"Marea Alta": La representante argentina en Sundance

La película de Verónica Chen fue muy bien recibida en el máximo festival del cine independiente mundial. HC pudo verla en exclusiva y adelantamos todo sobre este thriller noir protagonizado por una enorme Gloria Carrá

Por Rolando Gallego

Laura (Gloria Carrá) deberá lidiar con unos obreros y armarse frente a la mirada despectiva y patriarcal de los otros sobre sus capacidades para dirigir y ser fuerte. Ese es el punto de partida de “Marea Alta” película de Verónica Chen que se presenta en el Festival de cine de Sundance y que Haciendo Cine ya pudo ver.

“La llaman thriller, yo no sé muy bien qué es un thriller, no me propuse hacer nada de género, a mí me gusta el Nordic Noir, policial negro que viene de la nieve, me interesa cómo se tratan allí a los personajes, aunque para mí es un drama con una tensión que se acumula hacia algo inesperado”, asegura Verónica Chen antes de viajar a Sundance.

“La película trabaja sobre tensiones de clases en un lugar como la playa, donde se permite todo, mirando las cuestiones de género dentro de esa obra, cómo se ocupa una mujer de eso, no es igual a un hombre, son tensiones de género dentro de tensiones de clases”, agrega

En “Marea Alta”, la Doña (Carrá) decide pasar unos días en la costa supervisando las refacciones de su casa de veraneo. Nada la haría pensar que esa tarea ocultaría una lucha externa e interna por marcar territorios que desencadenaría un espiral de violencia y dolor.

En el arranque el personaje se lo presenta libre, desprejuiciado, bailando, sin miras de aquello que luego comenzará a revolucionar sus ganas de descanso. Laura baila y bebe vino, se mueve sensual, juega con los límites de aquello que se considera que su comportamiento de mujer casada debería determinarle y ahí Chen acierta, una vez más, al construir para el cine un personaje femenino libre y decidido (aún a pesar de sus dudas posteriores).

En ese comienzo está la base de este potente thriller, que explora la sexualidad femenina de su protagonista y en el que se esconde una mirada aguda sobre los conflictos y relaciones de clases, el lugar que se le da a la mujer en los vínculos laborales y la inevitable sexualización de éstos.

Chen evita subrayados y desde la construcción misma de cada uno de los personajes intervinientes privilegia sus características formativas, las que, claro está, serán parte de los próximos conflictos de la narración, en donde la sensación de “casa tomada”, la invasión a la vivienda y a su privacidad, será el motor de los impulsos y acciones de la protagonista.

Laura seduce, desea a Weisman (Jorge Sesán) ese capataz ad hoc que le habla sucio, algo que a ella la descoloca pero a la vez le atrae la idea de “probar” cómo es eso de acostarse con él y desprenderse totalmente de prejuicios.

Desde ahí todo se precipita, las lascivas miradas de los obreros (Cristian Salguero, Héctor Bordoni), sus insinuaciones y las procacidades que le proliferan en todo momento son parte de un universo que comienza a implosionar.

Chen construye la progresión dramática a cuenta gotas, y en la narración, y por acumulación, se va forjando una tensión agobiante hacia el final, opresiva,  momento en el que el conflicto de intereses se desatará sin vuelta atrás y la calma que antecedía a la tormenta se desata, terminando por fortalecer el cuerpo de Laura, que oscilaba entre la dureza y la debilidad.

La agresión que Laura recibe por parte de los hombres es constante: los obreros la manipulan para su beneficio y no la respetan. Ese hombre al que decide compartirle su intimidad no le responde los llamados, y, su marido, a distancia, le hace creer que ella no puede ser quien maneje los hilos en una situación de ejercicio de poder.

Lentamente, como una pieza cocinada a fuego muy lento, Chen, de manera hábil, nos conecta íntimamente con Laura, y desde allí, las digresiones (encuentros con una colega, compras en el mercado) son parte de un plan más grande en el que todo servirá como caldo de cultivo para el desenlace final.

Al excelente trabajo actoral de Gloria Carrá, en uno de sus papeles más jugados y logrados de su carrera, se suma la cuidada fotografía de Fernando Lockett y el logrado ejercicio de tensión y suspenso de Chen desde el guion y la dirección, convirtiendo a “Marea Alta” como una de las propuestas más interesantes dentro del policial argentino, sumando mirada de género y un personaje diferente que se las trae.