Hay plan

El nuevo Plan de Fomento está en boca de todo el sector audiovisual. ¿Qué implica, qué números conlleva, cómo serán los subsidios, qué pasa con la distribución? Haciendo Cine se juntó con Viviana Dirolli, Gerente de Fomento del INCAA, quien no dejó inquietud sin responder.

¿Cómo definirías el espíritu detrás de los cambios en el Plan de Fomento?

Por un lado surgía la necesidad de todo el sector cinematográfico de dar cuenta de la obsolescencia del sistema de las vías. Por otro lado, había algunos elementos que requerían la necesidad de adecuar un plan. Este nuevo plan recoge parte de esas necesidades pero va un poco más allá. Por una parte, tiene que ver con todas las ventajas que otorga tener una herramienta como la ley de cine, que es básica para poder pensar políticas a largo plazo y políticas públicas. El esquema de la ley nos permite pensar las políticas cinematográficas a largo plazo con un fondo de fomento cinematográfico equilibrado. Y también está la posibilidad, a cargo del Instituto, de reglamentar el subsidio a las otras formas de exhibición, que es lo que le dio el dinamismo y la actualidad a la ley. Es lo que permite que la política cinematografica se vaya aggiornando según las distintas realidades del sector, o el modo en que cambian las formas de hacer y consumir cine. Pero la idea no es quedarse exclusivamente en pensar cómo se reglamenta un subsidio, sino que hay que pensar en todo el proceso de producción de una película; una norma debería contemplar todas esas etapas. Entonces se piensa la película desde su nacimiento y desde un punto de vista que es central en el esquema de cualquier régimen de fomento, que es para qué se fomenta esta actividad. No es para mantener a un sector por sí mismo, sino porque lo que hace este sector es trascendente para la sociedad. El acceso de la sociedad a las películas nacionales contribuye a la preservación de identidad. El tema de las audiencias no podía soslayarse: cómo se hace para que la política de fomento pueda ayudar a que las películas se vean más. Esto no quiere decir que haya que hacer solo películas masivas, sino que cada película tiene un público. ¿Cómo optimizamos o maximizamos ese público existente? Eso creemos que es sustancial. Otro aspecto general que también tiene en cuenta el plan es el federalismo. Hay una tendencia a pensar que, si se cuenta con un fondo nacional, no hay límitespara nadie que venga de cualquier lado del país. Pero, si vos sabés que tenés asimetrías regionales, hay que pensar en cómo hacer que efectivamente algunas provincias o regiones culturales tengan mayores posibilidades de desarrollar la cinematografía.  Cuando se asignan fondos de convocatoria a concursos para todo el país, obviamente las regiones más desarrolladas van a tener mayores chances. Por eso se van a hacer convocatorias específicas: para que las películas compitan en su misma región. 

 

Desarrollemos eso. ¿Cómo va a implementarse?

Ya existen regiones culturales. Están establecidas. De hecho el Consejo Asesor, que es parte del INCAA, tiene representación por estas regiones culturales, que son NEA, NOA, centro, Patagonia y Cuyo. Se avanzó un poquito más, y se estableció una nueva región. Así la capital y la región metropolitan forman una región que no compite con el resto. Este es un esquema que sería ideal que deje de existir en algún momento. La idea es que un llamado a un concurso nacional les dé las mismas posibilidades a todas las provincias.

 

Se está generando una organización en el interior que viene fuerte e interesante. En este mismo número hicimos un rastreo de estas organizaciones que ahora tienen la intención de armar una Federación que será anunciada en el Festival de Mar del Plata, y la verdad es que son un montón.

Son un montón, y las visiones del conjunto del país son sumamente enriquecedoras. Cuando uno ve una película hecha por fuera del centralismo se da cuenta de la plenitud de nuestra cultura y lo que se podría enriquecer la cinematografía. Por ejemplo la película cordobesa De caravana, de Rosendo Ruiz, tiene una mirada de la sociedad cordobesa muy propia. Eso es tener en cuenta el objetivo central del régimen de fomento al cine, que es la preservación y conservación de la identidad cultural.

 

¿Cuáles eran las motivaciones que encontró el INCAA para apostar ahora a las etapas de desarrollo, tanto en guion como en producción?

