Los gigantes del mundo se animan a la producción local

El fenómeno de las series en streaming golpea la puerta de Argentina. Por un lado, Daniel Burman se muda a la pantalla chica para filmar Edha, la primera serie que Netflix produce en nuestro país. Por el otro, Hernán Goldfrid y Pablo Fendrik transforman a la novela El jardín de bronce en un programa de TV, producido por HBO Latin America. Una cita doble que marca un camino alternativo a la hora de generar ficción nacional.

Más temprano que tarde tenía que pasar. El argentino es un mercado sólido para las plataformas de contenido audiovisual en streaming y, como parte de su nuevo horizonte de expansión es producir sus propias series y películas, nuestro país no podía quedar afuera dadas sus ventajas comparativas más evidentes: la madurez de su industria, un cambio favorable y mucha mano de obra calificada disponible. En conclusión: los gigantes del mundo del streaming se instalaron y en esta primera parte del año dieron señales de existencia a través de los dos casos que desarrollaremos en esta nota.

Edhaes el nombre de la primera serie que Netflix produce en Argentina y es también el de la protagonista de ese thriller ambientado en el mundo de la moda y la música. El cineasta Daniel Burman (director de El abrazo partido, productor de Truman y con el antecedente de haber estado a cargo el año pasado deSupermax, una megaproducción a cargo de Oficina Burman y O Globo para el mercado internacional de cable que se emitió en el país por la TV Pública) es el encargado de desarrollar esta ficción que tendrá 10 capítulos de una hora y que comenzó a grabarse en junio de este año en el país con técnicos locales en un total de 10 semanas de rodaje.

La serie está escrita por Burman, su equipo de autores y Mario Segade, y se sabe que Netflix ha tenido una supervisión rigurosa en cada etapa de la producción y que, si bien el proyecto cuenta con una fuerte identidad local, busca conectar, al mismo tiempo, con una audiencia global. A pesar del hermetismo –contrato de confidencial con técnicos, productores y actores mediante–, se conoce parte de la trama. La protagonista (interpretada por Juana Viale) es una exitosa diseñadora de moda y madre soltera que se encuentra en una encrucijada que cambiará su vida para siempre. Mientras intenta tomar la decisión que la llevará a otro nivel en el mundo profesional, conoce a un inmigrante convertido en modelo del que se enamorará, y entonces su pasión se mezclará con el deseo de venganza de él.

En el Seminario de Actualización Profesional en Medios Audiovisuales de DAC y HC, en el cual estuvo presente, Burman reconoce que desde hace tiempo estuvo a la espera de una oportunidad como esta. “A mí la televisión siempre me pareció una tecnología extraordinaria para mostrarle cosas a la gente, pero tardaron muchísimos años para que ese cubo que tenemos en nuestra casa nos cuente una historia. La TV pasó por muchas épocas y fue inesperado este cambio de paradigma”.

Sobre el método de trabajo que impone este tipo de producción, opina: “Lo que más me atrajo cuando investigué los writting rooms fue la sofisticación narrativa que uno puede desplegar en los 10 o 12 capítulos que dura la serie y, a su vez, la metodología de trabajo que exige la articulación de todos los egos y narcisismos de los autores, empezando por el de uno mismo”. Y agrega: “En este nuevo paradigma ya no existe aquella idea renacentista del autor que crea en soledad y se va a la playa en invierno a escribir”.

Además explica cómo estas producciones introducen en el país un oficio que hasta entonces no existía: el del showrunner. Un director general que tiene una visión 360º del proyecto monitorea todo lo que ocurre y, además de la dirección artística, tiene responsabilidades presupuestarias y sobre la venta del audiovisual. Entre la compañía productora y él se llega a un corte final consensuado y, como el trabajo es monumental, Burman se apoya en este caso en Bruno Hernández, quien dirige la segunda unidad en Edha.

Es que además, en este nuevo modelo de negocio de circulación de contenidos vía streaming, dejó de ser tan importante el mediador entre los contenidos y las personas. Porque ahora los espectadores son fieles a lo que quieren ver y no a los medios que los producen o distribuyen. Pero ¿qué tiene que tener una serie para generar esa especie de adicción y entusiasmo que la vuelve infalible? Para Burman: “Nunca tiene que terminar de resolverse y debe permanecer en ese estado de clímax previo al orgasmo: ese punto en el que uno sabe que lo tiene que resolver, pero no quiere. Siempre hay que mantener algo vivo para continuar y generar esa adicción”. Y reconoce que no hay fórmulas, “o al menos a mí me falta mucho para llegar a encontrarlas”.

