"Los miembros de la familia": Mi mundo privado

Luego de un paso exitoso por Berlín y el BAFICI, llega a las salas comerciales esta entrañable dramedia sobre dos hermanos y su particular derrotero por su casa de la infancia.

Hay géneros en los que la diferencia la marcan sus personajes. Muchas son las historias de coming of age, en las que los miembros jóvenes de una pareja, una familia o un grupo social salen de sus caparazones y logran descubrir el amor, la amistadosimplemente aceptarse a sí mismos.

La diferencia, lo que hará finalmente destacarse a una película o una serie que cuente ese mundo, la harán sus protagonistas. ¿Sufriremos, amaremos con ellos y a ellos?

No es tarea fácil.

Mateo Bendesky logra eso con su segunda película “Los Miembrosde la Familia”, en la que una atmósfera extrañada (además de entrañable), con situaciones desenfocadas del realismo y un entorno onírico logran que la historia de Lucas y Gilda, hermanos de esos que se aman pero que lo demuestran a los golpes, resuene en nosotros mucho después de salir de la sala.

Coproducida entre Varsovia Films y Volpe Films, Laila Maltz y Tomás Wicz le ponen voz y rostro a Gilda y Lucas respectivamente, dos hermanos que viajan a un pequeño pueblo costero para depositar los restos de su madre en el mar. Desafortunadamente, el único “resto” con el que cuentan es su mano prostética, aunque como dice Gilda “da lo mismo, mientras nos lo saquemos de encima”. Listos para volver a casa, un paro nacional de transporte los deja varados en el pueblo. Lucas, obsesionado con el físico culturismo y las peleas de contacto, encuentra en la costa tierra fértil para explorar su sexualidad y los límites de su cuerpo. Gilda, aún afectada por su reciente estadía en un centro de rehabilitación y obsesionada con su “mala energía”, pone a prueba innumerables terapias y métodos de adivinación para intentar encontrar algún sentido en el mundo que la rodea. 

Hablamos con su director sobre el recorrido de producción y el destacado seleccionado internacional de festivales que anteceden al estreno comercial de “Los miembros de la familia”.

 

¿El recorrido de tus proyectos anteriores en festivales ayudó al armado de la financiación y producción de esta película?

Es difícil establecer una relación directa entre las dos cosas, ya que la película se financió 100% en Argentina. Sin embargo, creo que el recorrido de mis trabajos anteriores sumó a la hora de presentar el proyecto al Instituto para pedir apoyo. Al mismo tiempo, creo que sí fue de mucha ayuda a la hora de aplicar con el proyecto a laboratorios que me ayudaron a desarrollar la película, como el TIFF Talent Lab -dependiente del Festival de Toronto- o la beca MacDowell con la que pude dedicarme a reescribir el guion en la MacDowell Colony en Estados Unidos.

Sos, junto con Diego Dubcovsky y Agustina Costa Varsi, productor de la película. ¿Cómo se llevaron el Mateo productor con el Mateo director?

¡Bárbaro! Para mí siempre fue muy importante estar involucrado en la película desde la producción, creo que hay muchas decisiones creativas que también pasan por ahí y no me gusta desentenderme de ese aspecto. En este caso, conocer los detalles financieros y operativos de la película me ayudó a tomar decisiones conscientes a la hora de pensar la puesta en escena, ya que, por la coyuntura actual tuvimos que reducir las semanas de rodaje y filmar con recursos mucho más acotados de lo que nos hubiera gustado. Además, disfrutodeltrabajo de producción durante el desarrollo del proyecto y,en ese sentido, nos complementamos muy bien con Agustina y con Diego, que no tienen problema en compartir ese espacio conmigo.

 

¿Cómo fue el trabajo de producción para el armado del pueblo? Ya que, según tengo entendido, no existe ese lugar como tal...

Fue un trabajo bastante intenso: yo tenía una idea muy específica de lo que quería en términos de locaciones y, al mismo tiempo, no quería que fuera un lugar fácilmente reconocible de la costa, por lo que tuvimos que hacer varios scoutings e ir armando el pueblo de a piezas. Para que te des una idea, en algunas escenas hay hasta 100 kilómetros entre un plano y el siguiente. En ese sentido, destaco muchísimo el trabajo de Florencia Clérico, nuestra directora de producción, que no sólo se bancó recorrer la costa una y otra vez en el auto conmigo, sino que también aportó mucho desde el lado creativo a la hora de pensar las posibles locaciones.

 

¿Qué películas de coming of age generacional tuviste en cuenta a la hora de armar “Los Miembros”?

Parte del origen de “Los Miembros de la Familia” fue el sentimiento de que no había muchas coming of age que retrataran esa época de la vida de la manera que a mí me interesaba explorar, por lo que la inspiración vino no tanto de películas del género sino de otros directores que exploran los vínculos y la puesta en escena desde lugares que me interesan mucho: desde las películas de Noah Baumbach y Todd Haynes hasta las de Martín Rejtman, Cristian Mungiu y Apichatpong Weerasethakul, entre muchas otras.

¿Sentís que la película dialoga con otras películas del cine LGBT del cine argentino reciente?

Hace poco vi “Breve Historia del Planeta Verde”, la hermosísima nueva película de Santiago Loza, y hay algo en sus personajes orgullosamente outsiders que sentí que se podía conectar con los protagonistas de “Los Miembros de la Familia”. Siento que hay algo en la reivindicación de estos excluidos de cierta hegemonía (siempre cruel) con lo que conecto mucho y con lo que la película definitivamente dialoga. 

Dicho esto, me cuesta un poco la categoría de “cine LGBTIQ”. Creo que, si bien puede ser muy útil para la distribución o la comercialización de las películas, genera una separación extraña entre las películas con personajes que salen de la heteronorma y el resto del cine que no termino de comprender, ya que ese parecería ser el único elemento que las conecta y termina englobando en una especie de gran género cinematográfico a films que en otros aspectos pueden ser muy disímiles entre sí.

¿Cómo fue la experiencia de la presentación en Panorama en Berlín? ¿Qué interés encontraste para ventas o proyecciones en otros países?

Fue maravillosa. El Festival es enorme y tiene un público muy interesado, así que, enese aspecto fue excelente. Tuvimos seis proyecciones de la película (cinco en las salas de la Berlinale y una más en un cine de barrio, como parte del programa “BerlinaleGoes Kiez” que lleva algunos films a salas arthouse en otras partes de la ciudad) y todas estuvieron agotadas. Desde el Festival cuidaron mucho a la película y le dieron un espacio buenísimo y, porsuerte, la recepción -tanto del público como de la industria- fue muy buena. Ya tenemos varias invitaciones a otros festivales, muchas de las cuales se gestaron en Berlín, y hay muchas puntas abiertas para ventas a otros territorios y plataformas.