Manos a la obra

El surgimiento de Obra Cine, que sale a la cancha en febrero con Los dueños, y el relanzamiento de Cinemátiko, que en diciembre pasado estrenó El ciclo infinito, intentarán ofrecer algo de oxígeno a la oferta de contenidos en las salas.

Más del 80% del negocio de la distribución en Argentina está en manos de las cuatro majors relacionadas a Hollywood que operan en el país; el resto se lo reparten más de 15 empresas locales, muchas de ellas agrupadas en la recientemente creada Cámara de los Distribuidores Independientes (CADICINE). Es en ese pequeño espacio restante donde el surgimiento de Obra Cine y el relanzamiento de Cinemátiko intentarán ofrecer algo de oxígeno y diversidad a la oferta de contenidos en las salas. La primera –a cargo de la agente de prensa Lola Silberman, el programador Pablo Mazzola y la productora Paulina Portela– tiene planeado lanzar entre seis y siete títulos al año de cine argentino y latinoamericano, poniendo el acento tanto en la distribución como en la comunicación y en la venta internacional. “Trabajaremos cada película que integre nuestro catálogo en su máxima inserción de mercado; esto incluye festivales, ventas internacionales y el lanzamiento comercial en pantallas de cine. Generalmente, la mayor parte de este trabajo se hace desde las productoras locales o es realizado por empresas europeas, pero nosotros buscamos generar un cambio de mirada, algo que permita un trabajo más profundo y cercano con los productores y directores”, explican sus fundadores, deseosos de imprimirle al negocio un tinte más artesanal. Con un claro perfil artístico, salen a la cancha en febrero con Los dueños para luego lanzar El rostro (sobre ambas pueden leer en las páginas que siguen) y Escuela de sordos, un documental premiado recientemente en Mar del Plata.

Cinemátiko, por su parte, no es estrictamente nueva, ya que este año distribuyeron seis películas, pero en el acto de su relanzamiento prometieron que 2014 será su año. Para eso ya anunciaron cuatro títulos, todos extranjeros, entre los que se cuentan el hit alemán Lore (“nuestra joyita, va a dar mucho que hablar”) y Chained, dirigido por Jennifer Lynch (hija de David). “Son películas independientes que, por razones de costos, muchas veces se hacen inviables comercialmente. Aprovechando las nuevas tecnologías en proyección, el DCP se presenta como una alternativa para poder presentar estos contenidos sin afrontar grandes gastos de distribución”, explicaron sus responsables, Adrián Cañete y Cristian Cárdenas.

Dos interesantes propuestas que intentarán ganar sus espacios y, de paso, defender la posibilidad de que el espectador argentino pueda encontrar una mayor diversidad en la cartelera.