Motiva advertir que había una debilidad en ese aspecto. Aunque, si existen programas desarrollados desde el Instituto, y hay cosas que se venían haciendo muy bien y están consolidadas y se van a mantener, contemplaban una mirada parcial. En desarrollo existen dos programas que contemplan ayudas a proyectos nuevos no solo económicamente sino con una compañía técnica. Pero lo que está pendiente es el apoyo a un sector tal vez más consolidado, con más experiencia, que no tenía ayuda en su etapa de desarrollo. El programa de desarrollo de proyectos que se instala ahora como renovación, y se complementa con los Raymundo Gleyzer que ya existen, otorga ayuda económica frente a ciertos costos elegibles en un determinado porcentaje. Si está en etapa de guion, se le dará un apoyo en porcentaje y la posibilidad de participar de rondas negocios y demás, para que llegue a su preproducción con mejores condiciones. Lo mismo ocurre con programas de desarrollo de guiones, que es inédito por parte del INCAA.

 

Obviamente los productores no van a dejar de fijarse en la actualización de los topes…

Todo el programa está pensado, en primer lugar, bajo la premisa de la previsibilidad. Esto quiere decir que los distintos fondos están establecidos en el régimen general con llamados semestrales, o cuatrimestrales, depende del tipo de convocatoria que se trate; pero ya va a estar establecido, con lo cual quien lee eso va a poder tener un llamado en determinado momento del año a cierta cantidad de películas. Además, en cuanto a montos, en todos los casos están fijados para otorgarse como porcentaje del costo de una película nacional de presupuesto medio. Esto quiere decir que al fijar el costo medio de forma anual, en el caso en que corresponda actualizarlo, se haría de manera automática. No habría que esperar cuándo toca, cuándo viene, sino que se haría de manera automática. Con lo cual la previsibilidad y la actualización son dos premisas que tiene este programa. Otro de los aspectos centrales tiene que ver con la segmentación del subsidio: segmentarlo en función de las necesidades de distintos tipos de producción. Entonces, por un lado, tenemos las producciones más consolidadas, porque son muy comerciales, o porque son productores y directores de mucha experiencia pero que asumen mayores riesgos artísticos. En ambos casos el otorgamiento será diferenciado. Los que tienen mayores posibilidades tendrán un mayor tope, pero todo su subsidio quedará condicionado a la captación de audiencias en las salas cinematográficas.

 

En esos casos, la idea es que no van a acceder a medios electrónicos…

No van a acceder como suma asegurada.

 

Claro. ¿Y van a poder acceder a créditos?

Sí. El crédito es una medida central de fomento. El crédito se va a mantener en las mismas condiciones, pero ya hay un equipo trabajando en la forma de optimizarlo. Habrá una próxima etapa en todo lo que tiene que ver con eso. La elección de entrar en la vía masiva debe hacerse de forma previa. Sobre la base de la convicción, que deberían tener sus productores, este proyecto no entraría a un comité que le da el interés sino que va a ser presentado a los efectos estadísticos y sería casi automático, salvo que se requiera un crédito.

 

¿Por el momento el crédito continuará considerándose como hasta ahora? Es decir, ¿el crédito no podría ser más que el costo medio?

Por el momento se mantiene la misma proporción de crédito. Pero después se va a revisar.

 

Venimos escuchando hablar de la nueva vía para audiencia masiva, la que algunos llaman la supervía. Aparte de eso está la siguiente, que sería la guía de audiencia media.

Esas son películas de producciones que pueden ser de presupuestos altos, pero no están pensadas con una intención de mayor masividad, en el sentido de que sus directores asumen determinados riesgos en su propuesta estética que, a priori, harían pensar que no están destinadas a la audiencia masiva sino más bien a medias. A esas películas se les debe garantizar un recupero asegurado. Ese sería el esquema clásico de apoyo por parte del INCAA.

 

Aun no teniendo los antecedentes para la vía de audiencia masiva, ¿existe la posibilidad de renunciar a los medios electrónicos?

La modalidad de producción de audiencia masiva lo que contempla es que quien quiera asumir el riesgo de hacer una película que va a tener un subsidio, ligado exclusivamente a sus resultados en la taquilla, e hizo la suficiente evaluación sobre su potencialidad, puede hacerlo. No hay exposición patrimonial por parte del organismo al momento del estreno en salas cinematográficas. No hay un recupero asegurado del costo de la película, como estaba pensado en el modelo clásico, y como sigue el esquema en el resto de las producciones que sí lo requieren. Además de estos dos tipos de producciones, hay otro tipo de presupuestos más acotados en los que se asignan los fondos por convocatoria previa en determinados llamados en la cual se establecen tres categorías: una de directores noveles, otra de segundas películas, y otra de proyectos que no tienen que tener necesariamente esas características pero cuya producción igual es acotada. Y no solamente se les va a otorgar una suma de recupero fija, sino mayor seguridad financiera y apoyo en la exhibición. Teniendo en cuenta que es una vía concursable, en la cual va a haber un cupo de películas y con la que el comité no va a estar obligado a cumplir el cupo sino que va a elegir a las que se lo merezcan, va a haber un premio que apoye paralelamente el desarrollo, para que el apoyo sea mayor. Otro de los criterios que subyacen como criterio general es lo que tiene que ver con consolidar institucionalmente el organismo, de forma tal que se extendieron funciones al Consejo Asesor que no están establecidas estrictamente en la ley, como la facultad de designar los comités que van a evaluar desarrollo de proyectos, guiones y cortometrajes. Esto es una medida promovida desde el INCAA por Alejandro Cacetta para dar un mayor grado de transparencia respecto del manejo de los fondos públicos.

