"Los Knacks": Volver a tocar

Gabriel Nesci, director de "Días de vinilo" y "Casi leyendas", junto a su hermano Mariano, construyen en "Los Knacks: Déjame en el pasado" un fresco sobre una banda que pudo ser la más grande pero sólo se quedó en intenciones.

Gabriel y Mariano Nesci construyen en Los Knacks: Déjame en el pasado un fresco sobre una banda que pudo ser la más grande pero sólo se quedó en intenciones. Con la posibilidad de un regreso y el reconocimiento internacional, los hermanos construyen un potente relato sobre la pasión por lo que uno hace.

“Hace casi diez años estaba investigando música argentina de los sesenta para otro proyecto y encontré en un blog información sobre ellos, sobre cómo habían sido censurados por la dictadura, el autor fue el fan de la banda, Cali, que aparece en el film. Me parecía bastante increíble todo, y al final de la página aparecían las canciones y me sorprendió”, dice Mariano Nesci.

“Llegamos a la banda en el momento en el que ellos acababan de enterarse que afuera había una especie de culto, obtuvieron una copia de sus canciones editada de manera pirata en Europa, ese disco censurado, nunca tuvieron más contacto, y de ese disco que consiguieron, armaron un compilado, y eso nos lo pasaron. Los conocimos, la historia era el gancho, pero cuando los conocimos nos dimos cuenta que cada uno de la banda era un personaje en sí mismo. Los acompañamos, registramos ensayos”, agrega Gabriel Nesci.

“En un principio teníamos en mente el misterio de la banda y su existencia, ese fue el puntapié, pero luego durante nueve años fuimos y vinimos por varios lugares, siempre confiando en la épica de ellos, con sus sueños de adolescentes y verlos 50 años después con la misma fuerza. Su lucha por trascender siempre fue interesante”, indica Mariano.

“Nos pasó a nosotros de perdernos con la historia, tuvimos épocas en las que registrábamos cosas y no aparecía nada, pero cuando entendimos que la historia iba por ellos, por los personajes, ahí tuvimos el eje, cuando empezamos a contar y conocer lo humano, ver que uno tenía un pasado “swinger” con un boliche, el universo de los taxis, etc., ahí entendimos todo”, completa Gabriel.

“Una pregunta que se hace la película, que es la que nos hacemos todos los que transitamos el mundo del arte, es qué hace uno con la ilusión, cuando se te genera una grande sobre la realización, personal, y cuando eso no se da, porque son los menos los casos, qué hacés con la expectativa y la ilusión para no seguir esperando. Muchos de ellos pusieron su vida stand by, como Chito, que se quedó muy triste cuando la banda no podía despegar y se quedó esperando”, dice Gabriel.

“En el documental no hay nada que no sea real, no forzamos nada, lo que está, es. Muchas veces pasaron cosas muy trágicas, y para nosotros necesitábamos tener una mirada afectuosa sobre ellos, porque no queríamos hacer un retrato del patetismo, sino de lo inspirador de las ganas, de caerte y volver a levantarte, de la perseverancia”, completa.

“Cali (fanático de la banda) nos proveyó de material, pero otras cosas fueron muy complicadas. Por ejemplo, cuando apareció la Billboard, fue increíble, porque ellos nos decían que vendían a nivel de The Beatles, pero si no aparecía eso no se lo podía justificar”, menciona Mariano sobre el proceso de investigación.

“Ellos nos hablaban del boom que eran afuera, y empezó a ocurrir que por invitación a festivales o viajes, nos hacíamos una lista de disquerías especializadas e íbamos y aparecían cosas.  Llegar a Moscú, primera disquería que voy, estaban y exhibidos, y era muy fuertes, en Alemania, en Grecia, hay un tipo que es fanático y nos envió material, coleccionistas fanáticos, y ellos lo sabían pero nunca lo vieron, y nosotros pudimos. Ellos no esperaban que su vuelta sucediera, porque después de 40 años cada uno se dedicó a otra cosa. Algunos como Charly, soñaba muy en grande, quería su vuelta en un River, en el Gran Rex, y eso producía que la desilusión sea muy grande. Pero también se daba por las cosas que sucedían, cuando anunciaron su vuelta en El Recoleta, aparecían fanáticos, tal vez el error era apuntar a lo más grande”, finaliza Gabriel.