"Miragem": Hablamos con su director, Eryk Rocha

El realizador brasilero estrenó en Cine.ar esta coproducción entre Brasil y Argentina protagonizada por Fabricio Boliveira y Barbara Colen, y con una breve participación de Inés Estévez y Luis Ziembrowski.

Por Rolando Gallego

El realizador se sumerge, sin estridencias, en la vida de Paulo (Boliveira), un hombre separado que debe subirse a un taxi, todos los días, para sobrevivir. En sus viajes la ciudad lo expulsa y los pasajeros lo abruman, hasta que una mujer se detiene en él, lo transforma y salva. Metáfora sobre la vida en el presente en donde el vale todo y el sálvese quien pueda dictaminan los vínculos y el contacto. Hablamos con él para conocer más detalles de la propuesta.

¿Cómo surge la idea de Miragem?

Nace de mi observación durante años de la Rio de Janeiro, donde viví y crecí, de esas imágenes, sonidos, y movimiento de la noche, sus trabajadores, siempre me llamó mucho la atención la profesión del taxista, que siempre con un nivel de riesgo y tensión con su alrededor y la ciudad.  El taxista es un narrador de nuestro tiempo, es quien escuche las múltiples historias de los que entran y salen del taxi y luego las cuenta. Esa múltiple narrativa dentro del auto y sus personajes es una radiografía de una sociedad y un tiempo histórico. También me interesaba la soledad de esa actividad y cómo a través de su mirada la ciudad y Brasil se construye una metáfora de un país.

¿Cómo seleccionaste al elenco?

Empezó por el protagonista, sabía que a partir de ahí iba a poder sumar al resto. Fue muy importante el proceso de laboratorio que hicimos, el casting fue a través de un proceso donde dentro de un auto iba filmando con una pequeña cámara a los actores recorriendo la ciudad. A algunos les pedía algunas acciones, o que digan algo. Ellos también jugaban con el documental, entendiendo los reflejos de los actores ante la propia realidad. Probamos a muchos actores pero cuando apareció Fabricio quedó en claro que él era Paulo. Es un actor magnifico. Ya con él seleccionamos al resto, a Bárbara, el resto, fue un trabajo poco a poco, en donde se incluyó también a actores no profesionales para darle una capa documental al proyecto, como travestis, taxistas, así fue el proceso.

La película muestra el contraste entre clases, la alegría, la tristeza de un país que excluye y divide ¿cómo es estrenarla en este contexto?

Brasil es un país muy contradictorio y con muchas tensiones, y hoy parece que explotará. A partir del golpe de Estado marca de una manera decisiva el país y se empieza a vivir un abismo, un colapso. Nosotros filmamos en 2017 la película y seguimos viviendo el impacto del golpe, que transformó el guion y la naturaleza de la película que queríamos hacer, comprendiendo que a pesar de ser un film de ficción era esencial abrir la película, no aislarla de la realidad, y por eso la entrelazamos y mezclamos la ficción y la realidad para sentir en la película todo.

¿Pensaste alguna vez que ibas a estrenar en medio de la pandemia? ¿La realidad supera a la ficción?

No, nunca lo imaginé, pienso que la vida no tiene guion, es algo del cine, en la vida hay mucho más de documental y es sorprendente estrenarla así, teníamos ya confirmados 10 Festivales e íbamos a estrenar en BAFICI, pero es el momento que nos tocó, grave, con una gran falencia civilizatoria, de encrucijada, una crisis sistémica y la pandemia es el resultado de eso. La conexión entre la propuesta y la pandemia está en la atmósfera, la distancia, la noche, el vacío, la soledad, las personas comunicándose por whatsapp, el recuerdo del hijo por fotos y videos en el celular y también con el encierro en el auto, una sensación que atraviesa todo, la desintegración de la ciudad y su colapso y trance.

Tu apellido por si solo genera una gran expectativa por tus películas ¿cómo manejas la mirada del otro sobre la herencia que tenés?

Para mí es un gran orgullo, una gran inspiración, no sólo de mi padre, sino también de Paula Gaitán, mi madre, cineasta, son referencias espirituales, creativas, es más inspiración que un peso, no siento eso. Este es mi octavo largometraje y pude hacer un camino propio con mis películas, que nacen de una relación muy viva y honesta con el mundo. Mis padres son una luz e inspiración para mi vida y mi trabajo en el cine.

¿Cuál fue la escena más complicada de rodar?

La del Maracaná, donde se cruza la ficción y la realidad, con una gran pelea entre equipos, y entre ellos mismos, con un nivel de violencia increíble, nos quedamos muy impresionados por esto

¿Con qué te gustaría que la gente conecte?

Es una película abierta, con mucha riqueza, de trama, guion, personaje, que representa a millones de desempleados en Brasil que vivencian diariamente la realidad en una ciudad colapsada. Es un testimonio de una época, de un país, el espejo de una sociedad fracturada, de un momento que es como un abismo, donde vivimos una doble catástrofe, política, con el gobierno de derecha, y la de la pandemia. Me gustaría que conecten con esto, con Paulo, un trabajador esencial que construye la historia de nuestros países, un trabajador vivo en movimiento, recorriendo el mundo y aprendiéndolo a ver de otra forma. Es una película sobre supervivencia, soledad, afecto y también sobre la posibilidad de un hombre de volver a ser padre. Me gustaría que el espectador se sumerja en la larga noche del Brasil actual.

¿Expectativas por el estreno en Argentina?

Estoy con muchas expectativas por el estreno en Argentina, tuve críticas muy lindas y lúcidas de ahí y las conversaciones que mantuve con quienes ya la vieron allí creo que conecta muy bien con la película porque el pueblo argentino es un pueblo muy politizado, y si bien es una película rodada en Rio de Janeiro habla profundamente de la realidad regional, con su crisis económica, y donde los problemas del protagonista son problemas que pasan en todas las ciudades, donde las relaciones son mediadas por el dinero, y por eso hay puntos de conexión muy fuerte. Estamos viviendo una crisis sistémica violenta que se ve en los más vulnerables, como Paulo, que enfrenta la ciudad, el monstruo del capitalismo, con un gran nivel de presión impulsado por la crisis económica, política y social que se vive