 

El presupuesto entonces es de 900 millones…

Hay una proyección aproximada respecto de los fondos que van a insumir todo este programa, que es de aproximadamente 930 millones de pesos.

 

Solo de fomento, no de funcionamiento general.

No, esto es para este programa específico; para este Plan de Fomento es que el INCAA da no solo subsidios a películas nacionales sino también un programa de desarrollo de proyectos, guiones y cortometrajes. Cuando se habla de ese presupuesto, se refiere a eso.

 

En líneas generales se podría decir que se duplicó. Ante eran 1000 millones, de los cuales un 50% iban para Fomento.

Lo que pasa es que acá se suman otros proyectos, además.

 

¿Qué contemplan respecto de la exhibición?

Un tema central, que se trabajó en conjunto con todo el equipo del INCAA, es el de la exhibición y la posibilidad de promover la mejor llegada al público. Las áreas que tienen que ver con exhibición y medios del INCAA trabajaron muy activamente, y en ese sentido me parece muy interesante lo que se está planteando. Y cuando hablo de exhibición no pienso solo en términos de salas, sino también en cómo el público hoy accede a las películas. No se puede medir la captación de audiencias solo sobre la base de las salas cinematográficas. Se promueve, sobre todo a las películas más chicas, un mayor acompañamiento en exhibición, no solo a través de espacios INCAA sino en lo que tiene que ver con la inclusión en la plataforma de Internet del INCAA, Odeón.

 

¿Y ya saben cómo va a ser? ¿Empezarán por Odeón y después irán por otros prestadores?

En principio se va a ofrecer un subsidio de medios electrónicos variable y novedoso a nivel internacional, que va a empezar a probarse con la plataforma del INCAA con la posibilidad de extenderse a otras plataformas. Y lo que se va a establecer es que el subsidio esté ligado al sistema transaccional de VOD, el sistema por el cual cada suscriptor hace una transacción para ver una película con determinadas características. Tendrá una única transacción por usuario y se establecerá un lapso de ocho semanas con el subsidio. Obviamente que, si una película funciona mejor, se verá si se puede extender ese tiempo. O sea que ese subsidio es obligatorio para las películas de convocatoria, y es opcional para mediana y gran audiencia. Y es obligatorio para las más chicas, porque se advierte de forma previa que tienen menores posibilidades para conseguir licencias, entonces se los acompaña por este lado. Es una ayuda. En todos los casos es un subsidio que se agrega, que no existía antes. Y el fin es que tenga un mayor acceso al público.

 

En esos casos, ¿el productor accedería al equivalente de esas ocho semanas de Odeón si entrase en otra plataforma?

En principio lo haríamos solo en Odeón, pero está todo a prueba porque no existe internacionalmente, y el monto es fijo. Y las ocho semanas tienen que ver con que es lo que suele durar este tipo de consumo; no es presupuestario ni de otra índole. Una última cosa que me gustaría decir es que hasta ahora el subsidio de medios electrónicos establecía una cesión a favor del organismo, no solo para INCAATV sino para cualquier medio que establece convenios, y por su amplitud termina siendo excepcionada en todos los casos, con lo cual casi diría que no es un problema de la dimensión que tiene, sino que por esa dimensión terminó siendo inexistente. Desde ese punto de vista se establece en el nuevo Régimen de Fomento que todos los productores que accedan a los medios electrónicos tendrán la posibilidad de que después de una ventana amplia se faculte al INCAA para exhibirla en INCAATV con la posibilidad de extender autorización a la TV Pública y otros canales públicos provinciales. También que se le otorgue la posibilidad de ser incluida en la plataforma de Odeón, y que forme parte de su librería. Para esto tendrá una determinada ventana de exhibición (masiva, cuatro años; convocatorias, dos; y uno para Odeón) con un lapso determinado.

 

Convertir el visionado del público, a través de la ventana de Internet, en un beneficio económico directo para los productores es una verdadera modernización. Algo que se estaba necesitando.

Sí, y respecto de eso quiero rendir tributo a quienes desde el sector cinematográfico promovieron la reforma de la Ley en 1994, porque su estructura permite que hoy podamos adaptarnos a los tiempos que corren y moldearla a las necesidades del presente.