Lado B

Luego de haber transitado más de 25 o 30 años en la música, Willy Crook, Claudia Puyó, Gustavo “el Vasco” Bazterrica, Ica Novo, Tito Losavio aparecen en este documental que cuenta sus pensamientos más profundos sobre la música. El club de los 50 muestra lo difícil que es sobrevivir de la música siendo auténticos. Hablamos con su director, Sergio Cucho Costantino.

¿Cómo nace el proyecto de El club de los 50?

El proyecto nace a partir del conocimiento profundo sobre los artistas convocados y los momentos que vivo con ellos. En algún momento pensé que no solo mis ojos debían ver esto. Empecé a filmar momentos íntimos y públicos de cada artista, hace cuatro años, y así se fue formando la idea, para concluir en un film musical a favor de la música y la verdad que ellos expresan.

 

¿Por qué decidiste que la película sea en blanco y negro?

El blanco y negro surgió de una propuesta estética conceptual, que tiene que ver con crear un clima de nocturnidad.

 

¿Cómo hiciste para que los músicos no se intimidaran con la presencia de la cámara?

Con los protagonistas somos amigos y ya saben que, como ellos llevan su instrumento a cada lado, yo llevo mi cámara, así que durante todo el proceso se fueron adaptando, aceptando y confiando en mí. Sabían que solo el arte y la música iban a quedar plasmados en la película; lo demás, las más de 100 horas de grabación, se guarda como archivo personal bajo ocho llaves.

 

¿Qué intentabas captar en esos músicos tan particulares?

Siempre me llamó la atención conocer el pensamiento coherente plasmado en canciones y actitudes de vida, la enorme voluntad de seguir tocando en grandes y pequeños shows y ser consecuentes con ese pensamiento y su arte. Es gente auténtica de verdad.

 

¿Cómo te planteaste las jornadas de rodaje? ¿Tenías objetivos puntuales que perseguir?

El rodaje fue durante mucho tiempo, casi cuatro años, y no había objetivos. Era cuestión de filmar y luego armar un rompecabezas con una estructura documental muy personal; siempre la realidad superaba cualquier expectativa escénica. Solo los días de grabación en el set/estudio donde realizamos escenas en fondo de chroma fueron muy pautados, lo demás fue magia.