Estamos escribiendo con mi colega Marcela Marcolini, una ficción cuyo personaje principal es un padre que regresa. Y un documental sobre un equipo interdisciplinario de abogadas y psicólogas que buscan justicia para familiares de víctimas de violencia de género. Y también estamos viendo proyectos de otres directores para producir. Con la esperanza puesta en esta nueva etapa de nuestro país y el fomento al cine.

 

 

¿Qué sentís al estrenarla en CINEAR TV y CINEAR PLAY?

Las historias de Hacer la Vida, paradójicamente a la situación de cuarentena actual, se tratan de salir al encuentro de otros destinos. ¿Cuánto tiempo lleva hacer una película? Esta llevó siete años, desde que empecé a escribir el guion. Ante mi anhelo de estrenar en salas, la emergencia me lleva a considerar la propuesta del INCAA y aceptar Cine.ar como una salida posible, porque quiero compartirla en esta contingencia. Cada una de las historias de esta película, en su entorno colectivo, pinta personajes que se atreven a buscar otros caminos para lograr sus deseos. Este es uno de ellos, un canal y una plataforma nacional al servicio de nuestra cultura. Seguiré soñando con estrenarla en salas, claro, pero aquí y ahora comparto Hacer la Vida con el corazón y el deseo de que encuentre su público.