La balada del mutante solitario

Logan, de James Mangold

Loganquiere ser varias cosas en una sola película. Por un lado, es la despedida de Hugh Jackman del universo X-Men (al menos por ahora; ya se sabe que este tipo de decisiones actorales pueden ser modificadas al instante cuando aparece una buena pila de billetes), lo cual significa el adiós dentro del universo al personaje que lo hizo famoso e icónico. Y la verdad que Jackman, junto con Patrick Stewart e Ian McKellen, fue uno de los grandes aciertos de la franquicia. Por algo han continuado volviendo a lo largo de las décadas, como moneda de cambio ante los fans desesperados. Amparada en el carisma de estos tres actores, la saga X-Men tuvo, película tras película, algunos escasos puntos altos y una interminable cadena de intrascendencias, especialmente desde el retorno de Singer. Además, Logan busca insertarse dentro de la tradición del western y, particularmente, dentro del tropo de “hombre comprometido moralmente pero con alma noble en el fondo que es arrancado de su retiro para un último trabajo”. En ese sentido, una de sus referencias más directas es Unforgiven, la película que inicia el western posmoderno.

Logan, como William Munny, ha matado mucho, ha visto cosas horribles; lo único que quiere es olvidar y, de ser posible, morir, algo que su célebre factor curativo le impide. Pasa sus días como chofer de limusina y cuidando a un Charles Xavier senil y enfermo cuyo cerebro y poderes están fuera de control. Los mutantes han desaparecido. A los X-Men les pasó algo horrible que no se explicita. Logan y Xavier son los últimos vestigios de una idea que ha llegado a su fin, atrapados el uno con el otro, un hijo enfermo que tiene que hacerse cargo de su padre gagá. Hasta que aparece una niña misteriosa con poderes a la que Logan debe salvar, lo cual se convierte en su última chance para redimirse y, simultáneamente, resucitar a toda la raza mutante. A partir de allí se sucede la clásica road movie de persecución e intento de llegar a un determinado punto antes que los malos.

Basada muy libremente en un cómic de Mark Millar y Steve McNiven (Old Man Logan), del cual toma exactamente una idea (Wolverine viejo) para luego reconstruir la historia con elementos propios de la franquicia cinematográfica, Logan adolece de muchos de los vicios de las otras X-Men: carencia de imaginación visual, mediocridad de las set-pieces y los escenarios (una vez más, esos bosques canadienses por los que los mutantes corren desde el año 2002), falta de buenos villanos que no sean Magneto (en esta ocasión tenemos a Richard E. Grant –desperdiciado por completo– haciendo de un sub-Stryker y a otro escuadrón de la muerte de matones intercambiables), y una fotografía chata en tonos amarillos y marrones que supongo que quiere denotar agotamiento y ocaso pero termina siendo simplemente aburrida, además de que es una paleta que ya cansó en el cine de acción moderno.

Hay algunos momentos buenos en el camino entre el trío/familia disfuncional formado por Laura (la niña mutante, que tiene su equivalente famoso en la historieta), Logan y Xavier. Es curioso cómo el peso actoral ha terminado generando que la relación pupilo-profesor que en la historieta recae en Cíclope en el cine se haya terminado estableciendo entre el canadiense de las garras y el pelado. Esos momentos tranquilos pero llenos de remordimiento por parte de todos los involucrados –con un Patrick Stewart que, como siempre, da lo mejor de sí mismo– podrían haberse extendido y, sobre todo, hecho más extraños, menos trillados, con mejores diálogos, y quizás estaríamos ante una película mejor. Lo que tenemos, sin embargo, es una buena intención llevada a cabo con herramientas muy limitadas.

El problema fundamental es que no hay nada en esta película que otras no hayan hecho mejor antes. Como película de los X-Men sigue sumida en la cenagosa estética pseudo realista que es la marca de Singer y dominó la franquicia desde siempre. Como película de ocaso y redención, como reflexión sobre la moral humana, es una revisión simplona de cosas que aparecen mucho mejor en la anteriormente mencionada Unforgiven, en Children of Men, en True Grit o A Perfect World. Debemos estar tranquilos, al menos, sabiendo que finalmente Hugh Jackman puede descansar del personaje que lo inventó y lo atrapó como actor. Dios sabe que el pobre hombre se lo merece.

 

Logan

De James Mangold

2017 / Estados Unidos / 135’

Estreno: 2 de marzo (Fox)