La verdad incómoda

Los documentales no solo presentan historias, también presentan mundos. El director Jeff Zorrilla desnuda en Monger una sociedad escondida que se manifiesta en la oscuridad de la noche, cuando todos duermen. Entre secuencia y secuencia, el director expone los códigos del turismo sexual en Argentina, generando preguntas que cuesta responder.

De padre cubano y madre norteamericana, Jeff Zorrilla es un director nacido en Estados Unidos que en 2010 vino a vivir a Argentina. Luego de presentar alrededor de, literalmente, todo el mundo sus cortos en Super 8, ahora estrena su primer largometraje, Monger, un documental sobre el turismo sexual en Buenos Aires. Utilizando como título de su película un término que alude a los individuos que cometen actos desagradables, Zorrilla les hace marca personal a sus sórdidos protagonistas (un guía sexual, un cliente en plena gira y un ex monger que pelea por la custodia del hijo que tuvo con una meretriz) en un seguimiento que contrasta las luces de la ciudad con la oscuridad de un universo clandestino.

 

Tu película toma el punto de vista de los mongers pero no los juzga, y esa puede ser una de las razones por las que puede generar polémica y dar lugar a que el público piense que estás a favor de los mongers. ¿Compartís esta idea?

Yo no diría que la postura de la película es imparcial sino manipuladora. Nuestra idea fue forzar al espectador a asumir el punto de vista e ideología de estos personajes. Usamos el recurso de la voz en off e intentamos darlo vuelta; en el género documental, usualmente, la voz en off equivale a la razón o a la verdad pero en Monger reproduce el discurso del machismo inherente a nuestra sociedad. Lo que intentamos con esto es poner la responsabilidad acerca de cómo se interpretan estas imágenes y palabras en manos del espectador. Creamos incomodidad para generar autorreflexión. Si la película bajara una línea marcada daría una sensación de tranquilidad, donde todos podemos estar de acuerdo con lo que vemos y sentir que estamos “del lado correcto”.

 

La vida de los mongers puede ser tomada como una metáfora acerca de la relación económica entre el primer mundo y Latinoamérica.

Personalmente me interesaba lo que pasa cuando estos mongers adoptan la ideología neoliberal como filosofía de vida, cómo los afecta en lo personal. Es un conflicto entre lo que ellos creen que es el mejor de los mundos posibles y la realidad cotidiana que viven, que es de mucha soledad y vacío. Ellos eligen sus destinos según la situación económica: buscan los lugares que están atravesando crisis porque eso significa un beneficio para ellos. Todo esto me transmitía una analogía llamativa del neoliberalismo en cuanto a la relación del primer mundo con el tercero.

 

Mongertiene una dimensión que trabaja en segundo plano que tiene que ver con mirar a Buenos Aires con ojos de extranjero, por sus protagonistas y por vos mismo.

Como estadounidense me fascina la ignorancia de mis compatriotas sobre el mundo más allá de las fronteras de Estados Unidos. El mejor ejemplo de esto se ve en los tours guiados por Ramiro, es ridículamente obvio que no tiene la menor idea de lo que está hablando. Creo que mi rol como director fue clave porque como varón y gringo habilité que me dijeran cosas que nunca les hubieran dicho a un argentino o a una mujer. Cuando al irse del país Alan dice que Argentina es una mierda tenemos que entender que viene de alguien que nunca intentó entender una cultura que le es ajena por lo que es, sino que siempre la pone en comparación a la propia.

 

En el Festival de Mar del Plata Monger generó debate. ¿Cómo fue esa experiencia?

Como era la primera vez que se mostraba la película, sin mucha expectativa previa, cuando prendieron las luces en la sala y miré al público parecía como si los hubiese chocado un camión. Algunos criticaban que la película no hiciera una condena explícita de los discursos y acciones que retrata, y por el otro lado que no hubiera suficiente presencia de la mujer. Son críticas muy entendibles; de hecho intentamos manipular los recursos del documental para generar esos cuestionamientos como punto de partida para el debate que nos interesa. En cuanto a la representación de la mujer, fue una decisión clave en el montaje, queríamos trabajar la mirada masculina y la misoginia inherente al mundo monger como expresión de una sociedad patriarcal.

 

Sos un militante del Súper 8 y en Monger usás muchas imágenes filmadas en ese formato. ¿Cómo definís la relación que tenés con el Súper 8 y qué aportes pensás que puede darle al cine actual?

El trabajo en cine se parece cada vez a un videojuego, y el fílmico para mí es muy importante porque me ayuda a volver a lo real y lo táctil del cine, en estos días en los que el 90% de mi tiempo transcurre frente a una pantalla. Me gusta ocuparme de todo el proceso, desde la filmación pasando por el revelado hasta la proyección, y en cada uno de esos pasos siempre queda una huella personal (en mi caso usualmente desde el error) que crea un resultado único. A través de esos errores siento que dialogo con la realidad de una forma que no puedo lograr con lo digital.

 

Monger

De Jeff Zorrilla

2016 / Argentina / 72’

Estreno: 17 de agosto (Fuera de la Común)