Macumba

Cómo es la cámara que está despertando el entusiasmo de cineastas de todo del mundo.

Nota publicada en la edición impresa del número de octubre de 2012.

Hubo un tiempo, hace por lo menos dos décadas, en que una película independiente era fácilmente reconocible no por el carácter de sus historias ni por su modo de contar sino, antes que todo eso, por la factura técnica siempre menor a la del cine industrial. En la textura de los primeros fotogramas, un espectador más o menos preparado ya podía inferir que detrás de ese film no había un equipo muy numeroso de gente ni el apoyo financiero de grandes empresas del entretenimiento. Pero con la llegada del cine digital esa brecha de calidad se empezó a acortar. Hacer cine independiente podía relacionarse con la envergadura de la producción pero eso no necesariamente sería determinante en la calidad de la película. El acceso a equipos de filmación de alta calidad a precios razonables elevó el standard técnico y permitió a los cineastas concentrarse sólo en cuestiones estéticas y narrativas.

Profundizando esa búsqueda de accesibilidad que permite contar más y mejor historias, el cine independiente celebra por estos días la inminente salida al mercado de la Black Magic Cinema Camera, cuya ecuación precio-calidad parece ser inmejorable. Presentada por primera vez en el Nab Show 2012 ese equipo combina todos los requerimientos para realizar una película de manera profesional con un exquisito diseño minimalista y, lo más llamativo, un precio de mercado de apenas 3000 dólares. El entusiasmo que despierta este número sólo se acrecienta al indagar en los detalles técnicos: se trata de una cámara que captura a 2.5 k, que graba en formato RAW de 12 bits de profundidad con un rango dinámico de 13 stops. El equipo admite la integración de lentes Canon EF o Zeiss ZE sin necesidad de ninguna clase de adaptador. Incluye en uno de los costados un sistema de almacenamiento SSD, un slot para tarjetas Compact Flash y conectores para salidas de todo tipo. Por supuesto, su pantalla táctil permite además de acceder fácilmente a todas las funciones de la cámara, visualizar la toma en todos sus detalles, prescindiendo de cualquier clase de monitor en el set.

Considerando que la cámara viene acompañada de versiones completas de software de edición de video (DaVinci Resolve y Ultrascopes) valoradas en 1600 dólares, esta opción se constituye definitivamente en la más conveniente dentro de un mercado donde otras videocámaras profesionales de características similares la triplican en precio. Por eso, en la víspera de su lanzamiento, ya se ha desatado una suerte de fanatismo  que se expresa en preventas en todo el mundo y comunidades en Internet donde se comparte entusiasmo e inquietudes sobre esta cámara. Desde la  fan page en facebook Black Magic Argentina el público local ya está accediendo a toda la información técnica y a las primeras pruebas en video que confirman todo lo que el equipo promete.