En el mismo mes en que iniciaba el rodaje de Edha, HBO Latin America presentaba su nueva producción original realizada íntegramente en Argentina: El jardín de bronce. Disponible por su señal de cable para toda la región y a través de streaming en HBO GO (que tiene un catálogo de más de 2500 títulos e incluye los shows más populares del canal), la serie está basada en la novela homónima de Gustavo Malajovich y cuenta con la codirección de Hernán Goldfrid (Tesis sobre un homicidio) y Pablo Fendrik (El asaltante y El ardor).

Para el casting, encabezado por Joaquín Furriel, secundado por Luis Luque, Julieta Zylberberg, Gerardo Romano, Romina Paula, Mario Pasik, Claudio da Passano y Alan Sabbagh, y con la participación especial de Norma Aleandro y Daniel Fanego, los criterios fueron una fusión del cinematográfico con el televisivo. Con ocho episodios de una hora cada uno, El jardín de bronce cuenta la historia de Fabián Danubio, un arquitecto de mediana edad casado y con una hija de cuatro años, la cual un martes a la tarde va a un cumpleaños en un pelotero con la niñera y en el trayecto ambas desaparecen. A partir de la no respuesta de las autoridades y la policía, el padre comienza la búsqueda personalmente en un viaje que lo lleva por transformaciones personales y recorridos geográficos inesperados.

Para el trabajo de la codirección, Goldfrid y Fendrik reconocen haber creado criterios comunes a partir del intercambio de referencias como el cine de William Friedkin (El exorcista y Contacto en Francia) y David Fincher (Pecados capitales y Red social). Aunque Goldfrid afirma que “una de nuestras grandes reglas fue que no hubiera reglas”.

Sin embargo, es necesario aclarar que HBO Latin America tampoco es un novato en el tema de generar audiovisuales propios. Desde 2004 produce contenido original en la región, incluyendo series aclamadas por el público como Dios Inc., El hipnotizador, Magnífica 70 y Epitafios, con la cualinauguró el esquema (que ahora replica en Edha) con Pol-ka como productora local supervisada por delegados propios.

“Desde que nos encontramos con la novela El jardín de bronce supimos que era la historia que queríamos llevar a la pantalla para nuestra nueva producción original argentina”, comentó Roberto Ríos, vicepresidente corporativo de Producción Original de HBO Latin America. “El universo creado en el libro nos permitió desarrollar un producción sofisticada, de increíble calidad técnica y creativa [realizada íntegramente en 4K], reuniendo en un mismo proyecto lo mejor del talento local. Estamos muy orgullosos con los resultados y esperamos que el público se apasione con esta ficción argentina tanto como nosotros”, concluyó. A juzgar por los resultados, parece que los gigantes han llegado para quedarse. 

 

Un monstruo que sigue creciendo

A principios de este año amanecimos con la noticia de que Netflix alcanzaba los 93,8 millones de usuarios mundiales (50 de los cuales viven en Estados Unidos) y que con que esa cifra superaba a las suscripciones de las compañías de cable estadounidenses que hasta entonces ascendían a 49 millones.

Además, sus ingresos mundiales en 2016 alcanzaron los USD 8.300 millones, lo que representa un incremento del 35% respecto del año anterior. Y, si bien la firma había previsto incorporar 5,2 millones de clientes en los últimos tres meses del año, la cifra real alcanzada fue de 7,05 millones de suscriptores y se posicionó como la mayor ganancia trimestral en su historia. Del total de los nuevos usuarios de la compañía de streaming, el 72,6% se ubica fuera del mercado estadounidense y, según marcan sus datos, en 2016 la membresía internacional de Netflix aumentó casi un 48%.

Para muchos, los apoteósicos resultados de Netflix se deben a la estrategia que ha desarrollado en los últimos meses enfocada a la producción original. Tan solo en 2016 invirtió más de USD 6.000 millones para lograr unas 600 horas de contenido. Y para este año los planes marcan que superará esa cifra porque tienen previsto grabar, por lo menos, veinte nuevas series y no solo en los Estados Unidos, como lo demuestra el caso de Edha.