Los hermanos (latinos) sean... ¿unidos?

El cine argentino consiguió en la última década llegar a mercados impensados hace unos años atrás. Pero América Latina es, paradójicamente, donde a las películas nacionales más les cuesta llegar. En este contexto casi désertico, Brasil (el mercado más importante de la región) pegó un volantazo con más de una docena de lanzamientos argentinos en el último año.

Nota publicada en la edición impresa del número de junio de 2013.

 

En todos los aspectos políticos, económicos, sociales, y un largo etcétera, se suele escuchar acerca de la hermandad latinoamericana, de la cooperación e integración y el intercambio cultural, social y… (complete con lo que más le guste).

Obviamente en lo cinematográfico se escuchan distintas voces pintando el mismo panorama ideal. Sin embargo, a la hora de los papeles, los resultados no aparecen con la misma contundencia.

Estimado lector: ¿sabe usted cuántas películas de origen latinoamericano –sean chilenas, brasileras, mexicanas, de donde sea- se estrenaron en cines argentinos en 2012? ¿Y en lo que va de 2013? (Excepciones siempre las hay: la chilena No, por su nominación al Oscar, así como lo fue en su momento El secreto de sus ojos, es una). Este es el número: en 2012, fueron nueve títulos de los cuales seis fueron coproducciones con Argentina.  En lo que va de 2013, el número es un poco mejor: llevamos seis lanzamientos: las chilenas La Nana y De Jueves a Domingo; las uruguayas El Cuarto de Leo y La Culpadel Cordero; y la ecuatoriana La Llamada.

En cada país del continente se da la misma situación: abrumadora presencia de las películas norteamericanas, un porcentaje “x” (dependiendo de la capacidad de producción del país en cuestión) de películas locales, y un espacio ínfimo para títulos de otras cinematografías. En este último rubro, sin embargo, se suelen privilegiar a las películas europeas; y, entre las de habla hispana, la mayor porción de esa pequeña torta queda en lo general para los filmes españoles.

El cine argentino es muy bien recibido en países europeos; pero en los países más cercanos brilla por su ausencia. Como si fuera poco, el país más receptivo a los estrenos de esta parte del mundo es Brasil, el único país no hispano-parlante del cono latino…

 

Brasil, una luz de esperanza

En Brasil, se venían estrenando de a tres o cuatro títulos argentinos anuales. Pero en 2012, varias distribuidoras empezaron a buscar cine argentino y en el segundo semestre del año pasado se estrenaron más películas que en todo el año anterior junto.

Esfera Filmes entró en el mercado de la distribución en el país carioca el año pasado y una de sus primeras adquisiciones fueron las argentinas Juntos para Siempre, de Pablo Solarz; Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo, de Mariano Cohn y Gastón Duprat;  Amorosa Soledad, de Victoria Galardi y Martín Carranza; y La Mirada Invisible, de Diego Lerman.

Estos cuatro títulos ya se estrenaron en Brasil y recaudaron allí cifras no muy inferiores a las que consiguieron en Argentina. Los próximos estrenos argentinos de esta distribuidora serán Días de Pesca y Días de Vinilo.

Ana Luiza Beraba, una de las responsables de esta novel empresa, comenta que la selección es un “mix entre gusto y disponiblidad”.  La última película de Carlos Sorín, en cambio, “la compré totalmente por el corazón, pero me encanta Sorín e Historias mínimas ha sido una película muy importante en mi relación con el cine argentino”.

Aparte de Esfera Filmes, otras distribuidoras también apuestan fuerte al cine argentino en Brasil. Por ejemplo, de más está decir que los tanques protagonizados por Ricardo Darín tienen lanzamiento asegurado por las majors. “(Las de Darín) fueron todas vendidas en preventa; o sea, antes de que estuvieron listas...“, comenta Ana Luiza, “las de Daniel Burman también tienen un distribuidor fiel en Brasil, que las suele comprar; y Trapero siempre va a una major”.

En la última década, el cine argentino (bueno, parte de su producción) tomó mucha fuerza en cuanto a proyección internacional. Por un lado con exitazos como Nueve Reinas, El Hijo de la Novia y todo lo protagonizado por Ricardo Darín de ahí en adelante; y a nivel de crítica con El Abrazo Partido, de Daniel Burman, y una larga lista de otras películas.

México, la gran cuenta pendiente

En México, por ejemplo, hubo en mayo dos estrenos: Elefante Blanco, de Pablo Trapero; y Abrir Puertas y Ventanas, de Milagros Mumenthaler. Pero aún estos títulos, estrenados en casi una docena de países a nivel mundial, sólo consiguieron una salida limitada en la Cinemateca Nacional, un centro cultural de exhibición alternativa.

