"La Chancha": El pasado que no se va

Esteban Meloni y Gabriel Goity protagonizan la primera película en solitario de Franco Verdoia que puede encontrarse en cine.ar

El  realizador  Franco  Verdoia propone, en “La Chancha”, un viaje autobiográfico hacia la vida de un hombre  que se  topa, sorpresivamente, con su pasado. En ese reencuentro los recuerdos acerca de su niñez y de cómo se la arrebataron, se entremezclan con un presente en donde el silencio ya no es una opción.

Protagonizada  por  Esteban  Meloni, Gabriel Goity, Gladys Florimonte, Raquel Karro y Rodrigo Silveira, HACIENDO CINE dialogó en exclusiva con ellos para conocer detalles de una película que cuenta con un cuidado trabajo de arte de Cristina Nigro  y  fotografía  de  Joa  Castelo Branco y que por primera vez se anima a contar en el cine nacional una historia que desafortunadamente se replica por miles y continúa acechando a niños y adolescentes.

Este es el debut en solitario detrás de cámaras para Verdoia. Sus dos f ilmes anteriores, “Chile 672” (de 2006) y “La Vida Después” (de 2015), los realizó en codirección con Pablo Bardauil. Hay un motivo especial por el que Verdoia eligió esta historia para empezar  su  carrera  en  solitario.  “El  relato que se me aparecía era tan íntimo y personal que difícilmente lo hubiese podido hacer con otro”, explica. “Quería batallarlo solo. Era algo que había experimentado en otras disciplinas, y para esta historia sentía que era natural el proceso de contarla solo. En un punto, lo que le sucede al protagonista de “La Chancha” es muy autorreferencial: fue muy sufrido, pero empezó con mucho viento a favor, con una beca para trabajar el  guion  en  España.  Creo  que  en  un punto  subestimé  lo  que  tenía  por  delante: una producción que terminó siendo grande, filmada en exteriores, con animales, niños, en aerosillas, y la bomba me explotó en el set. Fue complicado”, dice Verdoia sobre el proyecto.

“La posibilidad de contar esta historia  se  la  debo  a  mi  terapeuta,  quien me permitió abrir una parte de mi vida, del abuso, de las consecuencias. Gracias a ese trabajo comencé a preguntarme muchas cosas a nivel personal y  tratar  de  correr, en el relato, el tinte biográfico. De ahí surgió la base de la historia: ¿qué pasaría si alguien que sufrió en el pasado  se  encuentra  con  aquel  otro que le hizo mucho daño? Una suerte de “La Muerte y la Doncella”, la película de Roman Polanski.

 

EL TRABAJO EXTERNO DEL TRABAJO INTERNO

En base a esa experiencia catártica, Verdoia preparó una primera versión del guion, a la que continuó afinando a partir de una beca que le permitió centrarse en la escritura por varios meses. “Gracias a eso entré en el suspenso, desplegando la información a lo largo de la película. Sin esa información, sabés que al protagonista le pasa algo: lo ves perturbado, pero no tenés el detalle fino”, suma.

El abuso a un personaje masculino por parte de otro hombre no es una variante  que se haya encarado  en el cine argentino, y, según el director, no resulta un tema fácil de aceptar para una buena parte de la audiencia que ya pudo ver la película previo a su estreno. “Sé que la película genera rechazo; se sintió en varias ocasiones en que la mostramos. Pero esto sigue pasando; no solo dejando marcas terribles, sino que hasta se naturaliza. Creo que eso tiene que ver con la falta de visibilidad del tema”.

Sobre su experiencia personal que propulsó la historia, Verdoia siente que “gracias a la película  voy  a  poder  darle  un  cierre.  Es como un duelo: liberador, un alivio”.

Sobre  el  estreno  virtual  a través  de la señal de cable CINE.AR TV y la plataforma CINE.AR PLAY, el realizador se explaya: “Los tiempos han cambiado.  Uno tiene esa  cosa  romántica del cine en el cine, pero de hecho me siguen escribiendo personas todo el tiempo para hablar o comentarme cosas de mis otras películas que hace tiempo están en la web. Obvio que uno quiere celebrar con el equipo, pero seguramente podamos darnos una revancha más adelante en pantalla grande”.