Llega "No Grites", una serie web nacional de terror: hablamos con su director, Sebastián Dietsch

Los cinco capítulos de la serie, que cuenta con episodios de horror autoconclusivos, puede verse en la plataforma Cont.ar

Por Rolando Gallego

En apariencia una simple idea como la utilizar una locación para narrar puede ayudar a producir un audiovisual, pero en NO GRITES, de Sebastián Dietsch, es la excusa perfecta para revisitar clásicos del género con una mirada lúcida y actual.

En cada uno de los episodios, de la primera temporada de cinco capítulos, que pueden verse en CONTAR, Dietsch desanda las diferentes épocas de la vivienda, sus habitantes, sus visitantes, sus posibles compradores, con un estilo visual reconocible, con música impecable de Alejandro Méndez Sierra, y con un tamiz propio que posicionan al NO GRITES en lo mejor de la producción de género local. Haciendo Cine dialogó con el director para conocer más detalles de la propuesta.

¿Cómo surge la idea de NO GRITES?

No Grites surgió por la idea de hacer una serie corta de terror que estuviera compuesta por episodios que fueran algo así como pequeños cortometrajes, que vistos individualmente tuvieran sentido y efecto, pero que juntos formaran un todo.

¿Cómo fue generar estos contenidos y darle una continuidad al relato de la casa?

Con Martín Méndez (el guionista) empezamos a darle vuelta a esta idea y surgió que debía ser en una sola locación, idealmente una casa (sobre todo por cuestiones de presupuesto). También que se contara del presente al pasado y que cada episodio retrocediera varios años hasta descubrir quién es el ente que posee a la casa. De esta manera se irían viendo los cambios que se generan en esa casa con el paso del tiempo y con la presencia maligna de este espíritu.  

¿Cómo aparecieron las historias?

Cada capítulo tiene su particularidad. Y hay un poco de todo. Por un lado quisimos reflejar cosas concretas de la época en que se cuenta cada relato, como el excesivo uso de los celulares en la actualidad o el episodio que sucede durante la Dictadura Militar. Por otro lado, hubo una intención desde el guión y desde la dirección de mostrar varias ramificaciones del cine de Terror. En los distintos episodios hay referencias claras al cine de terror teen, en otros al terror más psicológico, también al thriller e incluso al terror slasher, más sangriento. Y obviamente pequeños y humildes homenajes a películas como El Exorcista y El Resplandor, entre otras. 

¿Cuál fue el episodio más complicado de hacer?

Sin dudas el episodio tres. Teníamos muchos actores en escena, muchos FX en set, muchos VFX para los que teníamos que hacer puestas de cámara muy pensadas, sangre, tiros… y muy poco tiempo. Es además un capítulo en el que hay un claro quiebre en la historia como se viene contando, por lo que había que prestar atención a todas las líneas del diálogo porque la información que se daba era vital. Fue muy compleja, pero por suerte el equipo era muy profesional y apasionado, y ayudaron cada uno en lo suyo para poder salir airosos.

¿Cuál es el que te gusta más?

Creo que cada episodio tiene lo suyo y cada persona que ve la serie tiene su episodio preferido. En mi caso, que soy un fan declarado de películas como El Conjuro, creo que el episodio dos tiene ese espíritu (valga la redundancia) y muestra un tipo de terror que es el que más me gusta.

¿Qué complicaciones trae aparejada la corta duración del formato?

Creo que es una complicación, pero también un beneficio. Principalmente en este formato no hay tiempo para desarrollar personajes, uno no puede llegar a encariñarse o identificarse con alguien y, por consiguiente, sufrir con él. Por eso la inteligencia del guión pasa por sorprender. Que el espectador no sepa qué va a pasar, ni por donde va a ir la historia y que cada vuelta de tuerca sea una bofetada. Cuando querés darte cuenta, el episodio terminó y empieza otro, en otra época, con otros personajes y en el que nadie sabe qué va a pasar.

¿Con qué te gustaría que la gente conecte?

Me gustaría que la gente se deje llevar. Que la vea concentrado, de noche, en silencio. La serie fue pensada para generar miedo o aunque sea un escalofrío incómodo. Si logro que el espectador sienta algo de eso, yo estoy feliz.

¿Tenes ganas de continuar explorando género?

Yo dirigí un largometraje y tres cortos que son del género comedia. Ésta es mi primera incursión en el terror, género que me encanta y respeto mucho. Actualmente junto con Martín Méndez, Sebastián Betz (Productor) y Canarias Productora estamos desarrollando la segunda temporada de No Grites y otras series que también se mueven entre el terror y el thriller. Me encantaría poder seguir contando historias de terror, hay excelentes directores de género en Argentina y el público está empezando a apreciarlo.