"La mujer de al lado": Los opuestos se atraen

Hablamos con Griselda Siciliani y con Germán Palacios, protagonistas de la versión teatral de la exitosa película de Mariano Cohn y Gastón Duprat

Griselda Siciliani y Germán Palacios encabezan “La mujer de al lado”, obra que adapta al teatro “El hombre de al lado”, y que marca el debut en las tablas de la dupla conformada por Gastón Duprat y Mariano Cohn. HaciendoCine dialogó con Palacios y Siciliani para conocer más de este relato que propone una guerra entre vecinos a partir de la decisión de uno de ellos de hacer una ventana sin consultarle al otro.

¿Esto es un enfrentamiento de civilización y barbarie?

Siciliani: Ni siquiera, civilización casi nada, es más barbarie.

Conocemos la película, acá Daniel Aráoz se transforma en mujer ¿qué cambia?

Palacios: Por suerte para mí (risas).

Siciliani: Mucho, el conflicto de base está, aparecen otros colores, es más compleja, agrega algunas cosas, ya la película tiene recovecos, pero acá es más complejo, entre un hombre y una mujer que se atraen.

Palacios: Es más interpelante, son personas de dos clases sociales completamente diferentes y son un hombre y una mujer, hay una tensión sexual todo el tiempo, tamizada por el vínculo, complicado, ella es muy contundente en cuanto a su defensa de sus requerimientos.

Siciliani: Ella en principio transgrede la ley, lo que hace es ilegal, es una psicópata, no es emblema del feminismo, es un personaje excepcional, pensás que va a ser una heroína, pero no lo será tanto, o por momentos sí, con causas nobles. Para mí lo más lindo es que se temen.

¿Y se atraen?

Siciliani: Sí. El miedo al otro, el miedo al distinto.

Palacios: El prejuicio. Se atraen, pero es interesante porque la obra es bien argentina, con un conflicto bien argentino, trabaja sobre el prejuicio, todos hemos tenido conflictos así con algún vecino, por lo que sea,  y la anécdota no tiene más pretensión que eso, solo que lo que profundiza todo es las características de los personajes.

Apareces como una mujer contundente en el afiche, y el agujero que hacés hasta queda chico…

Siciliani: Sí, es un poco así, la gráfica es muy clara, quiere más o quiere eso que decidió que quiere, y si le dicen que es ilegal, prohibido e invade la privacidad del otro personaje, pareciera no importarle o quiere establecer otro paradigma, quiere sol, pero dice que además lo ven desde otros edificios.

Palacios: Qué te molesta esto, si hablo por teléfono mientras manejo y tengo la otra mano libre, por ejemplo. Y pasa algo que además uno puede identificarse y asociarse con otras cosas, como “Casa Tomada” de Cortázar, de Ionesco, los personajes quedan en el conflicto librados a su alma, es un teatro que no tiene una gran escenografía, sino de los actores a los vínculos, es una propuesta interesante.

Siciliani: Cada uno con sus instrumentos y compañeros, está buenísimo, es como estar en el medio del bosque, salvaje.

Palacios: Despojados.

¿Qué les pidieron los directores?

Siciliani: De todo.

Palacios: Me encanta trabajar con ella, es deliciosa, está muy viva, era clave acá la compañera, y nos llevamos muy bien.

Siciliani: Yo me volví loca cuando me dijeron que era él, lo he visto trabajar mucho, en muchos lugares, y tenía la fantasía de conseguir este vínculo que conseguimos y nunca sabés si lo conseguís, pero lo hicimos. El conflicto lo construimos entre los dos, a la fuerza, está el libro…

¿Te tiene que asustar?

Siciliani: Sí, e interpelar, porque si no como intérpretes no se vería bien, estamos mandados a hacerlo.

Palacios: Para que sea de verdad. Ahora queremos mostrarla al público y tener devolución, porque en definitiva es una comedia, oscura, pero comedia.

¿Buscaron referencias en películas más allá de la que inspiró la obra?

Siciliani: En mi caso no, porque apenas lo leí, me sentí reflejada, y pensarás, “huyámosle a Griselda”, o reflejarte con el personaje de él. El conflicto lo sentí cerca, después le busqué la forma, no me sentí que tenía que ir a buscar algo muy lejos, sí busqué mi propia rudeza, para hacer la psicópata, lo encontré, lo tengo, por suerte menos que el personaje.

¿Qué cosas hicieron para que el vínculo aparezca rápidamente?

Siciliani: Coger (risas).

Palacios: Coger bastante (risas).

Siciliani: Re truchos.

Palacios: Estamos en el escenario hace más de un mes, ella está secuestrada, estamos trabajando y es una construcción que en principio se da o no, y acá con ella se dio, hay veces que por más que estés años trabajando no aparece. Por suerte pudimos construirlo.

Siciliani: Sí, intensamente y velozmente lo hicimos.

Palacios: Tiene que ver con la capacidad de juego, ella es juguetona, se divierte y juega, y yo también concibo al teatro como un juego, más allá que hagas una tragedia, el teatro es siempre juego, entonces a partir de lo lúdico es que nos entendimos.

¿Por qué hay que verla?

Palacios: Invito a que vengan a ver a Griselda Siciliani al Multiteatro, que es como una segunda casa, nos sentimos en familia con Carlos Rotemberg y Tommy Pashkus.

Siciliani: Porque es una obra nacional, un conflicto muy argentino, nos sentimos muy interpelados y reflejados en el conflicto y personaje por más lejos que nos creamos de ellos. Está Germán Palacios, increíble, y somos además ocho en escena, María Ucedo, Alejandro Viola, Isidoro Tolcachir, Paloma Sirvén, Facundo Aquinos y Thomas Lepera.

La mujer de al lado, que se puede ver todos de miércoles a viernes a las 20.30, los sábados a las 20 y 22 y los domingos a las 20 horas en Multiteatro Comafi.