La guerra como locación

Durante la Guerra de Malvinas, un grupo formado por un suboficial, un cabo y dos marineros tienen la misión de cuidar y controlar la entrada estratégica del Canal de Beagle. Estos cuatro personajes aislados, con pocos recursos, vivirán una experiencia de guerra con la amenaza de invasión inglesa hasta llegar a una situación extrema. Hablamos con Alex Tossenberger, director de QTH.

Se hicieron varias películas en Argentina sobre la Guerra de Malvinas, ¿dónde hace foco QTH a diferencia de otras producciones?
Todas las películas hicieron foco en el escenario de Malvinas. Esta es una película acerca de la Guerra de Malvinas pero que ocurre en lo que se llamó el TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur), en el continente, en Tierra del Fuego. Es otra mirada del tema.

¿Por qué te interesó abordar este tema?
Porque soy parte de esa generación y porque considero que la guerra fue y representa mucho más que ese acontecimiento terrible para nosotros. Creo que fue una guerra del Atlántico Sur, con la participación continental y las Islas como parte de nuestro territorio donde están en juego las riquezas del mar, la Antártida y sobre todo el control geoestratégico del Cono Sur.

¿Cómo te documentaste, y se documentaron los actores, para recrear este escenario? 
Hubo varias líneas de documentación. Por un lado, material periodístico y publicaciones. También estuvo el contacto con grupos de veteranos y de personas que fueron movilizadas al sur. Los actores contaron con charlas con veteranos.

La película se filmó en Tierra del Fuego, ¿cómo fue el rodaje en esa locación? 
Tierra del Fuego es la provincia que hoy quizá más vive el sentimiento de Malvinas, sea por lo que pasó o por su proximidad; lo cierto es que Malvinas es uno de los temas de mayor arraigo en la identidad fueguina. Su condición de insularidad y haber filmado en un extremo de Tierra del Fuego como es la entrada del Canal Beagle nos da una dimensión de lo importante del trabajo aislado y solitario que se hace para el cuidado de nuestra soberanía. Logísticamente ha sido todo un desafío para la producción, un lugar aislado tan bello como hostil, poco conocido a los ojos de la mayoría de los argentinos. La locación ha sido un elemento fundamental en en nuestra historia. 

QTH es tu tercer largometraje, ¿qué aprendiste de tus anteriores dos películas para poner en práctica y experiencia en tu nueva producción?
Sin lugar a dudas uno va aprendiendo sobre cada película y sobre errores cometidos, a lo que deben sumarse las nuevas tecnologías y formas de lenguaje que exigen actualizarse. Creo que la producción se ha vuelto más dinámica, con la formación de nuevos grupos de trabajo, pero con mayor exigencia profesional. En este caso experimentamos una nueva forma de producir, acelerando los tiempos y eficacia sin que eso resulte un prejuicio para la película, todo lo contrario.