"La fiera y la fiesta": A la vanguardia del cine

Geraldine Chaplin y Udo Kier encabezan el ecléctico elenco de un film inasible, potente, vanguardista. Haciendo Cine dialogó con los directores para conocer más de la propuesta.

 

Los directores Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas vuelven al cine con “La fiera y la fiesta” un viaje hacia la obra de un realizador emblemático como Jean-Louis Jorge y un homenaje cinematográfico en desarrollo.

¿Cómo es continuar trabajando como dupla creativa?

Es algo que se nos da muy natural, una repartición muy orgánica según el proyecto y sus necesidades. En este caso en particular yo, dado su vínculo familiar con el personaje estuve más envuelta con en la investigación, Israel la parte más técnica de la escritura. Durante el rodaje yo trabajé más de cerca con los actores, Israel en  la fotografía y aspectos más técnicos.

En esta oportunidad, y al tener cierta cercanía familiar con la figura del director, ¿fue más difícil congeniar las ideas?

De alguna manera sí, pero el hecho de que teníamos un guión muy abierto, y personajes reales que aportaban a la narración ayudaron  a distender los desacuerdos y dejarnos llevar.

¿Cómo seleccionaron al cast?

Fue un proceso bien largo, desde que nació el proyecto en 2015, con la idea de una reunión de un grupo de amigos de Jean-Louis Jorge, cada uno representando una época y localidad. Pensamos desde un inicio en la posibilidad de contactar a sus amigos a modo de investigación, de recibir su consentimiento y si se daba la magia invitarlos a participar de alguna manera en el proyecto. Edwige Belmore, su compañera más cercana en la etapa Paris (1975-80), estaba enferma cuando iniciamos el proyecto, y falleció antes del rodaje; ella fue una gran inspiración para la creación del personaje que interpretó Geraldine Chaplin. Luis Ospina fue amigo de JLJ desde 1970 mientras hacían sus estudios de Cine en California; su dedicación y dominio del arte de la investigación nos inspiraron mucho y guiaron durante todo el proceso de escritura. Pocos meses antes de iniciar el rodaje, cuando ya teníamos el guión mas o menos claro, nos animamos a enviárselo y proponerle acompañarnos durante el rodaje; el mismo escogió el nombre de su personaje. A parte de los amigos extranjeros, hacía falta un amigo local, que hiciera la función de host/productor: Jaime Piña, quien fue amigo de JLJ en Santo Domingo, y quien realmente era productor (no actor) fue perfecto para el personaje. Todos ellos son de alguna manera íconos del cine.Hacía falta un personaje de fuera del grupo, los productores nos propusieron a Udo Kier, todo lo que él representa encajaba perfectamente en nuestro relato; ícono del cine gótico, que ha representado a Drácula en varias ocasiones, participado en muchas pelis de vampiros. Los personajes que están detrás de cámara están en sus setentas, son jóvenes con muchas experiencias y arrugas; los de delante de cámara son jóvenes bailarines o modelos. El contraste entre generaciones es muy sugerente.

 ¿Cuánto tiempo les llevó pensar este homenaje sin ser una biopic ni un documental?

Pasamos tres años concibiendo el guion antes de rodar, pasamos por versiones completamente diferentes una de la otra, nos tardamos en encontrar el tono y lo que queríamos decir. Fue más cuestión de poner muchos elementos en la canasta y jugar con ellos a la hora de rodar; lo cual a la hora de editar tomó bastante tiempo.

Otra vez Geraldine, y además ustedes logran que ella se anime a todo, ¿cómo es volver a trabajar juntos?

Desde que terminamos de rodar “Dólares de Arena” sabíamos que queríamos trabajar juntos de nuevo. El hecho de que estuviésemos viajando juntos a festivales y pasando mucho tiempo juntos mientras escribíamos el siguiente guion, lo hizo muy orgánico todo.Con relación a nuestra primera colaboración, la relación creció bastante, nos conocíamos muchísimo mejor; su aporte a la peli fue enorme.

¿Y con el ícono Udo Kier?

Él ya había trabajado con Geraldine anteriormente y quería repetir. Le llamaba la atención trabajar en el Caribe; nunca había hecho una peli en Latinoamérica. El tema le encantó y rápidamente entró en el juego a través de la improvisación, el llamado a los recuerdos y las referencias.

Cine, familia, pasiones, exotismo, magia, ¿qué dejaron fuera de La fiera y la fiesta?

Te faltó amistad, trabajo, sueños, miedos, muerte, inmortalidad…

Creo que intentamos tirarlo todo en esta canasta.

¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso de rodaje?

El montaje y la postproducción.

¿Expectativas con el estreno en Argentina?

Esperamos que está película contribuya un poco a que el trabajo de JLJ salga a la luz; que se revalore y que precisamente las nuevas generaciones puedan conocerlo. Es difícil evaluar su legado al cine, lo que si nos queda claro es que su personalidad y sus trabajos sin duda tocaron e inspiraron a toda una generación de artistas en República Dominicana y para nuestra sorpresa fuera de la isla también.

¿Ya están con nuevo proyecto?

Sí, estamos terminando un guion que queremos filmar en el caribe mexicano el próximo año.