A nivel comercial, es difícil encontrar estrenos argentinos en el que es uno de los tres mercados más grandes de Latinoamérica. En 2012 sólo la animada Gaturro se vio en más de una pantalla. Este año aún no hubo un estreno que no haya tenido una salida limitada. Sin embargo, en 2012 la cantidad de películas españolas que se estrenaron en tierra azteca superó la media docena, por lo que no se podría achacar una falta de interés por otras cinematografías en idioma español.

Otro mercado importante como Perú es un poco más receptivo al cine argentino (con cuatro lanzamientos en 2012, pero ninguno aún en 2013). Pero en el resto de América Latina las cifras son decididamente tristes. Un par de estrenos en Bolivia, y directamente ninguno en Chile, Venezuela y Ecuador, por nombrar algunos.

Los mercados cerrados de América Latina

En los últimos años el cine argentino ha dejado (bastante) de lado el llamado costumbrismo y el  localismo, generando productos valiosos para la exportación: películas como El Último Elvis; Todos Tenemos un Plan; Atraco; El Gato Desaparece; Fase 7; Extraños en la Noche, por nombrar sólo algunas de los últimos dos años, tienen suficientes elementos para generar interés sin importar la bandera del país productor. Sin embargo, se están viendo más en el continente europeo que acá a la vuelta…

Todos Tenemos un Plan, co-producción entre Argentina y España, es un thriller con temática universal protagonizada por Viggo Mortensen (una figura de fama y renombre mundial). Su distribuidor a nivel internacional es la major Fox. La ópera prima de Ana Piterbarg se estrenó en España, Estados Unidos, Alemania, Nueva Zelandia, Inglaterra. En junio llega a Australia y en unos meses a Japón. ¿América Latina? Bien, gracias. Argentina (obviamente) y Uruguay.

“La venta de la película está a cargo de Fox”, cuenta su directora. “Hemos tenido un par de intercambios concretos por nuestro lado con Colombia, y creo que con México. Pero todavía no se definió nada. En general, el tema lo manejan los distribuidores, y estos mercados suelen ser muy pequeños para ellos...”.

Hay ciertas cuestiones que, según su directora, le juegan en contra a la hora de llegar a países latinoamericanos. Entre otras cosas, por ejemplo, los derechos para exhibición televisiva quedan en manos de la distribuidora major (Fox, en este caso) lo que acrecienta aún más el riesgo para el distribuidor local. “Además, le película tiene mucho a favor del público masivo, pero lo cierto es que ni Viggo es Ricardo Darín, ni la temática o el tono son los de un thriller taquillero... no circuló mucho en festivales latinos (de hecho sólo en Cartagena y Rio) y los distribuidores no facilitan mucho ese diálogo”.

Nathalie Cabirón, experimentada productora nacional, tuvo en Mi Primera Boda su mayor éxito comercial. La comedia protagonizada por Daniel Hendler y Natalia Oreiro se vio en Brasil, Uruguay y Puerto Rico, con buenos resultados en la taquilla de cada uno de esos mercados. Pero llegar a esos y otros países de la región no fue sencillo. “Estuve en Lima, Perú, y me di cuenta de que es difícil estrenar cine porque es difícil hasta entendernos al hablar. Sin embargo, hay muchas cosas que logran ser "panregionales", y el cine evidentemente no lo logra”. Uno de los motivos, según Cabirón, es que, directamente, no hay mercado para un lanzamiento exitoso de un título argentino en la región. “La mayoría de los países de América Latina, al igual que Argentina, son mercados más pequeños, menos diversos que, por ejemplo, Francia; entonces las películas latinas que llegan a estrenarse son las "comerciales"... y de todos modos son pocas y tampoco es que les va muy bien”.

Los estrenos, país por país.

BOLIVIA: 

2013: 2 estrenos argentinos  (Extraños en la Noche; La Máquinaque Hace Estrellas).

2012: 1 estreno argentino (Un Cuento Chino)

 

BRASIL:

2013: 4  estrenos argentinos  (El Último Elvis; Amorosa Soledad; Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo; Dos más Dos).

2012: 8 estrenos argentinos (Elefante Blanco; Mi Primera Boda; Infancia Clandestina; La Mirada Invisible; Juntos para Siempre; Viudas; La Viejade Atrás; Amor en Tránsito).

 

CHILE:

2013: 0

2012: 1 estreno argentino (Un Cuento Chino).

 

ECUADOR:

2013: 0

2012: 0

 

MEXICO:

2013: 3 estrenos argentinos  (El último verano de la Boyita; Abrir Puertas y Ventanas; Elefante Blanco: Todas en exhibición limitada)

2012: 1 estreno argentino (Gaturro).

 

PERU:

2013: 0

2012:   4 estrenos argentinos (Elefante Blanco; Penumbra; Selkirk, el Verdadero Robinson Crusoe; Gaturro).

 

VENEZUELA:

2013: 1 estreno argentino (Don Gato y su Pandilla–co-producción-).