"La afinadora de árboles": Un universo sensible

Con su tercera película, Natalia Smirnoff continúa su viaje por mundos internos ricos en matices y descubrimientos. Hablamos con la realizadora sobre su nuevo filme, protagonizado por Paola Barrientos.

Con “Rompecabezas” y “El Cerrajero”, Natalia Smirnoff se caracterizó por construir mundos particulares, con personajes que descubren nuevos talentos o capacidades que los extraen de una vida gris o rutinaria llevándolos por nuevos caminos.

Algo similar -pero distinto en su ejecución- es lo que puede verse en su tercer filme como realizadora, “La Afinadora De Árboles”.

En “La Afinadora De Árboles”, Smirnoff explora el universo de una artista especializada en literatura infantil, que decide instalarse en las afueras de la ciudad con su familia para terminar un libro en el que viene trabajando hace tiempo.

Clara (Paola Barrientos) se reencuentra con su pasado y a la vez comienza a transformarse, recuperando espacios perdidos de su vida y exigiendo a su entorno la posibilidad de comprenderla en su nuevo estado.

En “Rompecabezas”, su opera prima, María Onetto llevaba las riendas -junto a Arturo Goetz- como una mujer que aprovecha un gran talento oculto para resolver puzzles. En “El Cerrajero”, una Buenos Aires cubierta de una niebla densa y misteriosa era el escenario para los personajes de Érica Rivas y Esteban Lamothe, quien descubría que tenía visiones sobre sus clientes al momento de arreglar las cerraduras de sus hogares.

En esta ocasión, a la pareja central la conforman Paola Barrientos y Marcelo Subiotto. Sobre el proceso de construir este nuevo y particular mundo, la directora le confiesa a Haciendo Cine: “Fue un proceso muy distinto a las otras producciones que hice e incluso a la que estoy escribiendo ahora. La historia la pensamos con Érica Rivas como algo para improvisar y filmar en 20 días. Hasta imaginamos a Valeria Bertucelli como protagonista. Pero después todo fue mutando. Un poco tiene que ver con mi edad y con la reflexión de que nos preparan en la vida para cumplir sueños, pero no para ver qué pasa después”.

“La protagonista es una ilustradora de libros álbumes, que gana un premio importante y decide, para tener más tiempo, mudarse a Maschwitz donde vivió de chica. Se encuentra con un ex novio carnicero y con su hermano, que ahora es cura. La historia tiene algo que la hace entrar en crisis con el libro que está escribiendo, la van a editar afuera, pero empieza a tener problemas para escribir, entra en una Iglesia a enseñar a dibujar a los chicos y hace lío ahí”, suma.

Como ella detalla al principio, la elección de la protagonista femenina fue cambiando hasta finalmente recaer en Paola Barrientos quien, tras un papel de reparto en “Amor Urgente”, vuelve al protagónico tras “El Peso De La Ley” (2017), papel que le valió no pocos galardones.

Sobre esta elección, Smirnoff detalla: “Había visto a Paola en un ejercicio cuando estudiaba puesta en escena con Augusto Fernández y ella no era aún conocida. Era un ejercicio sobre una mancha en un vestido de novia y quedé fascinada. Después, con el tiempo, la vi en 'Estado De Ira' y de ahí la imaginé para el personaje. Muchas veces la vi partiendo su evolución desde el enojo y por eso acá no quise que fuera así. Que fuera otro lugar de reencuentro del no saber, como desde la sorpresa: esa sensación de vacío que da el no reconocerte a vos mismo, como que estás en un huracán y no lo podés frenar. Simplemente te dejás llevar”, dice Smirnoff sobre la protagonista, que está acompañada por Marcelo Subiotto, Diego Cremonesi, Matías Scarvasi y Oliverio Acosta, entre otros.

“Clara no se está relacionando comúnmente con los personajes con los que se reencuentra y, justamente eso, y sentirse más cómoda que nunca es lo que hace el shock. Paola por suerte se crió en San Fernando, vivió en Capital y volvió ahora por ahí. Conoce la idea del suburbio y el agua; de hecho, rema muy bien. Fue un milagro lo que hizo en el río, llevando la cámara y mucho más. En ese volver entendió cómo se ve, qué ve el otro y el cuestionamiento. Es volver a lo que eras vos mismo. Trabajamos mucho a partir de algo muy cuidado, una mujer cuidada estéticamente en sus modos del comienzo y a la que, de a poco, se le van perdiendo cosas. Eso me pareció super interesante”, agrega.

En la película, el personaje principal se relaciona con un merendero y comienza a desarrollar tareas asociadas al arte con niños y adolescentes del lugar. Esas escenas se filmaron en la localidad de Dique Luján con chicos de la zona. Al respecto, la directora detalla: “Quería trabajar con chicos de Dique Luján que en realidad van a ese comedor. Es una Iglesia que hace muchas cosas asociadas a la cultura. La descubrí seis meses antes de filmar y empecé a ir porque quería hacerlo de verdad. Es gente que no tiene una aproximación a la actuación, les produce mucha vergüenza y fue super rico lo que pasó. Seguí yendo después de filmar, pero en medio de la crisis se complica. Es gente muy golpeada por la situación económica. Fuimos después con Paola y Matías, muchas, muchas veces. En el proceso seleccioné a los tres que quedaron, fue un proceso de entrega mutua. Fue una experiencia filmar allí, real, transformadora de verdad, de intercambio, de entrega. Eso hermoso que tiene el cine en el que sucede algo y que transforma la dimensión humana. Para mí fue muy rico”, indica.

 

CREANDO MUNDOS ANIMADOS

Para recrear algunas de las escenas en las que se ve la creación del personaje de Barrientos copar la pantalla, la directora eligió representarlas a través de secuencias animadas.

Sobre el proceso creativo, Smirnoff detalla: “La película, para mí, y ya desde el guion, siempre fue una gran pregunta sobre la creación: lo concreto, lo que viene de afuera, lo que viene de adentro. Siempre me interesa trabajar sobre algo de los oficios o los hábitos en general, es algo que me persigue, como pasó en 'El Cerrajero' y 'Rompecabezas'. Me preguntaba mucho cómo reflejar la mente de esta persona creando, imaginando un libro, que es mezcla de imagen y texto. Entonces la animación me pareció como un buen recurso para mostrar, y elegimos la técnica de stop motion digital, pero a fotos varias, es como un recorrido que se fija. Investigué mucho con varios amigos que conocen de animación para ver qué técnica reflejaría mejor este proceso mental”, dice Smirnoff.

Sobre su carrera como realizadora centrada en universos femeninos, reflexiona: “Yo empecé hace 20 años en cine, en el área de casting, y hubo rodajes en los que era la única mujer. Las escuelas de cine, sumado a buenos modelos como el de Lucrecia Martel, generaron una base y apoyo para la confianza. El cine es muy femenino narrativamente y eso no puede no durar, no llegar. Siento que todos los programadores de los festivales son hombres, en la distribución son hombres. Siempre hay una pata que falta y la mirada femenina es diferente a la masculina”, concluye mientras aporta ideas sobre el rol de la mujer en el cine.