La “Sintonía Fina” en las salas

Tras doce años en los que estrenó alrededor de 230 películas argentinas en el país, la distribuidora de Pascual Condito dejará de hacerlo a partir del próximo mes. Las consecuencias de la intervención de la Secretaría de Comercio en la distribución.

Nota publicada en la edición 137 (junio de 2013).

Finalmente, el 22 de abril pasado, el ícono de la distribución del cine argentino hizo pública una carta enviada a los productores por medio de la cual anunciaba que, a partir del próximo 31 de julio, y luego de 32 años como distribuidor (12 abocados al cine nacional), dejaría de hacer estrenos a nivel local, “cansado de esta lucha diaria que no le hace bien a mi salud.” En la misma, quien alguna vez declaró que el “el cine argentino me salvó la vida”, aducía “no tener las mismas herramientas para competir” con las majors, quienes, en 2012, tras las exigencias, en 2011, de la Secretaría de Comercio, de que distribuyeran cine argentino, se quedaron con el 76 por ciento de las entradas de cine nacional (ver gráfico 1). Como se detalló en la edición 133 de esta revista, quien en 2010 supo colar cuatro títulos entre las diez películas nacionales más vistas, dos años más tarde debió recurrir a una reposición como Esperando la carroza para lograr lo que ahora se ha vuelto una proeza. Seducidos por la posibilidad de estrenar en más y mejores salas, por acceder a otros mercados y ventanas (como el cable premium), a una mejor y más barata difusión tanto en vía pública como en medios gráficos y audiovisuales, e incluso a financiamiento para copias y publicidad, entre otros beneficios que difícilmente podían obtener de distribuidoras locales, apellidos como Burman, Caetano, Galardi y Sorín, pasaban ahora a las filas de la majors, en especial Disney, que se convirtió así en el principal distribuidor del cine argentino. La filial con sede en Olivos, por su parte, aprovechó la demanda del gobierno para concentrar casi toda la oferta argentina más atractiva en términos comerciales, y así poder acumular “market share” ante las demás majors que aparecen agrupadas en la vereda de enfrente: las filiales argentinas de Warner y Fox conforman un “joint venture” (una empresa conjunta), al igual que Universal y Paramount a través de UIP, a la que en 2012 se sumó Sony, que le delegó sus operaciones tras retirarse del país. Extendiendo su red de alianzas a otras productoras y a Telefe (solía tener un vínculo casi exclusivo con Patagonik y Canal 13), logró expandir su catálogo, diversificar su riesgo, y en definitiva, reforzar su posición estratégica en el mercado. Como se evidencia en el gráfico 2, en los últimos dos años fue notable la progresión en la proporción de estrenos argentinos y de la participación en el total de espectadores de películas locales por parte de Disney.

En ese proceso de migración del cine local a las compañías extranjeras (oportunamente descripto en esta nota, entre otras), más películas argentinas pudieron potenciar sus posibilidades comerciales, mientras los distribuidores locales se fueron quedando con las manos vacías, lo que afectó seriamente sus posibilidades de supervivencia.