"Margen de error": Hablamos con Susana Pampín

Tras décadas de carrera, la actriz protagoniza por primera vez en el cine nacional. Hablamos con ella sobre su trabajo en lo último de la directora cordobesa Liliana Paolinelli ("Lengua materna", "Amar es bendito")

En la nueva película de Liliana Paolinelli “Margen de error”, Susana Pampín interpreta a una mujer que, tras una confusión, se siente atraída a una joven recién llegada a la ciudad (Camila Plaate). Entre ambas se configurará un juego de equívocos, pero también de atracción, que logra entretener sin estereotipos y que configura un avance en la representación LGBTIQ cinematográfica. HaciendoCine dialogó con Pampín antes del estreno para conocer más de su trabajo.

Tenés un año con mucho trabajo, y lamentablemente la industria cultural está afectada por la crisis ¿cómo vivís este momento?

La industria está pasando por un momento nefasto. Si bien tengo muchos años de trabajo, tengo el privilegio de hacerlo con personas y proyectos que me gustan. Pero la situación es re difícil para todos. Tener un trabajo digno, que tenga relación con lo que querés,  es difícil. El contexto es un horror, y tengo trabajo, tal vez ahora la esperanza está como hace unos meses no estaba. Estoy contenta por lo que estoy haciendo, no tengo 25 años ya, y estoy  muy activa. Pero conozco a colegas excelentes que están hoy sin laburo. Más allá de mi presente, sé que mañana me puede pasar a mí.

¿En qué momento de tu vida te llega Iris?

Liliana me venía hablando hace tiempo y que quería que sea la protagonista, y es la primera vez que protagonizo en cine.

¿Nunca antes?

No, salvo en una serie de televisión que se llamó Bien de familia, que no la vio ni el loro y era hermosa, pero en cine no. Sí en teatro. Cuando lo leí, lo fantástico también de esto fue que con Liliana hicimos muchas relecturas y ella estaba muy abierta a sugerencias mías, fue bastante dialogado y eso es un regalo extra, ya me paso con Martín Rejtman, por eso estoy sumamente agradecida, pensarlo en conjunto fue maravilloso. A Eva Bianco ya la conocía, a Camila la conocí en un casting, y después todo fue muy feliz.

Es una película muy luminosa, de hecho Iris comienza rígida y luego se ablanda, se nota que la pasaron bien…

Sí, pero es una producción super exigente, porque es independiente.

¿Cómo trabajaste con Eva y Camila para que la química esté presente?

A Eva ya la conocía y fue una alegría porque tener que hacer que la quería fue fácil, y con Camila también, además la película trabaja desde el equívoco, y fue fácil, Camila se arrojó al juego y todo se hizo muy fluído y fácil, y grato. El resto del elenco también fue increíble, se armó un grupete de repostería muy divertido, éramos el mundo torta y fue muy grato hacerlo con ellas.

Liliana avanza en la representación de las lesbianas de otra manera, son mujeres deseantes, que van por su deseo ¿por qué aún pasa esto de poca representación?

Estamos en un cambio de paradigma y que el hecho que la mujer desee y no se castiga es admirable, porque más allá del golpazo de Iris ante la realidad, lo que la moviliza, el deseo, es algo del amor que enamora, es fácil despertar el deseo. Más allá del micromundo de lesbianas maduras de clase alta, con la cancha de bochas, es universal, hubo hombres en BAFICI que decían que los representaba, y había lesbianas que se adjudicaban la potestad del relato, y yo celebraba eso. La película es luminosa, y en las películas de Liliana, como "Lengua Materna", estaba la dificultad y el castigo, la clandestinidad, y acá no. Habla de un problema de amor entre una lesbiana adulta y una joven, pero habla del amor.

Claro, como pasó con Las hijas del fuego, de Albertina Carri, que se la tildó de porno sin ver la historia de amor, comunidad y sororidad que tiene…

También hay otra cosa y nos olvidamos del amor más allá del género y el vínculo.

¿Cómo te preparas para el estreno y con qué te gustaría que la gente conecte?

Que se divierta, que se conecte con Iris, y también que se termine de considerar la homosexualidad como una enfermedad, esto es un “comidrama”, Iris es casi Chejoviana.

Lucha entre el llanto y la alegría todo el tiempo…

Sí, y ella se entrega al deseo, y eso está bueno, más allá de lo que te guste, perro, trans, lo que sea.

Más en tiempos de avanzada de la derecha que se viene y en Brasil por ejemplo está pasando…

Es terrible, estuve viendo “Years and Years” que te hace reflexionar sobre lo terrible.

¿Cómo sigue el año?

Estoy terminando este mes con “Tarascones”, y estamos ensayando “Reinos”, para el Sarmiento. En noviembre se estrena en el Festical de Mar Del Plata, “El amor no existe, la muerte tampoco”, de Fernando Salem, y estoy haciendo unas escenitas en una miniserie de Victoria Galardi. Sigo con la docencia en la Universidad Pública, que es una alegría muy grande para mí.