Las mujeres de la cámara

Bajo el lema “Si nosotras miramos, el mundo se transforma”, se llevó a cabo el primer encuentro de mujeres cineastas y de medios audiovisuales. Más de 300 mujeres cis, lesbianas y trans relacionadas con la industria del cine se reunieron a discutir los ejes principales de una lucha que recién comienza.

“Nos encontramos para ser las protagonistas de nuestras propias historias, en el contexto de una participación y representación profundamente desigual en el campo audiovisual”, se podía leer en la (auto)convocatoria de este nuevo movimiento, días antes de la reunión. Por medio de un grupo cerrado de Facebook, al que se ingresa solo a través de la invitación de una de las integrantes, más de 300 profesionales mujeres cis, lesbianas y trans se encontraron en el Canal Encuentro, en el Espacio de la Memoria Ex-ESMA, para darles forma y voz a los deseos, necesidades y propuestas de cada una de las asistentes, generando, ante todo, un ámbito de debate horizontal, participativo y democrático. “Una tarde necesitaba una camarógrafa para reemplazarme en un trabajo y tuve la idea de hacer un posteo en Facebook con esa búsqueda. En dos horas tenía muchísimos comentarios y referencias a mujeres que se ofrecían para el trabajo. Mi lectura inmediata fue que necesitábamos urgente un espacio de intercambios de este tipo, y así armé el grupo secreto Mujeres Cineastas. En pocos días explotó de mujeres que se fueron presentando y la comunidad empezó a tomar forma”, nos explica Julia Zárate, una de las representantes de Mujeres Cineastas.

Entre los muchos temas que se discutieron en la asamblea predomina la necesidad de tomar posición con respecto a la coyuntura actual, elaborar los fundamentos teóricos desde la perspectiva de género, generar espacios de formación, la importancia de la federalización del espacio y el cupo e igualdad de participación en comités, jurados, etcétera. En conjunto con la convocatoria organizada en Buenos Aires, se realizaron encuentros de mujeres en las provincias de Neuquén, Río Negro, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Misiones. Los distintos focos resultantes de las reuniones que sucedieron alrededor del país se desarrollarán en comisiones de trabajo para la conformación de una asociación, la visibilización de estas miradas plurales, diversas e igualitarias, y la construcción de herramientas jurídicas para la ampliación de derechos, entre otras cosas.

“Si nosotras miramos, el mundo se transforma”, se escuchaba como grito inicial de batalla en la gacetilla que informaba día y lugar de este encuentro sin precedentes. “El lema propone ese encuentro entre la política y el arte. No vemos las fronteras porque consideramos que el arte debe ser político, tomar partido, expresarse, indagar y proponer una mirada sobre el mundo. Lo novedoso de este fenómeno es que es intempestivo, hay todo tipo de fusiones, de intercambios, construcciones horizontales, autogestionadas, y es importante destacar que es resultado de treinta años de Encuentros Nacionales de Mujeres. Encuentros invisibilizados pero que formaron las bases para que hoy estemos en la agenda política y organizadas. Algo inédito en un país que todavía está debatiendo el cupo de las mujeres en el Congreso”, nos cuentan las integrantes del movimiento.

Los objetivos que se propone el grupo no son pocos. Por un lado obtener, para el otorgamiento de los fondos estatales, un cupo del 50% en proyectos presentados por productoras mujeres y/o directoras, y lograr el cupo del 50% también en los rubros técnicos para todas las producciones. Así se asegurarían, lo que no es menor, el desarrollo y la continuidad laboral de las estudiantes de carreras audiovisuales que hoy representan más del 50% y que, llamativamente, en el campo laboral apenas suman el 10%. Por otro lado, la creación de un fondo de fomento y crédito específico para mujeres cis, lesbianas y trans cineastas y de medios audiovisuales. Entre las muchas metas a alcanzar se encuentra la organización de un festival propio de mujeres como estrategia de visibilización. Pero la lucha también se hace tangible filmando, utilizando la cámara como arma: “Los medios audiovisuales son una herramienta revolucionaria que tiene el poder de producir nuevas ideas de mundo. Ideas que sean propuestas superadoras y nuevos puntos de vista no binarios ni heteropatriarcales. Son un arma de instrucción masiva y pueden aportar a la lucha por la igualdad, la justicia y la felicidad”, reflexionan los pilares de este grupo que volverá a juntar fuerzas en persona durante el mes de mayo.